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La historia real menos real jamás contada vuelve a las pequeñas pantallas. Cuando las letras rojas inconfundibles de F A R G O hacen su aparición en pantalla, sabemos que (como mínimo) vamos a asistir a un elaborado e inteligente espectáculo. Bajo la atenta mirada de su creador, Noah Hawley, la tercera temporada sigue en la línea de sus dos antecesoras. Y no está solo, lo acompaña un elenco de lujo formado por Ewan McGregor (T2 Trainspotting), Carrie Coon (The Leftovers), Mary Elizabeth Winstead (Calle Cloverfield 10) y David Thewlis (Remus Lupin en la saga de Harry Potter).

¿Pero qué convierte a Fargo en una serie para tener en cuenta? Lo primero que es una serie pintoresca y kafkiana, sin dejar de ser un meticuloso trabajo de producción y fotografía. Con especial cuidado siempre al más mínimo detalle, y ataviada con guiones surrealistas, nos conduce a través de una accidentada temporada hasta su desenlace. Cuando una temporada termina, se tiene la sensación de que una estampida de eventos nos ha pasado por encima y nos han dejado un agradable regusto a cine en el paladar.

Dicho esto, pasamos a hablar de la tercera temporada, por lo que habrá spoilers a partir de este punto.

Los gemelos Stussy

La relación de los gemelos Stussy, Emmit y Ray, es el eje central alrededor del cual se van desarrollando todas las tramas de la serie. Ray intenta recuperar la vida que cree que Emmit le arrebató, junto a la inteligente Nikki Swango. Ewan McGregor está descomunal dando vida a los dos hermanos, otorgando a cada uno matices interpretativos diferentes y haciendo que los gemelos no parezcan la misma persona. Por otro lado, la muerte de Ray a manos de Emmit es totalmente fortuita y cruda, con el sello Fargo bien grande. Esto genera la posterior ira y venganza de Nikki Swango, que carga contra todo lo que tuvo que ver con la muerte de Ray. Cabe destacar que el hombre sordomudo que acompaña a Nikki es el señor Wrench (Russell Harvard), personaje que ya vimos en la primera temporada.

Gloria y la fuerza de la insistencia

Gloria encarna los valores de la justicia y del buen hacer, eclipsados por un jefe de policía incompetente (Shea Whigham). Junto a una compañera va desmenuzando todos y cada uno de los sucesos que van ocurriendo, desde la muerte de su padrastro hasta llegar a V. M. Varga, recta y constante de principio a fin. Pero cuando parece que está a punto de encerrar a Emmit Stussy por la muerte de su hermano, el señor Varga mueve los hilos y simula un asesino en serie que hace a Emmit parecer inocente. Genial vuelta de tuerca que hubiera sido definitiva si no fuera por la última bala de la recámara de Nikki Swango.

El bien y el mal

Como todas las temporadas de Fargo, esta también cuenta con cierto aire trascendental y misterioso. La figura del mal está magistralmente encarnada en el repugnante villano V. M. Varga (David Thewlis). Tan meticuloso como soez, consigue sacar de quicio a Emmit Stussy apropiándose de su negocio mediante una jugarreta legal. Es un personaje frío, que come con ansia para luego vomitar, que se hurga los dientes hasta hacerlos sangrar… y encima parece ser dueño de un negocio en todo el mundo con una red de inteligencia apabullante. Acompañado de sus matones, dirige a Emmit a lo largo de toda la temporada y se lleva por delante todo lo que él amaba sin escrúpulos, incluido a su fiel compañero y amigo Sy (Michael Stuhlbarg), que termina la temporada en un estado semivegetal.

Pero en esta temporada no vemos únicamente la encarnación del mal. Se nos presenta un concepto abstracto, con forma de bolera. Aquí llegan diferentes personajes, y se encuentran con Paul Marrane (Ray Wise). Como si de un purgatorio se tratase, Paul juzga a los personajes, ayudando y guiando a aquellos cuyas motivaciones son buenas, como Nikki y el señor Wrench. Lo curioso es que también hace desaparecer de la serie a Yuri Gurka (Goran Bogdan), como si hubiese juzgado sus actos de crueldad y hubiera sido condenado. Realmente a este misterioso personaje se le conoce en la mitología como el Judío Errante, que parece trabajar en esta serie para un ente superior. Podríamos decir perfectamente que este personaje encarna la antítesis de V. M. Varga.

El final

(Casi) todos los cabos quedan atados al final de la temporada. Por un lado, Nikki trata de vengarse de Varga sin conseguirlo, y después, cuando va a acabar con Emmit creyendo que era el culpable de todo, termina muriendo. Es importante recordar que en este preciso instante recita las palabras que el Judío Errante le indicó. En este momento la serie nos indica que Emmit no era quien debía recibir aquellas palabras, sino Varga. La situación se ve truncada por el destino y Nikki acaba con un disparo en la frente, dejando a Emmit libre, aunque cinco años después el señor Wrench terminase el trabajo.

Para cerrar la historia, vemos que Nikki entregó a Varga a hacienda en nombre de Gloria. De esta forma, nos situamos en una escena final de un interrogatorio, con Varga cara a cara con Gloria. Ambos convencidos de que tienen las de ganar, ambos con enigmáticas sonrisas creyendo que tienen la mejor jugada. Y termina con un final abierto, dejando a espectador con la duda de quién tendrá la mano ganadora. Como dijo Noah Hawley, la serie comienza y termina igual, con dos interrogatorios cuyos finales quedan suspendidos en el gélido aire de Minnesota.

Concluyamos diciendo que Fargo lo ha vuelto a hacer. La música, la fotografía, los personajes, la nieve… Todo ha adquirido un estilo propio que sigue brillando por encima de la mayoría de series del panorama televisivo actual. Porque incluso siendo inferior a sus predecesoras, esta temporada merece también un hueco entre las más grandes del año.

 

Mikel Iturbe

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