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THE GREEN LIE CRÍTICA RAINFOREST - EL PALOMITRÓN

LOS ANTECEDENTES

Desde hace un par de años se ha promocionado la supuesta relación entre el desarrollo de células cancerígenas y el consumo de productos con aceite de palma. Las empresas han cambiado sus filosofías e incluso ingredientes para alejar el óleo vegetal debido a las pérdidas económicas que han sufrido, pero la polémica con el aceite de palma va mucho más allá. La obtención de uno de los aceites más baratos se produce con la devastación de la naturaleza indonesia. Esta es solo una de las verdades que las multinacionales ocultan a sus consumidores etiquetándose como “verdes” para conseguir más ventas.

El director austriaco Werner Boote lleva más de diez años desarrollando documentales para concienciar sobre el cambio climático y, sobre todo, el desperdicio del día a día. Con Plastic Planet hablaba sobre la industria del plástico y el daño que produce en el medio ambiente; introdujo en el tema de la superpoblación con Population Boom, y ahora vuelve con The Green Lie para narrar los problemas de vender una marca ecológica cuando una empresa se beneficia económicamente de ello.

LA PELÍCULA

El documental, que forma parte del cartel del Another Way Film Festival de esta edición, propone una reflexión sobre las empresas que se llaman a sí mismas “ecológicas”. Habla sobre la mercantilización del valor “verde” y todo lo que hay detrás de las grandes productoras que se describen de este modo a sí mismas. Para ello, The Green Lie utiliza a dos protagonistas, el también director Werner Boote y Kathrin Hartmann, ambos de orígenes y pensamientos muy diferentes. Hartmann se encarga de sembrar la duda en el espectador y en su compañero (un reflejo del primero), sirviendo de nexo entre las historias y levantando a Boote del conformismo en el que vive.

Los dos viajan por todo el mundo para desmontar la mentira ecológica de las multinacionales, que se aprovechan de población y naturaleza para conseguir beneficios económicos sin tener en cuenta el impacto que causan.

THE GREEN LIE CRÍTICA INDIGENAS - EL PALOMITRÓN

La historia principal habla sobre el proceso de producción del aceite de palma, del que hemos hablado con anterioridad, y muestra la corrupción del gobierno indonesio a la hora de regular la producción. Muchas de las personas más poderosas del país tienen interés económico en que las empresas que destruyen la zona puedan seguir haciéndolo, incluyendo los altos cargos del gobierno. Las empresas que explotan el aceite de palma en Indonesia no tienen un producto como tal a pie de calle, pero su bajo coste permite que empresas como Nestlé o Colgate se beneficien indirectamente de la quema de bosques y animales.

Por otro lado, The Green Lie habla sobre la violación de derechos humanos a la hora de favorecer a las grandes empresas. Boote y Hartmann viajan hasta Brasil para hablar con las colonias indígenas cuyas casas son expropiadas para crear criaderos de animales cerca de mataderos. También muestra el peligro de las petroleras y las consecuencias que pueden tener para el ecosistema y la vida animal y humana sus bases en alta mar. Muestra que el hecho de que un producto no contamine durante su vida útil, como puede ser un coche eléctrico, no implica necesariamente que no lo haga su proceso de producción. Pero, sobre todo, muestra cuál es la actitud de las empresas cuando ocurre una catástrofe relacionada con la supuesta falta de conciencia ecológica.

LA SORPRESA

La verdadera sorpresa del documental es la reflexión que deja en el espectador. The Green Lie muestra el egoísmo de la sociedad y cómo a la hora de consumir no pensamos en lo que hay detrás. Miramos si tiene productos perjudiciales para la salud, pero no cómo han muerto miles de animales para que se pueda producir, cómo se extraen elementos igual de contaminantes para la producción de coches “ecológicos” y cómo lo que ocurre fuera de nuestras fronteras da igual, aunque viole los derechos humanos.

THE GREEN LIE CRÍTICA SUPERMARKET - EL PALOMITRÓN

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Todas las escenas sobre el segmento de BP, incluyendo las entrevistas con Dean Blanchard, uno de los mayores afectados por el vertido de petróleo en el mar. Parece mentira que se viertan residuos de centrales petrolíferas al océano y la solución sea llenar el agua de químicos para que los restos lleguen al fondo marino y no se queden en la superficie.

TE GUSTARÁ SI…

Te preocupa el medioambiente y quieres conocer cuál es la dirección que están tomando las multinacionales en la actualidad en este aspecto.

LO MEJOR

  • La deslocalización del mundo occidental para contar su historia.
  • La visibilización de las sociedades menos protegidas bajo la “mentira ecológica”.

LO PEOR

  • El choque de ambos presentadores, que en lugar de complementarse se dejan en evidencia constantemente.
  • La realidad detrás del documental.
  • La falta de conexión ocasional entre las historias.

 

María Reinoso

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