El Palomitrón

Espacio de Cine, Series y Libros

CINE CRÍTICAS REDACTORES

UN ASUNTO DE FAMILIA

LOS ANTECEDENTES

Homenajeado en la última edición del Festival de cine de San Sebastián con el Premio Donosti, Hirokazu Koreeda vuelve con su décimo tercer largometraje tras títulos como Después de la tormenta o Nuestra Hermana Pequeña.

Palma de Oro en Cannes y representante de Japón para los Oscar de este año, con Un Asunto de familia el director regresa a un tema principal de su filmografía: los vínculos familiares.

LA PELÍCULA

La familia es la que se elije, Koreeda consigue una vez más jugar con el costumbrismo japonés en una incisiva fábula sobre las relaciones humanas.

En un espacio muy limitado se condensa un ecosistema familiar plagado de ideas e incertidumbres que dialoga constantemente con el espectador a lo largo del film. La irrupción en el núcleo familiar de una nueva criatura es la que abre las puertas a este hogar disfuncional que como un plato de cocina consigue mezclar bien los ingredientes para extraer todo su sabor, resulta de lo más natural, desde los personajes hasta los conflictos más nimios.

La película dota de tantas aristas como puede a los personajes, jugando siempre con sus secretos y su estilo de vida, siempre sin juzgarlos y permitiendo una cercanía espontánea. Encandilan estas personas que en comunión sobreviven al margen de la sociedad.

Por si ya de por sí la propuesta no fuera sugerente (que lo es), la segunda mitad de la película se recrea en sí misma para realizar una deconstrucción de la primera. Esto consigue sumar sin reiterar y permite al autor construir una capa de misterio, mitificando a esta familia tan emblemática, tan especial que parece que deambula sin rumbo por el mundo, y nos resulta cada vez más fascinante.

La casa llena de trastos y aparentemente desordenada sirve como un refugio, un hogar diverso y lleno de vida, la película juega constantemente con eso. En medio de toda esta vorágine costumbrista se esconde el corazón de la propuesta. Se puede hablar de la película como una fábula costumbrista, un drama familiar o hasta como un secuestro poco habitual. Pero verdaderamente lo que la película ofrece es una ventana que nos permite acceder a otra cosa completamente diferente.

ELLOS Y ELLAS

Todo el reparto construye personajes solventes, los actores realizan un complejo trabajo sobre el otro que se evidencia durante el film. Las relaciones entre los personajes son precisamente lo que va construyendo y marcando una narrativa. Como era inevitable, el film es completamente coral y esto siempre juega a su favor. Destaca especialmente el trabajo de los niños, que resultan una sorpresa constante.

LA SORPRESA

Hay una escena que divide violentamente la película y que reutiliza varios elementos que la narrativa había asentado hasta ese momento. Jugando al despiste, a través de una simple bolsa de naranjas se transmite desde lo sutil y lo inesperado.

EL MOMENTO

Toda la secuencia en la que la familia visita la playa es una pequeña delicia que consigue seguir enfatizando el sentimiento de grupo. Pero cuando Koreeda consigue verdaderamente incidir en las teclas emocionales de la escena es desde la distancia, volviendo con pequeños leitmotivs y dotándola aún de más importancia simbólica.

TE GUSTARÁ SI…

Si ya conoces al autor o esperas un retrato familiar fuera del canon pero con una historia accesible y personajes sólidos con mucha alma detrás.

LO MEJOR

  • La originalidad de los personajes y el tema central.
  • Las múltiples aristas y complejidad de los personajes.
  • La mezcla de géneros y diversidad dentro de la trama e historia.

LO PEOR

  • En ocasiones puntuales ciertas situaciones pueden llegar a descontrolarse generando un sentimentalismo exagerado que puede llegar a sacarnos de la película.

Juan Luis Martínez

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Espectador curioso y soñador inquieto. Narrador licenciado en Comunicación Audiovisual. Cuando vio por primera vez "Amèlie" tenía 12 años y se pasó un interminable verano tirando piedras al río tarareando, ahora está en una etapa más "Frances Ha" con un poquito más de costumbrismo.