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Life en el PalomitrónNo todo lo que llega a las carteleras y está ambientado en el espacio tiene que ser un Alien, un Interstellar o un Solaris. El cine de ciencia ficción también tiene su derecho como cualquier otro género a entregar cintas que persiguen básicamente el puro entretenimiento. Y esto es Life, ni más ni menos. Ni hay que buscar lecturas filosóficas, ni hay que caer en el juego de compararla con Alien, porque entre otras cosas poco comparte con el título de Ridley Scott, más allá de que hay un bicho que no hace prisioneros, y también (y por qué no decirlo) ya cansa que cada vez que aparece un extraterrestre en pantalla con ganas de marcha al personal se le llene la boca con la recurrida (y muchas veces forzada) comparación con Alien. Porque Life no es más que la serie B que en los ochenta copaba los videoclubes, rodada eso sí con un presupuesto de serie A. Y este espíritu de cine de consumo rápido debe tenerse muy en cuenta para disfrutar al máximo de la propuesta.

Esto no quiere decir que Life salve la papeleta, porque arrastra un problemón de planteamiento muy serio. Mientras Daniel Espinosa (El niño 44) asume un guion bastante flojo, su diseño de producción vuela muy alto y termina por desequilibrar el conjunto. Y así, mientras predecimos sin mucho esfuerzo todo lo que está a punto de pasar, podemos entretenernos de lo lindo disfrutando de la inmensa labor de Seamus McGarvey (Animales nocturnos) en fotografía, que no se molesta en esconder (ahora toca un sí a la comparativa) la formidable influencia de Gravity, tanto a nivel visual como a nivel técnico, desde sus inicios. Solo hay que prestar atención al plano secuencia que abre la película y la flotación de los astronautas paseándose por la estación espacial.

Life en El PalomitrónLa historia es muy básica y no se molesta en complicación alguna. Hay una forma de vida en la nave que no ha venido a hacer amigos, y además de ser prácticamente indestructible es más lista que el hambre, y deja en evidencia a esa supuesta élite de científicos que pueblan la estación espacial y que nos hacen pasar ratos impagables tomando decisiones que serían muy discutidas por cualquier alumno de primero de Formación Profesional a poco que sea espabilado. Y así, mientras avanza el metraje, la criatura crece en todos los sentidos, y ellos van muriendo hasta que llegamos a un final digno de la mejor tradición del género.

Otro de los aspectos que llama la atención, y ayuda a que el conjunto luzca descompensado, es su reparto, una innegable convocatoria a taquilla encabezado por Jake GyllenhaalRebecca Ferguson y Ryan Reynolds, los tres con el piloto automático puesto, y los tres, como el resto del reparto (y aunque cueste creerlo), son incapaces de imprimir a sus personajes matices que los acerquen al espectador. Porque en Life da igual quién sea el próximo en la lista, y de verter lágrimas ya se encargan ellos mismos con cada muerte. En Life lo que importa es el bicho y su empaque visual, ambos aspectos de lejos lo más disfrutable de la cinta.

Life en El PalomitrónPorque aparte de su excelente fotografía, en el diseño de nuestro amigo marciano, probablemente uno de los mejores conceptos más llamativos de la película, sí se aprecia un moderado esfuerzo a la hora de recordarnos que las formas de vida extraterrestres pueden suponer formidables estructuras biológicas complicaditas de matar (y en esta naturaleza que resiste tan bien los elementos sí podemos volver la mirada a Alien), y que no debemos fiarnos ni bajar la guardia cuando hablamos de formas de vida desconocidas.

En definitiva, un filme entretenido que da lo que promete, que no busca complicarse y que cumple con todo lo que se adivina en su tráiler. Un buen aperitivo para afrontar Alien Covenant, inminente continuación de Prometheus que sí se las va a ver y desear para contentar a la audiencia.

LO MEJOR:

  • Su potencia visual, una maravilla que ayuda a compensar las debilidades de otros apartados.
  • Su espíritu de mero entretenimiento y su renuncia a querer ser algo más serio.
  • Algunos momentos, aislados, de tensión.

LO PEOR:

  • Su primera media hora. Da la sensación de que Life no sabe bien por dónde tirar.
  • Su desenlace, muy propio del siglo pasado.
  • Que el espectador espere algo más profundo.

Alfonso Caro

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