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Corría el año 1980 cuando Bjorn Borg y John McEnroe se enfrentaron en la final de Wimbledon. El primero, un sueco de nervios de acero, iba a por su quinto Wimbledon consecutivo. El segundo (el candidato con más papeletas para arrebatarle el título), norteamericano, era constantemente abucheado por el público al que se enfrentaba en pleno partido sin ningún sonrojo, mientras el árbitro lo amenazaba con una sanción por antideportividad. Eso es lo que se vivió en la cancha aquel 5 de julio. Pero no es exactamente lo que cuenta Borg / McEnroe. No solo eso al menos.

El realizador danés Janus Metz, cuya carrera alberga un buen número de documentales, se lanza con este biopic con aire tan ficcionado que no se alejaría demasiado de una historia y un guion originales. Y bastante potentes en lo que a la construcción de personajes se refiere.

No está de más avisarlo: Borg / McEnroe no es una película sobre un enfrentamiento de tenis. Lo encontramos, por supuesto, en el tramo final. O más bien lo vivimos como si se estuviese disputando frente a nuestros ojos por primera vez. Pero antes de llegar a una de las finales más recordadas en el mundo del tenis, nos proponen un acercamiento a las vivencias personales y a la presión psicológica de dos jóvenes que hicieron leyenda dentro de este deporte.

Quien espere encontrarse con una rivalidad telefilmesca no la va a encontrar, y tal vez por ello se lleve un pequeño chasco. No podemos olvidar que Borg / McEnroe se basa en personajes reales, cuya rivalidad estaba dentro de las líneas de juego (más adelante, irónicamente, incluso llegaron a ser los mejores amigos). La interacción entre ellos más allá de lo profesional, sus choques incluso, forman parte de las pocas cosas que se echan un poco en falta. Sin embargo, sacrificando los encuentros dentro de su profesión, llegamos a una visión humanizadora del hombre detrás del tenista, y creemos firmemente que salimos ganando con este cambio.

La cinta de Metz tiene tanto de “presente” como de pasado. Los flashbacks son profusos y se intercalan de una forma nada molesta para dar cuerpo a ese entrenamiento final. La historia de Borg y McEnroe merecía la pena ser contada, e ir más allá de lo que vemos como público cuando miramos a cualquier celebrity, pertenezca al ámbito que pertenezca. Detrás del comportamiento caballeresco que puede verse cara a la galería puede esconderse un joven que creció tan indisciplinado como su propio rival. Dentro del rival, puede haber un niño al que la excesiva presión le venía de fuera, en lugar de provenir de sí mismo, exigiéndose la perfección constante, temiendo perder como si fuera a acabarse el mundo por ello, no concibiendo otro resultado que salir victorioso de cada set.

De todo ello trata Borg / McEnroe: de dos tenistas profesionales con modos de juego tan diferentes como su propia manera de afrontar aquello que les apasiona, ese deporte en el que pueden ser el número uno. El mayor peso de la película recae sobre los hombros de un espléndidamente concentrado e impertérrito Sverrir Gudnason, adorado por las multitudes, siempre con su entrenador (Stellan Skarsgard) y su chica (Tuva Novotny volviéndonos locos por su enorme parecido con Noomi Rapace) acompañándolo. Al otro lado de la red, un enorme Shia LaBeouf (al que nos habría gustado ver más) que parece hecho para irse de fiesta en vísperas de jugar un importante partido, para encararse con el árbitro, o gritar todo tipo de improperios mientras le da un buen viaje a su raqueta.

Entretenimiento con base de realidad (narrado con muy buen pulso) que, sin complicarse en exceso, consigue llevarse unos cuantos sets.

LO MEJOR:

  • No hace falta ser un entendido en tenis (ni si quiera un aficionado del deporte en general) para disfrutarla.
  • Sverrir Gudnason y Shia LaBeouf, soberbiamente escogidos, y acompañados por unos dignos secundarios.
  • Conseguir reproducir una históricamente reñidísima final de Wimbledon, generando la tensión que debió vivirse cuando se jugó.
  • Que parezca que estamos más ante una película de ficción que ante un biopic.

LO PEOR:

  • Que la cinta quede un poco descompensada en detrimento de John McEnroe.
  • Ir al cine conociendo el resultado del partido.

 

Aitziber Polo

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