SEIS CLÁSICOS DEL FANTÁSTICO, TERROR Y CIENCIA FICCIÓN DEL CINE ESPAÑOL PARA RECIBIR EL FESTIVAL DE SITGES
La semana que viene regresamos a Sitges para esta 59 edición del festival del género y queremos calentar motores con títulos clásicos y actuales españoles con los que recordar cómo este festival no sólo continúa bien vivo, sino que es un género que está bien asentado en nuestro país, un referente no sólo a nivel internacional de películas que han llegado incluso a la propia carrera de los Oscar, sino también para películas que se han convertido en clásicos de la historia del cine y referencia para otras películas.
LAS VAMPIRAS (Jesús Franco, 1971)
Bram Stoker erigió la piedra angular de todas las historias de vampiros que le sucederían tras su muerte, casi todas ellas clásicos tropos de la literatura y posterior cine que ayudarían a conformar el vampiro y sus clichés tal como lo conocemos en la actualidad. Jesús Franco, basándose en la obra del mismo Bram Stoker y con ayuda de algunos colaboradores, escribió un guion que él mismo dirigió y que produjo la Alemania capitalista en los últimos coletazos de la Guerra Fría europea. Las vampiras, o Vampyros Lesbos con su título original, se acabaría convirtiendo en uno de los mejores ejemplos del fantaterror español, una mezcla explosiva de sangre anormalmente roja típica del cine de los 70, desnudos integrales de mujeres y un erotismo que se imbricaba con un terror destilado de prejuicios.
Cerca de Estambul, en una isla anormalmente tranquila y, al parecer, desierta, una abogada alemana atraca con su bote para firmar un contrato bajo las órdenes de una misteriosa condesa extrañamente bella y joven. La atracción entre ambas mujeres se hará inevitable esos días en esa isla del Mediterráneo, mientras un inspector de la policía de la ciudad turca descubrirá la presencia de cadáveres con unas extrañas mordeduras en sus cuellos. Las dos narraciones se acabarán dando la mano más pronto que tarde bajo el influjo de la misteriosa condesa que parece saberlo todo.
LA SEMANA DEL ASESINO (Eloy de la Iglesia, 1972)
Eloy de la Iglesia fue el gran rechazado y, en los últimos años, también el gran reivindicado del cine español cuando la pátina de excesos, drogas, relaciones tempestuosas y escándalos pudo menos que el talento que siempre demostró tras las cámaras y en sus guiones. Pese a que se convirtieron en clásicos películas suyas como El diputado (1978), Navajeros (1980) o La estanquera de Vallecas (1987), hay algunas películas menores donde De la Iglesia se zambulle directamente en el thriller, el terror o incluso el fantástico. Uno de esos ejemplos es la película que nos ocupa.
La semana del asesino es cine de periferia que nos recuerda vagamente al neorrealismo italiano, thriller que se asemejaba a los trabajos del fantaterror de la época, pulsión homoerótica bien propia de las películas del director vasco y una rara avis en un momento en que el dictador seguía bien vivo. El resultado es una película de asesinos imprevistos cuando un trabajador de un matadero asesina sin querer a un taxista con el que tiene una trifulca. Tras la posterior discusión con su novia, se verá en la necesidad de callarla para siempre para que nunca revele el crimen, pero no serán las únicas víctimas. Mientras tanto, un vecino desde un piso observa cada día al asesino y empieza a ser cómplice indirecto de un hombre por quien siente algo más que curiosidad.
TESIS (Alejandro Amenábar, 1996)
Con treinta años a sus espaldas, un recorrido que lo dice todo y una frescura que no se marchita, Tesis es la gran invitada de este año en el festival y era una obligación honrarla en esta lista. Amenábar dio el pistoletazo de salida a una carrera prolífica con sus más y sus menos, pero su talento clásico no se agotaría en su primera película.
Ángela (Ana Torrent) está escribiendo su tesis sobre violencia institucional y el día en que su director de tesis es hallado asesinado empieza para ella su pesadilla. En esos días ella conoce a Chema (Fele Martínez), un estudiante bastante peculiar obsesionado con el porno y el cine gore, pero también a Bosco (Eduardo Noriega), un compañero magnético con el que comparte sus miedos y sus investigaciones. Ninguno de los tres puede olvidar esa cinta snuff hallada en el que una chica es asesinada, menos todavía cuando esa chica es estudiante de la misma facultad donde los tres estudian.
EL LABERINTO DEL FAUNO (Guillermo del Toro, 2006)

Aprovechando que El laberinto del fauno regresará a las salas este otoño con motivo de su 20 aniversario, ha sido inevitable no incluir en esta lista este maravilloso trabajo del director mexicano. Acostumbrados como nos tiene a una carrera prolífica y fértil con títulos como la reciente Frankenstein (2025), su serie El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro (2022) o un clásico como Hellboy (2004), entre otras muchas, el talento del director mexicano para el fantástico parece no agotarse jamás.
Guillermo del Toro dijo que pretendía rodar una trilogía sobre la Guerra Civil Española y el franquismo y erigió su primera piedra con El espinazo del diablo (2001), historia de fantasmas ambientada en la propia contienda. Cinco años más tarde regresaría con la película que nos ocupa y traspasó todos los límites imaginables de historia y fantasía en una película donde por primera vez veríamos a un verdadero fascista en el cine español en la piel de Sergi López en una cinta ambientada esta vez en la posguerra. Para la tercera parte de la trilogía, el director siempre dijo que habría que esperar un poco más hasta tener el guion definitivo entre manos.
Esta magnífica segunda parte de la trilogía sigue la historia de Ofelia (Ivana Baquero), quien va a vivir a una zona de guerra donde los guerrilleros republicanos que sobreviven en los montes mantienen en jaque al nuevo régimen de Franco. Su madre (Ariadna Gil) se ha casado con el siniestro Capitán Vidal (Sergi López), un fascista decidido a acabar con dicha resistencia republicana. Sin embargo, ante semejante violencia, Ofelia es capaz de ver un mundo onírico de fantasía del que teóricamente ella proviene y al que algún día deberá regresar con la ayuda de un fauno que vive en el laberinto que ella ha descubierto en la noche.
LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI (Álex de la Iglesia, 2013)

Álex de la Iglesia es siempre mejor cuando es excesivo y excesiva es Las brujas de Zugarramurdi. Una buscada y también excesiva guerra de sexos que arranca con un atraco en pleno centro de Madrid y acaba en una cueva en Navarra con la presencia por el camino de brujas, aquelarres, hombres escondidos en los agujeros de un lavabo, mansiones encantadas y una madre originaria de donde viene todo. Las brujas de Zugarramurdi es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia y no es decir poco de un director que cuenta con una serie tan inconmensurable como 30 monedas o clásicos del cine español como El día de la bestia o Balada triste de trompeta. Sin duda, la brujería como camino para calentar motores para este Sitges es una gran excusa.
DECORADO (Alberto Vázquez, 2025)

Tras la exitosa Unicorn Wars (2022), Alberto Vázquez regresó a Sitges tres años más tarde con una propuesta igual de rompedora tanto a nivel de animación como a nivel narrativo. Su talento incluso se vio bendecido por un Goya en la gala de este 2026 celebrada en Barcelona, dando cuenta no sólo de la propuesta original de la película, sino del trabajo del director gallego y de un fértil festival de Sitges que se proyecta incluso en los propios Goya.
Arnold es un ratoncito que vive en su particular rutina donde todo pasa exactamente igual cada día y donde las miserias acumuladas a su alrededor parecen no tener fin, pero tampoco un origen. Anclado en un pringoso y asfixiante presente continuo, este ratoncito empieza a sospechar que quizás todo lo que le han contado no sea del todo cierto y que puede que todo eso que está viviendo sea tal vez orquestado, planeado, un simple decorado enorme en el que no es más que un actor sin que se dé cuenta.
Javier Alpáñez













