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2020 CINE ENTREVISTAS

“MIS PELÍCULAS SON COMO PAISAJES QUE HAY QUE HABITAR.” ENTREVISTAMOS A LOIS PATIÑO

Mañana, 30 de octubre, se estrena la nueva película de Lois Patiño, Lúa vermella. El cineasta integrado en la corriente Novo Cinema Galego nos presenta una película fascinada por el paisaje e inmersa en una atmósfera cercana al género del terror. Con ella estuvo en la pasada edición del festival de Berlín en la sección Forum, y ha obtenido numerosos premios en diversos festivales, entre los que se encuentran el de Málaga y el de Toulouse. Hablamos con Lois Patiño sobre la riqueza de su cine.

Encuadrando tu película en su contexto, y en este sentido en su contexto artístico, hay que hablar de Novo Cinema Galego. Una corriente que ha ensalzado el valor de un cine en relación con el paisaje, en relación con una lengua y su tierra: esa Galicia de historias pasadas y fantasmas presentes. ¿Crees realmente en la idea de este movimiento artístico y en su valor representativo de la expresión artística gallega contemporánea?

Lois Patiño: Nos sentimos muy orgullosos de este movimiento que intenta hablar de nuestra identidad. Somos unos cineastas con un estilo y unos intereses artísticos similares, muy conectados con la realidad y el paisaje gallego. Esta etiqueta la utilizó en 2010 el crítico Martin Pawley. En mayo de ese mismo año, Oliver Laxe presentó en Cannes Todos vos sois capitans. Y a él le han seguido artistas como Eloy Enciso, Diana Toucedo, Eloy Domínguez Serés. Todos compartimos sensibilidades que se han podido mover por festivales internacionales, y que al final conectan de una manera u otra con ese sentir por la realidad gallega.

La película es un alarde de magnificencia audiovisual gracias a los notables ejercicios de construcción sonora y fotográfica, entre otros. ¿Cómo ha sido el proceso de construcción de ambos apartados técnicos?

Mediante la fotografía queríamos explorar la idea de la parálisis, la inmovilidad de esos seres humanos en el paisaje, por ello, acudimos a referencias pictóricas como Hopper, El ángelus de Millet, para de esta manera alcanzar ese nivel de introspección basado en el hieratismo de los cuerpos en el paisaje. Mientras que para el diseño de sonido, trabajamos con Juan Carlos Blancas en la construcción de una realidad híbrida, pues queríamos combinar y respetar el sonido naturalista del paisaje, con capas sonoras que nos llevaran a esta dimensión del mito, e incluso nos acercaran al género del terror, a las meigas, a la santa compaña.

Aunque sea algo excesivamente recurrente,  ¿Cuál es el diálogo de Lúa Vermella con Costa da Morte, a priori, películas bastante contrapuestas en su discursiva?

Hay una clara vocación de continuidad en cuanto al retrato del paisaje y la identidad que genera el paisaje. Ese valor de identidad, y las ideas que transmite se mantienen en las dos películas. No obstante, mientras Costa da Morte ofrece un tratamiento más antropológico y contemplativo del paisaje, Lúa vermella construye la realidad del mito a través del mismo. Mientras que en la primera el ser humano trabaja para el paisaje, en la segunda, el ser humano está fuera del espacio, como absorbido por este.

Es una película que habla, según mi percepción, del tiempo, de la tierra y de la pérdida, pareciendo casi un retrato de la idiosincrasia gallega. ¿Así sientes tu tierra, o más bien es una idea generada desde la distancia sobre un espacio rico en historias y universos?

La película refleja los mitos gallegos, y quiere acercarnos a una convivencia histórica. Esa convivencia entre vivos y muertos. En la entrevista que hicimos en Cariño a la gente del pueblo acerca de la existencia de estos mitos, de esta convivencia, y del contacto con meigas y fantasmas, más de la mitad reconoció haber acudido a las meigas. Incluso mi madre y mis primos habían acudido a ellas, y nos contaban acerca de las hierbas que se ponían debajo de la cama y que resultaban bastante efectivas.

De igual modo que mucha gente afirmaba haber visto fantasmas. El fantasma al final quiere ser una representación del duelo no finalizado. El náufrago no despedido, y protagonista de la película, refleja la continuidad de ese duelo. El gesto de las meigas tapando con sábanas a las personas refleja ese cierre de etapa, ese cierre del duelo.

Probablemente sea tu película con mayor recorrido, vienes de Berlín, de Málaga, de Toulouse, entre otros muchos festivales. ¿Piensas que es el principio de una nueva era en cuanto al alcance de tus películas y sus posibilidades de acercarse a otros escaparates?

Bueno, Costa da Morte ya tuvo mucho recorrido y abrió camino, y me permitió viajar mucho más presencialmente que ahora, debido a la limitaciones de movilidad que supone el Covid. Pero de igual manera, Lúa vermella supone una cambio de voluntad claro y mayor: el de la narración o ficción, aunque sea de una manera muy minimalista. Todas mis películas anteriores tenían un valor más plástico, contemplativo, antropológico y documental, mientras que en esta película inicio ese cambio narrativo, introduciendo capas que se acercan al género del terror, cuestión que jamás pensé tocar, y de la cual me encuentro muy satisfecho por el resultado obtenido. Por ese lado se establece una nueva vía abierta: la exploración de nuevas formas, de diálogo, a través de modelos más narrativos.

Y hablando del público, ¿qué esperas que el público construya en torno a una película tan envolvente y llena de sugerencias?

Creo que mis películas son como paisajes que hay que habitar, y estamos en una época en la que los cines se encuentran en peligro de muerte, por ello, y de manera paradójica, me parece necesario remarcar la importancia de ver estas películas en el cine, en unas dimensiones de pantalla que nos permitan vivir la experiencia, pues si la experiencia se rompe, el hechizo de la película desaparece. Pienso, ante este tipo de películas, en espectadores sorprendidos, aquellos que tienen esa mirada de asombro despierta, y que al igual que si fueran a un museo, quieren mantener una voluntad de comprender y dejarse inspirar por estas películas. Requieren una exigencia del espectador, pero lo maravilloso es que este las multiplica, porque aporta sus emociones e ideas a la película, y de esta manera multiplica el poder de la película en su propio proceso de recepción. Pero reitero que hay que ir con un claro proceso de voluntad hacia este tipo de cine.

Lúa vermella se estrena mañana viernes 30 de octubre en cines.

Alberto Tovar

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