Compartir

May I be happy - El PalomitrónLOS ANTECEDENTES

Hace unos cuantos años, si tecleábamos Richmond en cualquier buscador, veíamos como esta ciudad perteneciente al estado de Virginia en EE. UU. formaba parte del nunca prestigioso ranking de las veinte ciudades más peligrosas del país. Aunque su índice de criminalidad ha bajado durante los últimos años, no es para nada extraño que muchas de sus gentes vivan sumidas en la tristeza y en la inseguridad, y que hayan llegado a experimentar todo tipo de traumas. Traumas que, por ende, han contagiado en cierta manera a sus pequeños, que se han criado en un ambiente inestable donde, en ocasiones, sus figuras adultas no han podido ejercer como tal, y donde sentir rabia o enfado es, prácticamente, lo normal.

Es ahí donde entra el concepto mindfulness, cuyos principios de relajación y control de nuestras emociones están cada vez más presentes en varias partes del mundo. En Richmond también, y es lo el documental May I Be Happy nos enseña en esta edición del Another Way Film Festival tras haber pasado por otros muchos festivales por todo el mundo.

LA PELÍCULA

“Mindfulness es saber qué estáis haciendo cuando lo estáis haciendo”, dice una de las profesoras durante una clase en uno de los colegios de Richmond que ha puesto en práctica este concepto gracias al Mindful Project. 

Este proyecto está capitaneado por JG Larochette, quien sabía qué era vivir con traumas y ansiedades su día a día y no dudó en poner en marcha sus capacidades para practicar el mindfulness con los niños, pues precisamente a él esta práctica le salvó la vida. Como señalan en el documental, a estos traumas y a esta ansiedad que sienten los niños hay que sumarle la presión a la que están sometidos, pues saben que en la ciudad en la que viven, una estabilidad financiera (y ya no decimos exitosa) tiene que pasar obligatoriamente por tener unos estudios universitarios. Solo así tendrán opciones de conseguirla. Con esto, los niños viven estrechamente ligados a un sentimiento de rabia y de olvidarse de disfrutar de lo que de verdad importa. No obstante, los profesores del Mindful Project que nos enseña May I Be Happy se encargan, precisamente, de que esto cambie. Se encargan de hacerles ver en sesiones diarias cómo se puede lidiar con los sentimientos propios, cómo manejar su propia frustración, cómo se puede desconectar antes de seguir mostrando enfado y cómo disfrutar de las pequeñas cosas. Y cómo, sobre todo, lo más importante es siempre estar bien con uno mismo, pues nosotros mismos vamos a ser “nuestra relación más duradera”, como señalaban en el documental.

May i be happy - El PalomitrónTanto niños como adolescentes son los participantes de estas sesiones llevadas a cabo por unos profesores que, mediante canciones (a ritmo de hip hop y R&B), ejercicios de relajación, juegos y charlas les van inculcando el concepto del mindfulness para que hagan de él su manera de vida. Tan concienciados están en Richmond, por ejemplo, que también los profesores (no asociados al Mindful Project) practican sesiones de mindfulness a diario. Y es que si bien el objetivo último de May I Be Happy es mostrarnos como los niños y jóvenes son capaces de hacer del mindfulness su forma de vida, el documental hace alguna que otra parada en otros rincones de EE. UU. para presentarnos a adultos que, de una u otra manera, por unos u otros motivos, ya han abrazado este concepto por sí mismos. ¿Un secreto? Hasta la policía de Richmond lo ha puesto en práctica.

LA SORPRESA

Todo el documental en sí supone una gran sorpresa, pues es realmente gratificante ver como un concepto de vida basado en la relajación antes de seguir adelante y en manejar nuestras emociones está salvando el día a día de tantas personas de todas las edades. Incluso niños y adultos que han vivido la muerte de cerca, se sienten mejor practicando el mindfulness. Y eso, sin duda, sorprende y alegra a partes iguales.

May I be happy - El PalomitrónLA SECUENCIA/EL MOMENTO 

Podríamos citar muchas de las secuencias que muestran a los niños totalmente entregados a los ejercicios de mindfulness, sobre todo las que tienen que ver con los conciertos de hip hop y R&B del colegio de preparatoria de Richmond. Sin embargo, como adultos, queda más fijo en nuestra retina el testimonio de Forest Fein, un publicista de éxito que un buen día se dio cuenta de que no era feliz, de que ni siquiera se conocía a sí mismo, y decidió poner en marcha el departamento de Youth Mindfulness en el Osher Center de San Francisco. Bienaventurado él, que logró darse cuenta pronto…

TE GUSTARÁ SI… 

  • Eres docente y quieres adentrarte en nuevas formas de educación.
  • Te interesan las nuevas formas de vida y quieres experimentar con el mindfulness.

LO MEJOR 

  • Comprobar que, realmente, esta práctica funciona y a muchas personas las está haciendo un poquito más felices.
  • Muestra muchos testimonios diferentes para que podamos hacernos una idea, desde todos los ángulos, de qué es el mindfulness.
  • Consigue que te plantees empezar tú mismo a poner en práctica sus actividades.

LO PEOR 

  • No estamos familiarizados con la historia de esos rincones estadounidenses y nos gustaría conocer más sobre ella para entender realmente la importancia de la práctica de mindfulness allí.
  • Nos quedamos con ganas también de conocer testimonios “negativos” o reticentes a esta actividad.

Silvia Martínez

Reseña Panorama
Nuestra valoración
Compartir
Ally McBeal fue la primera serie que vi y el personaje de Robert Downey Jr. del primero que me enamoré. A partir de ahí, periodista, cinéfila, seriéfila y una mezcla entre Bridget Jones y la niña de El exorcista en mis ratos libres. Actualmente, en busca de un pacto con el diablo que me otorgue más años de vida para ver todo lo que me queda... ¡Y poniendo orden a este sarao como buenamente puedo!

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.