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Kedi El Palomitrón

“Los gatos no son desagradecidos, son inteligentes”. Una de las frases del documental Kedin (Gatos de Estambul) dirigido por Ceyda Torun y que ha ganado el premio a Mejor Película Familiar en el Sidewalk Film Festival 2016, que define a la perfección la esencia de estas adorables mascotas. Un paseo por las calles de Estambul de la mano (o mejor dicho de la patita) de los gatos que transitan esta bella y misteriosa ciudad.

Los documentales de animales cobran vida cuando detrás de los mismos hay historias que roban el corazón del espectador. En este caso no iba a ser menos y funciona a la perfección, ya que dentro del mundo de estos pequeños felinos cada uno tiene una personalidad distinta, lo que da pie a explicar diferentes anécdotas e historias.

Gatos de Estambul El Palomitrón

En las ciudades estamos acostumbrados a distinguir entre gatos domésticos y salvajes. En este documental se nos presenta un gato entre estos dos conceptos, callejeros pero con un respectivo dueño al que acudir en busca de cariño y afecto. El documental Kedi (Gatos de Estambul) refleja perfectamente esta combinación mientras también recorre la bella Estambul y conocemos a algunos de sus habitantes, que nos cuentan como los gatos llegaron hasta ellos y como los gatos han formado parte de sus vidas dándoles otro significado. Se podría decir incluso que los humanos son los que más los necesitan y no al revés. Una de las habitantes entrevistadas incluso nos explica que el hecho de curarle las heridas a un gato implicó curarse sus propias heridas emocionales. El gato como una auténtica necesidad para calmar el espíritu humano.

En efecto, Kedi (Gatos de Estambul) no sólo trata sobre los gatos, sino que también cuenta historias sobre las personas. Esta combinación hace que el documental pase volando debido a la frescura que aportan los testimonios de las personas a la hora de hablar con fascinación de los gatos que les rodean y de los que se preocupan.

El documental pretende transmitir que Estambul llega a ser, gracias a los gatos, una ciudad más humana y con una magia especial. No solo se ciñe el documental a explicar historias de gatos, sino incluso a exponerlos a un nivel superior, como unos auténticos héroes a la hora de darle en parte sentido a la existencia. “Ellos nos recuerdan que estamos vivos”.

Ceyda Torun El Palomitrón

En el documental Kedi (Gatos de Estambul) para poder llegar a grabar algunas de las escenas entre los gatos, los responsables montaron una cámara en un juguete a control remoto con forma de coche para poder así captar un realismo en este tipo de momentos. Una técnica que en ningún momento se intuye y el espectador se adentra en el mundo felino como si se trasladara a Estambul y viviera esas escenas en primera persona.

Las diferentes historias logran atrapar al espectador y hacerle sentir partícipe de aquella felicidad expresada por los habitantes de Estambul cuyas almas han sido tocadas por los gatos y cuyas vidas han mejorado gracias a ellos. Visualmente, este documental de 79 minutos es una auténtica delicia, lo cual hace que todo tipo de espectador, aún los que no se hallen fascinados por los gatos, disfruten este metraje.

Kedi (Gatos de Estambul) es un documental muy recomendado para todo tipo de público y un auténtico must para los amantes de gatos que no podrán apartar su mirada de la pantalla y tampoco podrán evitar que su cara dibuje una sonrisa durante los 79 minutos de documental. Kedi (Gatos de Estambul) logra que olvidemos el mundo por un rato y que todo se vea desde el punto de vista de los gatos y sobre todo de los testimonios de esas personas que tanto han aprendido y han crecido a través de los gatos.

LO MEJOR:

  • Sus protagonistas indiscutibles, los gatos.
  • Los testimonios de los humanos, llenas de ilusión y vida.
  • La magia que desprenden sus 79 minutos.

LO PEOR:

  • Que no tenga el éxito merecido.

Gabriela Rubio

Reseña Panorama
Nuestra valoración
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Abogada defensora de las causas perdidas que nunca ha dejado de soñar. El cine ha sido mi fiel compañero desde que tengo uso de razón, así que toca devolverle todo lo que me ha dado durante todos estos años. Ya no vale ser mera espectadora desde la butaca, ha llegado el momento de actuar, de ir más allá. Ya era hora, ¿no? Luces, cámara y acción.

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