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Más de 36 millones de inscritos en la página para citas Ashley Madison, especializada en personas casadas, es un dato que demuestra que la infidelidad es una realidad cotidiana en las sociedades occidentales y monógamas. Esto no quita que  un 82% de las sociedades sean polígamas, que sólo un 4% sean poliándricas (varios maridos) y que el 13% restantes, las monógamas, sean las más numerosas en individuos, demostrando así que es la mejor organización posible para garantizar la supervivencia de la especie.

La fascinación que despierta la infidelidad la ha convertido en protagonista indiscutible de multitud de historias contadas a lo largo de los siglos que, por supuesto, han sido llevadas al cine y la televisión. Y hoy llega a Movistar+ El Embarcadero, un thriller sentimental que pretende romper con los convencionalismos sociales que envuelven a la infidelidad en las sociedades monógamas. La primera temporada, que cuenta con 8 episodios, abre la puerta a un mundo en el que es difícil identificar quién es el malo y quién es el bueno, ofreciéndonos una historia cargada de matices y tonos grises que se nos antoja tan real, que consigue atraparnos desde el primer momento.

Domingo Corral, director de ficción de Movistar+ y productor de El Embarcadero, reconoce que no sabe lo que puede ser un éxito. “Hay alguien que decía que existen tres reglas para escribir un buen libro, pero nadie las conoce. Como no sé lo que va a ser o no comercial, tienes que hacer las historias desde la integridad creativa y con un equipo que sea capaz de realizar una buena ejecución de la idea creativa”.

Siguiendo sus máximas, crear un buen clima de trabajo en equipo, evitar las imposiciones y aceptar las discrepancias porque son enriquecedoras, Corral ha conseguido llevar El Embarcadero a buen puerto, una producción que lleva el sello de ATresMedia Studios. Sonia Martínez, su directora de Ficción, también lo tiene claro. “Antena 3 tiene un público en abierto y se compone de un perfil de personas determinadas. Nuestro objetivo es llegar a todas ellas de la mejor manera posible. Intentamos hacer series para ese perfil. La dificultad está en no perder su ritmo, porque las personas evolucionan y cambian de gustos”.

El poliamor, las relaciones libres y una concepción naturalista del sexo son algunos de los temas que forman parte del debate de actualidad en los platós de televisión. La serie propone elementos de análisis y discusión sobre ello evitando prejuzgar, culpabilizar o censurar a los protagonistas. El Embarcadero plantea una historia en la que no hay buenos ni malos, y que  según avanza la trama, consigue que el espectador se cuestione sus propias convicciones morales.

Amor a tres bandas

Esther Martínez Lobato y Álex Pina, creadores de El Embarcadero y que llegaban a esta producción con el éxito a flor de piel de La Casa de papel, afirman que el detonante de la idea fue crear una serie sobre emociones, muy femenina, en la que se hablara de algo tan universal como es un triángulo amoroso. La dificultad era desarrollar la idea de forma estimulante y diferente.  “Encontramos el camino contando una historia de amor, en vez de una historia de dolor, prejuicios y venganza. En lugar de poner el foco en el engaño, lo pusimos en que los tres protagonistas se vieran envueltos en una historia de amor y no pudieran controlarlo”, afirma Martínez Lobato.

El resultado es la historia de Alejandra (Verónica Sánchez) que ve cómo su vida se viene abajo cuando su marido Óscar (Alvaro Morte) aparece muerto en la Albufera de Valencia cuando ella pensaba que estaba en un viaje de trabajo en Alemania. El proceso de duelo de Alejandra se frena en seco cuando descubre que su marido, con quién llevaba casada 13 años, mantenía una relación con Verónica (Irene Arcos), con la que además tenía una hija. Para intentar comprender quién era de verdad su marido, Alejandra contactará con Verónica y se acercará a ella sin desvelar su identidad descubriendo una realidad tan sorprendente, que consigue desbaratar su mundo.

Mientras avanza la historia de amor, emerge un thriller sutil que va dando soporte a la historia y mantiene la tensión argumental. Mezclar géneros es un recurso muy efectivo. Antes una comedia romántica o un thriller sólo podían ser eso. Hoy, como sucede en la vida real, los géneros se unen y es habitual que en un thriller se recurra a una situación de comedia y viceversa. El thriller que subyace en la trama de El Embarcadero sirve para desarrollar situaciones paralelas, igual que ocurre en la vida real.

Aunque la trama se centra en un triángulo amoroso, aspectos como los celos, las bajas pasiones y la ira no están presentes en El Embarcadero. “Normalmente identificamos como un canalla a un señor que es polígamo. Por eso hemos presentado a un hombre que se enamora de dos mujeres y a dos mujeres que no se mueven por rencor. En ese foco moral diferente, está la originalidad de la historia”, nos comenta Álex Pina.

La construcción de los personajes trasciende a los típicos villanos o héroes e incluso a los que se presentan con claro-oscuros y en El Embarcadero asistimos al nacimiento de personajes poliédricos que, por definición, no harían lo que hacen. Son personajes que cambian y evolucionan. “Para ello, la clave ha sido tratar con honestidad la verdad emocional y jugar con los prejuicios del espectador, para después ir rompiéndolos paulatinamente. En el primer episodio ves a la mujer engañada, al hombre infiel y la amante, pero cuando accedes a las emociones de cada uno de los personajes, empiezas a entenderlos, a empatizar y a preguntarte en qué consiste realmente la moral judeocristiana en la que nos han educado a todos”, nos confía Jesús G. Colmenar, productor ejecutivo y director de algunos capítulos de la serie, y del que podéis escuchar más sobre la serie en nuestra entrevista de Pendiente de calificación.

Cómplices o rivales

El Embarcadero consigue trasladar el foco de un triángulo amoroso del sexo a la emociones. Nos plantea la posibilidad de amar a dos mujeres con la misma intensidad, aunque de diferente manera. Y la posibilidad de que dos mujeres, que en esa circunstancia parecería lógico que se convirtieran en rivales, consigan trascender y, desde una perspectiva humana, entenderse y llegar a sentirse cómplices. Quizá en este entorno emocional, el personaje de Verónica lo tenga más fácil. Es una mujer que vive el amor de forma plena y natural, fuera de todo convencionalismo y que cree que amar significa hacerlo libremente. La actriz que encarna al personaje, Irene Arcos, reconoce que el rodaje ha sido una lección de vida, que ha aprendido mucho y se ha hecho muchas preguntas; “una de mis escenas favoritas es cuando Verónica y Alejandra se encuentran, y en vez de convertirse en rivales, se plantean que están unidas por el dolor por la persona que han perdido, y el amor que sentían por él. Y consiguen posicionarse por encima de sus prejuicios, mirarse como seres humanos a los ojos y reconocerse como mujeres”.

En ese viaje transformador, el personaje de Alejandra lucha contra los que quieren obligarla a estandarizar el dolor por la pérdida. Todo el mundo le dice cómo tiene que sentir la muerte de su marido. Pero ella se empeñará en conocer a Verónica para conocer esa parte de su marido que le era ajena. Necesita saber con quién ha estado casada. “Es su manera de superar el dolor. Quiere vivir su duelo de manera genuina. Yo pensaba cómo me iba a meter ahí, cómo transmitir todo eso. Tuvimos que luchar con nuestros propios perjuicios y estándares y fue especialmente el ejercicio de generosidad que hace Alejandra de “no te voy a juzgar, sino que quiero descubrir quién eres”. Reconozco que a veces entendía al personaje y otras veces no, y eso está bien, porque es un aprendizaje que te llevas para tu vida”, señala Verónica Sánchez.

Creación del personaje

Alvaro Morte, que encarna a Óscar, afirma que la serie va de descubrir quiénes somos en realidad. Su personaje, Óscar, es un tipo que se encuentra en una situación que no puede controlar. Está enamorado de su mujer y no se desenamora sino que se le presenta una nueva vida y no puede evitar caer en ella. Esto genera que él mismo se condene provocando un torbellino emocional que acaba de forma trágica.

“Óscar es un hombre cobarde que no se atreve a poner las cartas sobre la mesa. Intento construir mis personajes desde muchísima distancia, como si fuera un escultor que va modelando desde fuera. Lo más difícil fue entender cómo era un personaje que puede querer a dos mujeres, y que él mismo no se entiende. Ha sido un proceso verdaderamente complicado”.

El actor defiende que no ha querido construir un Óscar egoísta, que piensa sólo en sí mismo y por eso no quiere renunciar a nada. “Es una persona que no puede evitar sentir lo que está sintiendo. Sufre muchísimo por todo lo que está pasando y eso lo descubrimos a través de los ojos de Alejandra.”

El embarcadero se ha rodado en Valencia ciudad y en la Albufera consiguiendo marcar los dos mundos tan diferentes en que viven Alejandra y Verónica. Alejandra, ejecutiva que vive en el entorno urbano protagonizado por la verticalidad y una luz metalizada. Y Alejandra que vive en el entorno natural de la Albufera en el que se rueda con una mayor luminosidad y con planos horizontales que denotan amplitud.  De esta forma, el director quiere poner distancia entre las dos protagonistas y definir sus diferencias también, por su forma de vida.

Desde hoy viernes, podemos acompañar a estos tres personajes en Movistar+. Un consejo: libérense de sus prejuicios, dejen a un lado los convencionalismos y disfruten de una historia de amor (que no de sexo) y aprendan a decir “te amo” en lugar de “te quiero”.

Marisa Cruzado

 

¡No te pierdas nuestra entrevista a Jesús Colmenar en Pendiente de Calificación!

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