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¡Por fin! Nuestra manada favorita ha vuelto. Con algunos cambios y algunas consecuencias, pero ya están aquí. Esta madrugada MTV ha estrenado la segunda parte de la temporada seis de Teen Wolf. La sexta y última. Esta tanda de diez capítulos pondrá fin a la andadura lobuna de Scott y compañía, y en el 6×11 ya se han desplegado un buen número de cartas sobre la mesa.

Pero antes de entrar en el recap, recordemos brevemente lo que ocurrió en la 6A.

¡Atención, spoilers!

En los diez capítulos anteriores, un grupo de jinetes fantasma pasaron por Beacon Hills a perpetrar una serie de desapariciones que no solo borraban a sus habitantes de la faz de la Tierra, sino de la memoria de todos aquellos que los conocieran. La principal víctima fue Stiles (Dylan O’Brien lleva más tiempo fuera que dentro de la serie desde que se volvió El corredor del laberinto), y aunque consiguieron salvarlo, tendrán que pagar un alto precio en la 6B.

Le dijo la araña a la mosca abre con una secuencia de lacrosse, un clásico en Teen Wolf. Aunque no incidan demasiado en ello, los miembros originales de la manada ya están graduados, y Scott es ahora ayudante del entrenador Finstock (este señor sigue siendo de lo mejor de la serie). Liam, por su parte, lo ha suplido no solo como alfa, sino también como capitán del equipo. Y el pobre está desolado porque su querida Hayden se ha mudado por motivos familiares. Nosotros no estamos llorando por ello precisamente. Parece que Liam irá cogiendo bastante peso en la historia y nos parece un buen cambio, ya que hasta ahora su personaje estaba un poco lastrado por el amorío adolescente.

Volviendo al entrenamiento, un lobo ensangrentado aparece en mitad del campo de lacrosse. Scott y Liam lo siguen de vuelta al bosque y se encuentran con otros tantos lobos, todos muertos. Y aquí es donde empieza el hilo (o mejor dicho la tela de araña) del que irá tirando Lydia para que entendamos algo de lo que los acecha en esta nueva temporada.

Hablando de Lydia, a la que suscribe sigue chirriándole el friends forever entre la banshee y Malia (con todo el lío de Stydia/Stalia esto no puede ser). Pero prosigamos: la mujer coyote está empeñada en irse a París a vivir la vida, y al contrario que al nuevo líder de la manada, no le parece que haya nada de sobrenatural en un montón de lobos muertos en mitad de un claro del bosque. Al final no le queda otro remedio que cancelar sus planes, porque ya no solo son los lobos, sino que un sinfín de ratas invaden una de las aulas del instituto, y al seguir su rastro, descubren en los recurrentes pasadizos de tuberías un buen número de roedores muertos.

Y aquí entran en juego los nuevos personajes. Por un lado tenemos a la nueva orientadora del instituto (que más tarde descubriremos que tiene algo que esconder) y también a Nolan, un alumno que se muestra demasiado hastiado por el asunto de los lobos. Por último, en Eichen House encuentran a un hombre envuelto en una especie de caparazón de ceniza, que resulta ser un sabueso del infierno al igual que Parrish (qué tiempos aquellos en los que teorizábamos acerca de que pudiera ser un fénix).

Este nuevo personaje se nos presenta desde el principio como poco de fiar, y en ocasiones puede llegar a dar la sensación de que sea él quien “convoca” estas plagas de animales. Un poco más adelante descubrimos que tal vez no sea un villano, sino un posible aliado para los protagonistas, ya que va buscando “parar a alguien”. Al principio piensa que es Liam a quien busca, pero acaba dándose de bruces con Parrish y peleando con él (en el instituto, de noche. No entendemos por qué). Más tarde, y antes de que Scott, Lydia y Malia puedan dar con él, la nueva orientadora que andaba por allí lo borra del mapa con una bala que nos resulta muy familiar. ¿Cazadores a la vista?

Ya tenemos el primer frente abierto: al salvar a Stiles del otro mundo, los chicos “se dejaron la puerta abierta” y algo les siguió. Algo que debería haberse quedado con los jinetes para siempre. Todo esto es lo que saca en claro Lydia a través de una de sus visiones. Eso, y los gritos de gente matándose la una a la otra. Nosotros ya hemos empezado a tejer teorías, y es que ¿no podría estar pasando lo mismo con los animales? Cuando encuentran a las ratas, Malia comenta que parece que se hubieran devorado entre ellas por la angustia de no poder escapar de “algo”. Definitivamente, eso que han desatado y que ahora campa a sus anchas por Beacon Hills no es plato de buen gusto para nadie.

Por último, nos dan una escena de nuestro tan ansiado Stiles en el programa de estudios del FBI. Él sigue a lo suyo, siendo el punto de humor de Teen Wolf. Pero es que, además, mientras está en clase le ponen un vídeo de criminales buscados. ¿Y quién aparece en él? Nada más y nada menos que Derek Hale, que está en búsqueda y captura por una matanza.

Esto promete, y mucho. Nos van a hacer falta unos capítulos más para aclarar bien todo, pero lo que sí podemos asegurar es que Jeff Davis (creador de la serie) ya ha empezado a cumplir con el cupo de miedos/cosas desagradables y ambiente tenebroso que nos había prometido. La semana que viene es posible que dejemos el insecticida cerca, solo por si acaso (¡qué cantidad de arañas!). La cosa se pone interesante, y ojalá que la 6B mantenga en todo momento el nivel de este primer capítulo. Estamos en la cuenta atrás, el principio del final, y ya que vamos a tener que despedirnos de nuestros lobos para siempre, ¿qué mejor que hacerlo con buen sabor de boca?

Aitziber Polo

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