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Este artículo contiene spoilers y no se recomienda su lectura hasta haber visualizado el 3×07 de Mr. Robot

Después de dos semanas de infarto veníamos armados de paciencia sabiendo que a la tercera va la vencida y era imposible que el capítulo estuviera al nivel de los anteriores. Pues bien, nos volvíamos a equivocar. Este capítulo ha sido la continuación perfecta para clarificar al espectador el punto de la trama en el que nos encontramos y hacer resurgir personajes del pasado de los que necesitábamos respuestas.

Vuelven los originales de fsociety 

Siete episodios sin saber nada de ellos. Lo último que vimos fue cómo al final de la segunda temporada, tras los títulos de crédito, Leon (Joey Bad$$) aparecía preguntando la hora en la parte trasera de un supermercado a dos conocidos. Desde ese momento, Trenton (Sunita Mani) y Mobley (Azhar Khan) desaparecieron de la faz de la tierra. A diferencia del flashback detallado que vimos en el tercer episodio sobre Tyrell, la información que nos dan de ambos es bastante más escueta. Lo más importante es que aparecen implicados en un plan superior, pero a eso llegaremos después.

Aparecemos directamente en una casa donde Leon tiene a ambos en un sofá con las manos atadas. Quitando la angustia de la situación, todo está bien. Leon sigue siendo ese personaje que no deja de hablar de Seinfel, planteado como un buen tío que no deja de ser un agente de Dark Army. A continuación nos montamos en un coche y recorremos el desierto a través de planos cenitales y generales, creando la sensación de soledad necesaria para ubicar lo que pasará con los personajes.

Dejamos al trío para volver a Elliot (Rami Malek) delante de los televisores, justo donde lo dejamos en el pasado episodio. Tras el ataque de ansiedad, reacciona yendo a ver a su psicóloga Krista (Gloria Reuben), dándonos otra dosis de “así es como se borda una interpretación”. Reaparecen las distorsiones sonoras y visuales para anunciarnos el cambio de Elliot a Mr. Robot (Christian Slater), que por segunda vez en la serie, habla con Krista. Desde la más pura sinceridad le explica que todo lo que ha pasado es por ignorar sus responsabilidades (refiriéndose a Elliot y a él), e insiste en que esta no es la revolución que ellos planteaban. Se va por la puerta grande (literalmente) y deja a Krista con más preguntas que respuestas.

El FBI y Tyrell Wellick

Dom (Grace Gummer) continúa luchando contra la falta de pruebas y los obstáculos que el propio FBI pone ante su investigación. En el anterior episodio vimos como el agente Santiago (Omar Metwally) contactaba con Irving para avisarle de los movimientos respecto al caso de Tyrell Wellick (Martin Wallström).

Ahora encontramos a Dom, al abogado de Tyrell y al agente Santiago visionando el nuevo vídeo de fsociety que avisa de un nuevo ataque en 24 horas. Tras esto, Dom y Santiago mantienen una intensa conversación que se convierte en un duelo de superioridad ganado por él, dejando entrever un poco más lo amenazado que se siente de que salgan a la luz los trapicheos que tiene con Dark Army.

Entre medias de todo nos enseñan, a modo introductorio, como está llevando Angela (Portia Doubleday) las consecuencias del ataque. Con deciros que Darlene (bien acostumbrada a Elliot) está asustada con lo que está viendo… Pero entraremos en detalles más abajo.

Volvemos a las oficinas del FBI, donde Tyrell está recluido en una sala de interrogatorios. Le dan una carpeta con diferentes fotografías para que identifique a los líderes o colaboradores de fsociety, mientras él pide por decimoquinta vez ver a su familia. El empleado que está hablando con él va al despacho del agente Santiago, que vuelve a hablar por teléfono con su madre para tranquilizarla tras los ataques. El ayudante presenta las dos fotografías de las personas que identifica Wellick, sin mostrarlas al espectador pero activando el modus operandi que pondrá punto final al episodio.

Tras esta información, Santiago accede a la sala en la que está Tyrell, apaga la cámara de grabación y le confiesa que su mujer está muerta y su hijo custodiado por servicios sociales. Tyrell continúa con su ya habitual actitud férrea al no creer sus palabras, hasta que Santiago empieza un duro chantaje emocional relacionado con no poder llevarle flores nunca a la tumba de su mujer o ver como su hijo se convierte en un don nadie desgraciado. Una conversación muy dura que no hace más que reforzar la empatía que desde el tercer episodio comenzáramos a tener con Wellick. En esta parte también analizamos la banda sonora como elemento fundamental a la hora de construir ese sentimiento hacia Tyrell, y como mecanismo de interpretación de cada personaje y su batalla interna ante los últimos acontecimientos.

Vuelven los originales de fsociety (parte II)

Volvemos a la estepa desértica en la que continuamos adentrándonos en la nada a través del coche de Leon mientras suena Moment of Truth, de Gang Starr (otra de las joyas que nos brinda la banda sonora del episodio). Leon comienza a cavar un hoyo para enterrar el cadáver con el que comenzábamos el episodio mientras Trenton y Mobley esperan en el coche. Ella trata de quitarse la cadena con código que le han puesto a modo de esposas mientras él no consigue salir del ataque de pánico en el que lleva inmerso (probablemente) días.

Trenton consigue quitarse las esposas y pretende ayudar a Mobley, pero este insiste en que arranque el coche y se vayan, a lo que responde que no sabe conducir. Se crea una situación muy cómica alentada por la tensión de la situación y lo absurdo de sus comentarios. Al final, Trenton arranca como puede, comienza a derrapar hasta perder el control del coche y se choca con una roca.

La psicología de la destrucción

Krista, tras ver a Elliot/Mr. Robot en su consulta, tiene una sesión con el que parece ser su terapeuta, contándole todo lo que sabe. Está en una posición muy compleja, ya que por secreto profesional no puede contar nada (peligra su título y su carrera), pero éticamente está comiéndola por dentro. Su terapeuta coincide en que no debe actuar, ya que no solo ella es su psicóloga, sino también su amiga. A través de la figura de Krista vemos el más ínfimo de los debates internos que tienen todos los personajes llegados a este punto, y que comenzará a incrementarse en los próximos minutos.

Volvemos al apartamento de Angela, en el que la encontramos devastada rebobinando, dando al play y parando en un bucle enfermizo donde reconocemos a una humana, pero no vemos ningún ser. El personaje seguro de sí mismo y empoderado que veíamos en los anteriores capítulos de la temporada desaparece para reducirse a cenizas. El crack que podía hacer su cabeza por fin se ha producido, y Darlene es la primera que está asustada. Angela no responde a los estímulos, pero está convencida de que todo va a salir bien; rebobina el derrumbe de un edificio para demostrárselo a Darlene.

En este punto podríamos pensar que simplemente ha perdido el juicio pero, insistimos, Sam Esmail hizo unas declaraciones sospechosas que pretendían adentrar la serie en un nuevo plano de ciencia ficción, y Angela lleva varios capítulos haciendo referencia a esto. ¿Habrá Whiterose (BD Wong) lavado lo suficientemente bien el cerebro a Angela como para que crea esto o estamos tomando de tonta al personaje que tiene más datos que todos los demás juntos?

Retomando a Mr. Robot, le encontramos llegando al taller de Irving, avanzando hasta el último puesto donde un mecánico arregla un coche. A voz en grito (debido al volumen de la música) comienza a decir que el stage 2 era su plan hasta que aparece un secuaz de Dark Army y le golpea con la culata de la pistola en la cabeza.

La lucha de intereses: Whiterose y Phillip Price

Sin lugar a dudas, uno de los momentos más intensos y denotables de todo el episodio es la conversación entre Whiterose y Phillip Price (Michael Cristofer) en la sala de fiestas en la que continúan desde el anterior capítulo. Como siempre, Whiterose comienza con una broma sobre Phillip y la sorpresa que le produce que esté ahí con lo que acaba de pasar en su compañía. A continuación hablan de la instauración de las e-coin (moneda electrónica) como estándar mundial y el futuro de E-Corp tras las acciones de Whiterose para, supuestamente, tratar de terminar con la compañía, lo cual niega rotundamente (con una amplia sonrisa).

Phillip toma asiento riéndose y comienza a darnos lo que queremos oír; entendió el movimiento del 5/9 para crear una crisis global temporal que le ayudara a presionar a la administración y poder darle el Congo (metáfora que no comentamos en el episodio 3×05 pero que sirve de hilo conductor entre todo lo que pasa a lo largo del plano secuencia). Whiterose contraataca con la conversación que tuvieron al final de la primera temporada (en la sala con luz tenue, una chimenea y una mujer joven tocando el arpa), donde hablaban de manipular a las personas, refiriéndose en ese caso a Angela. Whiterose narra cómo Phillip no fue capaz de controlarla y cómo tuvo que encargarse él. Completamos otro fragmento del background de Angela que comenzáramos en el pasado episodio.

Esto es lo que hace estallar en un primer momento a Phillip, pero Whiterose no tiene suficiente e insiste en que todo lo que hizo, como ascender a Phillip a CTO de E-Corp, fue para protegerse. Y por Whiterose dice que ahora tiene que cumplir cualquier orden que le dé. La conclusión es que Phillip colapsa y Whiterose se va tranquilamente.

El otro lado de Dark Army, quizá el que parece más insignificante pero más relevancia va a tener en los próximos minutos, continúa en el desierto. Leon está sentado sobre su ahora destrozado frontal mientras Trenton y Mobley cavan el hoyo tratando de descubrir qué van a hacer con ellos. Una estampa que fácilmente podría recordar a un capítulo de Breaking Bad (a nivel de color, composición y narrativa).

La psicología de la destrucción (parte II)

Volvemos a Mr. Robot, que despierta en un coche tras el golpe en la cabeza; Irving espera fuera. Cuando salen, este señala un edificio en el que hay gente de fiesta. En las noticias ya anuncian que las muertes del ataque ascienden a las 4 000, pero en ese edificio un puñado de acomodados disfrutan de música clásica, champán y unas vistas de infarto. Irving comienza una reflexión sobre ellos, sobre la situación del mundo y los que están más arriba, comparándolo con los individuos de la fiesta.

Su reflexión final es que, pase lo que pase, el resultado siempre será el mismo. Es un golpe directo a la revolución que empezara Elliot con Mr. Robot; es precisamente lo que en sus orígenes se quería conseguir: igualdad, responsabilidad, conciencia. Esta revolución, como bien dice Mr. Robot, no es la revolución que empezó.

El fin de fsociety

Leon vuelve a la casa y desaparece, dejando a Trenton y Mobley en manos de varios integrantes de Dark Army. Entre ellos, el ayudante que hemos visto varias veces con Whiterose. Les llevan al garaje y les enseñan el escenario de la que será su muerte: dos ordenadores, diversos planos y documentos de aviones, una cámara de vídeo y material identificativo de fsociety. Mientras tanto, en los medios se publica la foto de los líderes de fsociety: Mobley, Fred y Trenton. Nombres que dio Tyrell en la sala del FBI. Nombres que, estamos convencidos, formaban parte de las instrucciones que recibió y quemó antes de ser detenido.

Comienza aquí una narrativa paralela espaciotemporalmente narrada con una diferencia de unos quince minutos, recordando a la secuencia de El silencio de los corderos (Jonathan Demme) de la redada policial en casa del asesino. Intercalamos al FBI siguiendo la escena desde las cámaras de su equipo y a Dark Army dando un discurso sobre responsabilidad, suicidio y lealtad a un plan mayor; un discurso digno de cualquier célula terrorista cuyos integrantes han sido desindividualizados.

La secuencia muestra al FBI irrumpiendo en el garaje y encontrándose a Trenton y Mobley asesinados en el suelo, cada uno con un arma en la mano falseando un suicidio, en una habitación montada para inculparlos. Desde la cabina de las oficinas del FBI Santiago mira a Dom diciendo que todo ha acabado, pero ella sabe que no.

El capítulo concluye con Dom entrando en la sala donde tiene la pizarra con todos los implicados unidos con hilos. A pesar de que el caso se ha dado por cerrado, ella coge un post-it y, justo encima de la foto de Tyrell, añade uno en el que pone “? Whiterose”. Y nosotros quedamos encantados con el ritmo del episodio respecto a los anteriores, porque aun no habiendo sido igual de frenético, ha sabido regular los tiempos dedicados a cada personaje y ha contribuido al deseado avance de la trama. A falta de tres episodios para terminar, estamos ansiosos de saber cómo se resolverá todo.

Cristina Domínguez

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