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Esperábamos EL NIÑO 44 como agua de mayo. El director DANIEL ESPINOSA preparaba una mezcla explosiva de nombres con la que se nos hace la boca agua, entre los que se incluyen GARY OLDMAN, TOM HARDY, NOOMI RAPACE e incluso el cabeza de los Lannister, CHARLES DANCE, que parece haberse aficionado a las breves apariciones detrás de un escritorio, tal como ocurrió en THE IMITATION GAME (MORTEN TYLDUM, 2014). Ninguno de estos grandes actores necesita presentación. Si a esto unimos la experiencia del director sueco en la construcción de thrillers (EL INVITADO, DINERO FÁCIL) y un escenario bélico, hallamos la receta de un triunfo más que asegurado.

Pero, ¿qué es EL NIÑO 44?. EL NIÑO 44 es un whodunit construido con tintes de cinta bélica y de thriller que deja un extraño sabor de boca. Quizás el problema fundamental es el que generalmente se presenta a la hora de adaptar una novela a la gran pantalla: demasiada información en poco espacio temporal. Ciento treinta y siete minutos no han sido suficientes para que el guionista RICHARD PRICE (RESCATE, SHAFT THE RETURN) haya podido ser fiel a la novela de Tom Rob Smith. Al menos eso entendemos por la disposición caótica y apresurada de la información y la presentación de varias tramas y subtramas que en la mayoría de los casos se convierten en calles sin salida. Los aficionados al cine bélico pueden llegar a sentirse profundamente decepcionados con EL NIÑO 44, debido en gran parte a la falta de verosimilitud que nace quizás de la falta de documentación o del cuidado a los detalles. Pero dejando a un lado esto, siempre estamos dispuestos a ver con entusiasmo una cinta ambientada en los años 50 y con la URSS de telón de fondo, sobre todo si dicha cinta promete arrojar luz sobre hechos desconocidos para el público general.

 

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Sin duda, uno de los puntos fuertes es la actuación de TOM HARDY quien, vestido con el uniforme militar soviético, hace que se llene la gran pantalla y evita que el espectador se despiste de la trama. Se trata, sin duda, de uno de los mejores intérpretes que se encuentran ahora mismo sobre el tablero de la industria, tanto en cine (THE DROP), como en televisión (PEAKY BLINDERS). En EL NIÑO 44 encarna a un alto mando de la policía militar soviética que se encuentra sumergido en la investigación de varios casos de traición a la patria. HARDY demuestra, una vez más, su versatilidad y su facilidad para interiorizar un acento y cambiar la voz, y el ruso tampoco se le resiste al actor británico.Un actor capaz de vestirse de una manera eficaz con la piel de otra persona hasta el punto de ser casi imposible reconocerle debajo de ese disfraz puede salvar siempre un guión un tanto mediocre. Larga vida a TOM HARDY. NOOMI RAPACE, con quien HARDY ya había trabajado anteriormente, es difícil también reconocer, pero por otros totalmente opuestos. Quizás el estilismo elegido, ese tinte rubio tan poco natural y las lentillas blanquecinas que pretendían aclararle la mirada y han terminado dándole un aspecto de ultratumba no han ayudado a RAPACE. Sin embargo, la química en pantalla entre ambos actores es más que evidente.

EL NIÑO 44 quiere abarcar demasiado y, finalmente, consigue apretar muy poco a un espectador que probablemente no llegará a emocionarse completamente con la trama. La estructura argumental no termina de materializarse en un sentimiento de unidad, consiguiendo que nos perdamos entre la homosexualidad, el espionaje, el funcionamiento de la policía militar, asesinatos en serie e infinidad de temáticas dispares que no hacen más que despistar al público. Finalmente, estamos ante un thriller psicológico al más puro estilo de SEV7N (DAVID FINCHER, 1995) que dejan al descubierto una falta de profundidad que nos aleja de la historia.

 

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Los personajes tienen motivaciones insuficientes y, en ocasiones, resultan un tanto ingenuos. Tanto que, junto a las teletransportaciones imposibles en espacio-tiempo y a los diálogos trillados, aportan a la historia un grado mayor de inverosimilitud. El guión está repleto de repeticiones dirigidas descaradamente al espectador recordándole con poca sutileza detalles que deben tener en cuenta una y otra vez. La simbología que rodea a la cinta es eminentemente simple donde los malvados son realmente malvados, y donde los personajes no resultan tridimensionales, apenas tienen conflictos y, como espectadores, será difícil sorprendernos con las decisiones que toman y comprenderlas. No hay tiempo. No hay tiempo de conocer a los personajes y entenderlos, a pesar de la duración de la cinta. No hay tiempo para sumergirse realmente en ninguna de las tramas, dado que hay demasiadas y todas dejan una sensación de inconclusión. Los cimientos de sus deseos se tambalean y, con ellos, la potencia de la cinta, que termina siendo a previsible y un poco aburrida. Mantiene el suspense tanto tiempo que esperamos un clímax impresionante. Sin embargo, la sorpresa se sirve fría y sosa.

Aun así, ESPINOSA nos introduce desde el segundo minuto en un ir y venir de movimientos de cámara imposibles, escenas de acción caóticas y ruidosas visualmente que se adueñan del espectador desde el comienzo y lo dejaran al borde de la butaca hasta el final. Las actuaciones de HARDY y RAPACE salvan una cinta muy entretenida que podría haber sido una película estupenda si hubiera elegido un único tema. De este modo, no habría corrido el riesgo de dejar frío a parte del público y habría contado con todos y cada uno de los ingredientes.

 

 

LO MEJOR:

  • La acción.
  • Las actuaciones de TOM HARDY y NOOMI RAPACE.

LO PEOR:

  • La falta de verosimilitud.
  • Un guión impreciso.

 

 

Elena Tara

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