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Lo que se esconde en Silver Lake- Escena- El Palomitron
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LO QUE ESCONDE SILVER LAKE

LOS ANTECEDENTES

Con la promesa de ser el nuevo trabajo de David Robert Mitchell nos quedábamos traspuestos y con el hype por las nubes. Y es que después de It Follows, una de nuestras películas favoritas de género de los últimos años, esperábamos una joyita similar. Además, sabíamos que sus protagonistas iban a ser Andrew Grafield (Una razón para vivir) y Riley Keough (Noche de lobos), por lo que teníamos muchísimas ganas de ver en Sitges 2018 Lo que esconde Silver Lake, aunque es de recibo advertir que el cineasta ha cambiado de tercio totalmente y nos da, guardando y manteniendo el anhelo de las épocas que nos gustan, una trama muy distinta. Aquí el espectador no pasará nada de miedo. 

LA PELÍCULA

Lo que esconde Silver Lake narra la vida de Sam, un joven de 33 años que conoce a Sarah, una misteriosa chica en su vecindario… Cuando Sam se empieza a interesar en ella, Sarah desaparece. Sam se pondrá manos a la obra a través de pistas por Los Ángeles para encontrar el paradero de la joven. El guion, escrito también por su director, nos deja una esencia de nostalgia por la época popera, como bien hizo con la década de los 80 en su anterior filme It Follows, gracias al fantástico trabajo realizado en la música de Rich Vreeland y en fotografía de Mike Gioulakis, ambos habituales colaboradores del realizador.

Si algo está claro es que David Robert Mitchell es un romántico de las épocas pasadas, y nosotros también lo somos. El mayor inconveniente que le vemos a la cinta es su metraje, y es que a sus 140 minutos les hubiesen sentado de maravilla un recorte de cerca de media hora. Es probable que Mitchell haya querido ser más misterioso de la cuenta y al final sus intenciones han jugado en contra del resultado, ya que hay misterios que mezcla que no tienen mucho sentido (la desaparición de la vecina, el asesino de perros, las conspiraciones, la vida de los artistas de Hollywood…). Jugando con recursos que tan bien funcionan en el cine de David  Lynch (ese comienzo en la cafetería en la que Sam se queda anonadado mirando a una chica) el espectador se ve obligado a jugar y separar qué es lo real y qué es lo que está en su imaginación, un reto que estará muy presente en este largometraje cuyas temáticas se centran en el existencialismo de la vida. 

ELLOS Y ELLAS

La construcción del personaje de Sam, interpretado por Andrew Garfield, es acertada, ya que muchos de los espectadores en algún momento de su vida pueden empatizar con él. Sam es un joven que se siente frustrado y tiene la sensación de no haber hecho nada en su vida, o al menos nada de lo que él se imaginaba lograr. A punto de ser desahuciado, lo que le anima a buscar pistas y explicaciones sobre lo que pasa a su alrededor es el hecho de conocer a Sarah, una joven encarnada por Riley Keough completamente diferente a él, segura y con ganas de vivir y divertirse. Ambos actores están geniales dentro de la gran pantalla. 

LA SORPRESA

El surrealismo de la película deja muchos interrogantes y pocas respuestas. Enfocarlo todo a través de una conspiración mundial nos parece una idea tan loca como buena. Un asesino de perros, unas pistas a través de cómics, visiones… Una buena colección de llamadas de atención para criticar la rapidez y la inmediatez que dictan nuestro presente.

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Solamente diremos que hay un músico y un piano de por medio: la mejor escena de toda la película. Los momentos de la vecina madurita con sus pajaritos tampoco tienen desperdicio.

TE GUSTARÁ SI…

Amas a Mitchell, te gusta el buen cine, la cultura pop y las historias nuevas y diferentes.

LO MEJOR

  • La manera de enfocar la soledad y la frustración.
  • Los personajes.
  • La dirección.
  • Su banda sonora y fotografía.
  • La nostalgia de la cultura pop.

LO PEOR

  • Su duración
  • No es nada parecido a It Follows.
  • Llevar demasiadas expectativas.
  • En ocasiones se le va de las manos el sinsentido.

 

María Páez

1 COMENTARIO

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Periodista que considera que para ser una verdadera cinéfila tienes que ser una 007, con licencia para devorar todo el cine. Eso sí, prefiero quedarme atrapada en una cueva con Michael Myers, el payaso de It, Chucky, y la niña de El exorcista que en un palacio con princesas de cuento.