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Salvados Papa Francisco - El Palomitrón
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¿DE QUÉ NOS HA SERVIDO LA ENTREVISTA DE ÉVOLE AL PAPA FRANCISCO?

¿Hemos sacado en claro algo que no supiéramos sobre el Papa Francisco después de ver la entrevista de este pasado domingo en Salvados? A nivel informativo, probablemente no. Quien haya seguido regularmente las declaraciones del pontífice en medios de comunicación, en sus ya famosas visitas a la prensa en aviones cual Martin Sheen en El ala oeste, ya habrá escuchado previamente lo que opina el argentino sobre la crisis de refugiados, el feminismo, el colectivo LGBT o los casos de pederastia en la Iglesia católica, temas que ocuparon prácticamente la totalidad de la charla.

Aun así, la emisión del programa no ha sido en vano. Salvados alcanzó su mejor registro de audiencia en casi 4 años, con más de 4 millones de espectadores y un 21% de cuota de pantalla. Fue líder absoluto de la noche del domingo e impulsó a El Objetivo de Ana Pastor, que marcó máximo de temporada con un estupendo 11.9% de share. Con las entrevistas a Nicolás Maduro y al Papa Francisco, el programa se marca dos hitos en pocos meses ahora que su audiencia no es tan regular como en sus mejores temporadas y en un momento en el que ya no marca la agenda política de cada lunes como sí sucedía años atrás.

Jordi Évole consigue además sumar públicamente a una causa personal (el apoyo al trabajo del Open Arms y dar un toque a la UE por su nula gestión de la crisis de los refugiados) a una figura de autoridad moral para la derecha conservadora. Entrevistado y entrevistador se sientan en esa mesa porque comparten un objetivo común y ambos salen reforzados del encuentro.

Los que veían al Papa casi como a un nuevo Che Guevara, a lo mejor han aprendido que Francisco no es moderno, sino misericordioso, y que una cosa poco tiene que ver con la otra. Sus sonrojantes palabras acerca del papel de la mujer en la Iglesia (“la Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer. Porque la Iglesia es mujer, es femenina. Es la Iglesia, no el Iglesia”) o su recomendación a los padres con hijos LGBT para llevarles al psicólogo (“si ven cosas raras, consulten, vayan a un profesional”) fueron calmando el entusiasmo de muchos tuiteros que alababan al pontífice durante la primera mitad de la entrevista y acabaron haciendo auténticos malabares para desmarcarse del discurso machista y homófobo de Francisco. Porque la homofobia no solo se manifiesta con parlamentos cargados de bilis desde un púlpito en Alcalá de Henares, sino con discursos de pena y condescendencia ante cuatro millones de españoles en pleno prime time. Aunque sea para señalar esto, ya ha servido de algo la entrevista.

Fon López

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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.