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Rachel McAdams El Palomitrón

Hollywood se ha quedado sin ideas, aunque sigue contando con directores y actores con talento. Pero esto no es suficiente, o por lo menos, no debería serlo. Si bien Redención llega de la mano de Antoine Fuqua (The Equalizer. El protector, Los siete magníficos), un director que sin duda alguna sabe rodearse siempre del mejor reparto posible y suele ser impecable en su dirección, esta vez la historia y un guion lleno de tópicos han sido su gran perdición.

Redención tiene un punto de arranque muy interesante y, ante todo, prometedor. Jake Gyllenhaal (Demolition), un boxeador profesional, está a punto de salir al ring y se concentra sumergido en una música potente y agresiva. Sus primeros planos sin articular palabra alguna son impactantes y nos adelantan que estamos ante una película agresiva, cinematográficamente hablando, que nos depara una visión distinta de las películas de boxeo habituales. Ojo, las apariencias engañan, y en este caso la decepción está asegurada para el espectador más exigente o el que quiera que le expliquen algo distinto.

Redención en El Palomitrón

Efectivamente, sus primeros 15 minutos de metraje son excepcionales, intensos y hacen un retrato completo y minucioso de dos de sus personajes, Billy Hope y su mujer Maureen. Rachel McAdams (Spotlight) interpreta a la esposa del boxeador, orgullosa de su marido pero que no para de temer por la vida de este cada vez que se sube al ring. Los pocos minutos de metraje en los que aparece Rachel McAdams le dan gran parte de sentido a Redención, ya que es ella el eje central narrativo que dota de fuelle a esta película. Ella aporta una magia, una promesa de calidad que se pierde en una historia simple y ya demasiado masticada por el cine. El recurrir a flashbacks en esta cinta habría sido lo más inteligente y hubiera aportado mucho más a una película que, a medida que avanza, pierde alma.

El personaje de Jake Gyllenhaal cae en una profunda depresión, unida a una rabia manifestada a diestro y siniestro, que le lleva hasta un gimnasio para recuperar el equilibrio en su vida. Y es allí donde (¡oh, sorpresa!) aparece un Forest Whitaker (La llegada) a lo Morgan Freeman (pero lejos de la maestría del personaje de Million Dollar Baby). El malo, el bueno y la víctima están subrayados con brocha gorda, algo que a estas alturas no debería permitirse cuando la materia prima sobre la que trabajar es excelente.

Lo mejor de Redención es, sin duda, Jake Gyllenhaal, así como también Rachel McAdams, a pesar de su escasa aparición en esta cinta. Jake Gyllenhaal hace uno de sus mejores papeles y nos vuelve a demostrar que, a pesar de un guion regular, él sabe elevar una película con su sola interpretación. Su caracterización es simplemente impecable y cuesta despegar la mirada de su personaje roto, no solo físicamente debido a su profesión, sino también psicológicamente, con un alma completamente reducida a cristales. Firma un descenso a los infiernos de forma magistral, y su trabajo vuelve a recordarnos que estamos ante un actor que todavía tiene muchos retos profesionales con los que convencer al mundo entero de todo lo que le queda por ofrecer delante de la cámara.

Antoine Fuqua Redención El Palomitrón

Redención es una película que podría haber estado a la altura de Million Dollar Baby pero que, lamentablemente, degenera en un telefilme muy previsible, con poca emoción y originalidad en su desarrollo. Esto no significa que estemos ante una mala película, sino más bien ante una obra entretenida, con buenas escenas de boxeo, que logra la lagrimilla fácil (demasiado fácil si se nos permite) y que gustará ante todo a los fans del señor Gyllenhaal.

No obstante, se esperaba más de la cinta, sobre todo porque tenía lo necesario para ser una de las grandes obras del cine de boxeo, pero finalmente se queda en otra película más de este género que poco nuevo aportará. Redención es una buena propuesta para pasar el rato, pero poco más. Fuqua, dale más duro la próxima vez (aunque sea sin guantes de boxeo).

LO MEJOR:

  • Jake Gyllenhaal y Rachel McAdams.
  • Que se tome como una película entretenida y sin grandes pretensiones.
  • Sus escenas de boxeo.

LO PEOR:

  • Su falta de originalidad y descenso al telefilme.
  • Su previsibilidad y falta de ambición.

 

Gabriela Rubio

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