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Exorcismo de William Friedkin

En 1973 William Friedkin aterrorizó a las masas con su película más emblemática: El exorcista. Historia de posesiones demoníacas y rituales cristianos, la cinta, considerada el ejemplo por excelencia del mejor cine de terror, sigue despertando escalofríos y malestar. Todo lo esotérico e inexplicable suele hacerlo. Friedkin confesó que nunca había presenciado un exorcismo cuando rodó su obra maestra y que para estructurarla solamente se guio por la novela de William Peter Blatty. Sin embargo, casi cincuenta años después, el artista vuelve a la carga con otra cinta sobre exorcismos, esta vez reales, con el documental El diablo y el padre Amorth. Se estrenó fuera de concurso en el Festival de Venecia y aún no tiene fecha de llegada a España.

Para los escépticos que no crean en Dios ni en ninguna otra religión, e incluso para los agnósticos que no tienen muy claro en qué centrar su fe, la existencia de presencias demoníacas pertenece más al mundo de la leyenda urbana y el mito religioso que a la propia realidad. Por eso resulta tan curioso que en pleno siglo XXI la Iglesia Católica siga practicando exorcismos en complejísimos casos donde la ciencia moderna no es capaz de llegar a conclusiones. Hasta hay seminarios anuales de exorcistas donde acuden sacerdotes y psiquiatras de decenas de países del mundo.

No es una práctica demasiado extendida y cada vez queda más restringida a ciertas zonas, como América Latina y Europa del Este. Sin embargo, en Italia, por ejemplo, se practican miles de exorcismos al año. En España, aunque no hay datos concretos, el 29 % de las diócesis tienen al menos a un exorcista en plantilla. Célebre resultó el caso del padre José Antonio Fortea, el exorcista más famoso de España, que entre 2002 y 2008 exorcizó a la joven Marta, quien supuestamente tenía siete demonios en su cuerpo. Hay registros en vídeo que fueron emitidos por varias cadenas de televisión y una tremenda crónica publicada en El Mundo en 2002. El nuevo caso de exorcismo de William Friedkin arroja un poco de luz (u oscuridad, depende de por dónde se mire) sobre el tema.

 

El padre Amorth: protagonista del documental

Uno de los exorcistas más célebres del Vaticano es el padre Gabriele Amorth, de quien dicen practicó 70 000 exorcismos a lo largo de su carrera. Fallecido en 2016 poco después de entrevistarse y rodar con Friedkin, Amorth fue una referencia en el mundo de las posesiones. Accedió gustoso a que el director de El exorcista pudiese grabar la novena sesión de exorcismo que practicaba a una joven: ese es el material central de El diablo y el Padre Amorth, documental de poco más de una hora que relata el calvario de la mujer a la que intentan expulsarle varios demonios de su interior.

Exorcismo de William Friedkin

Friedkin combina testimonios de varios científicos con las declaraciones del padre Amorth, quien cree firmemente en la presencia de posesiones demoníacas. Respecto a la veracidad de las imágenes, el propio Friedkin dice creer todo lo que vio. Lo lógico es pensar que estos casos son fruto de un trastorno mental potenciado por la sugestión colectiva (así lo sugieren los expertos en psiquiatría y neurología); sin embargo, estos sucesos siguen despertando escalofríos por la naturaleza desconocida de sus fenómenos, que ni siquiera la ciencia es capaz de explicar en ciertas ocasiones, y por la férrea convicción de la Iglesia, que asegura que todo es verdad.

Con la condición de entrar él solo en la habitación, con una cámara y sin focos, Amorth permitió al cineasta acudir al exorcismo. A sus 81 años, Friedkin recupera la piedra angular sobre la que construyó su fama como artista. Lo hace con un tema polémico que subyace a la realidad cotidiana. Y, según dice, le ha cambiado la vida y la forma de ver la religión y percibir a Dios.

 

David G. Maciejewski

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Periodista. Me colé por los recovecos de la Escuela TAI en mis tiernas juventudes. Allí redescubrí lo que sabía desde crío: quería consagrar mi vida al celuloide. Desde entonces he publicado artículos y reportajes sobre cine en distintos medios de comunicación, entre ellos los diarios ABC, 20minutos y la revista QUO. También dirijo mi propio medio de comunicación, Perro Come Perro, un proyecto de investigación docente que nació en el seno de la Universidad Complutense de Madrid, y el programa radiofónico de cine Efecto Phi. Soy miembro de AICE desde 2017.

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