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Disparo en movimiento. Billy Lynn. El PalomitrónUna cámara abandonada en el campo de batalla captura cómo Billy Lynn (Joe Alwyn) corre para ayudar a su superior abatido, Shroom (Vin Diesel). Justo en el momento en que este último estaba siendo arrastrado por dos soldados enemigos, Billy desenfunda su pistola y dispara, ahuyentando a sus adversarios. Esta historia se extiende por Norteamérica y convierte a Billy y su escuadrón en héroes de guerra, los cuales vuelven de Iraq durante dos semanas para que su país pueda admirarles. Así empieza Billy Lynn, la última película de Ang Lee. Saber que el director de Brokeback Mountain y Tigre y dragón, y también Hulkestá detrás de un nuevo proyecto puede generarnos muchas expectativas, pero a veces las expectativas son contraproducentes.

El guionista Jean-Christophe Castelli adapta la novela homónima de Ben Fountain para traernos la ficción histórica del Escuadrón Bravo. Un proyecto que Ang Lee reconoce que no parte de él mismo, sino que se trata de una petición del estudio Sony. En realidad, el taiwanés lleva años buscando trabajar con una historia relacionada con el boxeo, pero esta no acaba de despegar.

Vin Diesel. Billy Lynn. El PalomitrónSin embargo, el director acepta dirigir Billy Lynn, pues ve en ella una oportunidad de experimentar técnicamente. Grabando La vida de Pi en 3D, Ang Lee descubrió que solo a partir de los 100 fotogramas por segundo la imagen tenía la nitidez que a él le convencía, cuando lo normal se sitúa en cine en los 24 fps. Si bien La vida de Pi se estrenó finalmente con unas características técnicas dentro de lo estándar, con este nuevo filme el taiwanés aspira al hiperrealismo, grabándola en 4K, 3D y 120 fps. ¿En qué lo vamos a apreciar los espectadores españoles? En nada. Y es así porque en nuestro país va a llegar a 24 fps. Si bien la gente que sí ha podido disfrutar de la película como Ang Lee hubiese querido habla de que la experiencia no es satisfactoria (el espectador no sabe bien dónde enfocar la vista), nos habría gustado poder valorarlo por nosotros mismos.

Suprimida la propuesta técnica, estamos ante una película que busca narrar que la guerra no es como nos la venden, que la realidad se tergiversa en beneficio de aquellos que no tienen los pies en territorio enemigo. Los soldados, retratados por la sociedad como mártires y héroes, no son más que gente común en un contexto bélico. Pero resulta evidente que ni el mensaje ni la manera de transmitirlo son novedosos, y genera rechazo ver como maquillan la historia intentando teñirla de profunda, única y precursora.

Los jóvenes soldados han vuelto a occidente con una dura carga emocional, y Billy Lynn no sabe si escuchar a su hermana (Kristen Stewart) y no volver a la guerra o, en cambio, partir de nuevo junto a su escuadrón. Una Kristen Stewart que, por cierto, no brilla para nada en pantalla y parece solo haber sido contratada para engordar los títulos de crédito. A su escaso minutaje se suma un secundario mal aprovechado, pues si bien la hermana de Billy podría ser la pieza clave que tirara abajo el patriotismo norteamericano (al que la película critica levemente), su discurso es en realidad flojo y acaba por no ser más que otro personaje plano.

De entre el resto de actuaciones podemos destacar la del actor protagonista, al que continuamente enfocan en primeros planos y primerísimos planos para que demuestre el gran sufrimiento emocional que le causa el duro dilema moral al que se enfrenta. La cantidad de planos de este tipo en ocasiones roza lo absurdo, pero es cierto que el actor cumple el papel de forma correcta. También sus compañeros de pelotón representan bien su rol y nos hacen esbozar alguna sonrisa con las bromas jocosas entre compañeros.

El Billy Lynn de las mil caras. El Palomitrón

Pero la clave reside en que el espectador se encuentra fuera de la película mientras esta transcurre, pues parece que se han olvidado de él. Aquí no tenemos ni los bonitos paisajes de La vida de Pi, ni los vivos momentos de acción de Tigre y dragón, ni el fuerte dilema ético-moral de los protagonistas de Brokeback Mountain. A nosotros no nos brindan lo suficiente como para que salgamos satisfechos.

Billy el Niño tenía su pistola, Billy Elliot tenía su pasión por el baile y Billy Lynn tiene síndrome postraumático. Como puede apreciarse, los dos primeros tienen algo con lo que apuntar a nuestros corazones, mientras que el último no hace más que mirarse el suyo y no pensar en nadie más. Eso siente Billy Lynn y eso nos transmite la película.

LO MEJOR:

  • Algunas actuaciones, que, sin ser magistrales, son correctas.
  • No es demasiado entretenida, pero tampoco mortalmente aburrida. Incluso en algún momento sonreiremos.
  • El intento de innovar con la proyección a 120 fps…

LO PEOR:

  • …que no llegará a España.
  • Argumentalmente floja.
  • El espectador se queda solo ante una película vacía.
  • Falta de empatía por la historia, los personajes y la temática.

 

Eloy Rojano

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