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La leyenda renace Símbolo Batman El Palomitrón

A hero can be anyone. Even a man doing something as simple and reassuring as putting a coat around a young boy’s shoulders to let him know that the world hadn’t ended.

Cualquiera puede ser un héroe. Incluso un hombre que hace algo tan sencillo y reconfortante como ponerle un abrigo en los hombros a un niño, para hacerle saber que la vida sigue.

Bruce Wayne, El Caballero Oscuro: La leyenda renace

El ciclo debía llegar a su fin. La historia de Batman contada por Christopher Nolan tendría tres partes y el final llegó en el verano de 2012. El Caballero Oscuro: La leyenda renace se convirtió al instante en el broche perfecto del Batman de Nolan, que constituye la visión más humana del superhéroe de Gotham. La tarea de cerrar una trilogía siempre es difícil, porque los finales no siempre agradan a todos y, además, Nolan tenía dos problemas a los que tenía que hacer frente nada más empezar.

Su predecesora, El Caballero Oscuro, había sido encumbrada al Olimpo de las películas de superhéroes, pero además se la considera una de las grandes películas del CINE. Sí, en mayúsculas. Un cine sin etiquetas, que cuenta en su haber con miles de películas y más de un siglo de historia, y esta segunda parte se encuentra entre las más vistas y más alabadas. Por si no fuera suficiente, la repentina muerte de Heath Ledger provocó que su trama quedase cercenada, pero además hizo único al personaje del Joker (Ledger consiguió el Oscar póstumo por este papel), haciéndole el camino más difícil al villano que viniese detrás.

Los villanos en esta última película son múltiples. Igualar al Joker era tarea difícil por ser un personaje icónico donde los haya, pero la interpretación de Ledger elevó al villano a la enésima potencia. Además, Nolan pretendía dar cabida en esta última oportunidad a unos cuantos personajes que siempre deseó poder dirigir. Bane (Tom Hardy) es el villano visible, ese aterrador monstruo que emerge del inframundo de las ciudades para devolverle el poder a quien lo merece. Suena bien, pero tiene truco.

Por otro lado, Selina Kyle (Anne Hathaway) es la mala que en el fondo es buena, y Miranda Tate o Talia Al Ghul (Marion Cotillard) es la buena que realmente era mala. Esta dualidad en los personajes femeninos es frecuente en el cine de Nolan, donde parece que solo las mujeres pueden esconder esa malicia y maquillarla en su beneficio (ejem, ejem, Nolan, tuviste a Jessica Chastain (Interstellar) entre tus actrices y deberías haberla escuchado un poco más).

La breve pero magistral aparición de Cillian Murphy (Peaky Blinders) como El Espantapájaros (es el villano que enlaza las tres películas) termina por cerrar el círculo de villanos frente al que se presenta el bando del bien. Encabezado por el comisario Gordon (Gary Oldman), su ayudante John Blake (Joseph Gordon-Levitt) es la nueva esperanza de Gotham en un tiempo en el que Batman es un fantasma o una sombra de lo que fue, dependiendo del momento del metraje.

El mensaje que nos deja esta película no agradó a todos por igual. En plena crisis económica e, inevitablemente, una crisis de valores, nos presentan a Bane, que cual burdo politicucho utilizaba un argumento populista para desbarajustar el orden de Gotham. Un orden que se había impuesto bajo una mentira, pues, ¿qué haría la sociedad si supiera que no pueden fiarse de quienes la gobiernan? A nosotros esto nos suena de algo…

Finalmente, el orden se impone: la justicia, las normas, el gobierno y los buenos ciudadanos hacen que todo vuelva a su sitio. Nada va a cambiar. Batman ya no está, la sociedad ha visto el verdadero rostro de sus políticos y los villanos han visto una oportunidad para hacerse con el control. Fue esa moralina de que todo ha de seguir como está la que no acabó de convencer al espectador, que solo encontró en el personaje de Robin (también conocido como John Blake) un reflejo de la verdadera sociedad: individuos decepcionados tras ver con sus propios ojos como se convertía en cenizas todo aquello en lo que creían. No puede formar parte de la pantomima porque ya no se la cree. Sabe que todo es un decorado para mantener las apariencias y para que el orden establecido en la jerarquía social se mantenga así otro siglo más.

Más allá del mensaje que pretendía Nolan (o el que nosotros hemos querido entender), El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace es un cierre perfecto a un Batman muy difícil de igualar y al que echamos de menos ahora que estamos sumidos en esta vorágine de superhéroes, escuadrones y ligas de justicia. La trilogía del Caballero Oscuro es una oda a Batman, a Bruce Wayne (Christian Bale) y una declaración de intenciones: el gran cine puede surgir de cualquier temática.

Lorena Rodríguez

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