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De la mano de Sony Pictures Home Entertainment llega directamente al mercado doméstico el tercer largometraje de la actriz, productora y directora Sophia Takal, nominado a Best Motion Picture en el Festival de Sitges y ganador del Best Actress in a U. S. Narrative Feature en el Tribeca Film Festival por la actuación de Mackenzie Davis (Marte, Halt and Catch Fire). Siempre amigas (Always Shine) nos presenta la relación de dos amigas actrices, Anna (Mackenzie Davis) y Beth (Caitlin FitzGerald) que para retomar su amistad deciden pasar el fin de semana en una casa en la montaña. La tensión y los celos irán creando una atmósfera cada vez más inestable en la que veremos la evolución de su amistad.

A pesar de ser una historia centrada en actrices y en Los Ángeles, apenas vemos escenarios ubicados en la ciudad (punto a su favor). Trata desde un principio a cada uno de los personajes desde dentro, a pesar de darle importancia a sus circunstancias y trabajo. La dirección de fotografía (a cargo de Mark Schwartzbard), trabajada en tonos cálidos, baña la relación de las protagonistas en un ambiente hogareño y cercano, así como la casa de la montaña, las luces tenues en las escenas de noche y los paisajes adornados con bruma.

La presentación de Beth es correcta: no peca de detallismo excesivo pero tampoco se queda corta, y esto hace que la ubiquemos como la buena. Es de forma inconsciente, pues Anna transmitirá las mismas vibraciones al principio. Pero no se la describe y ubica igual, no se la pone como una mujer trabajadora, con un novio estupendo, papeles en diferentes películas y un futuro, aunque no estelar, sí algo prometedor. Anna se presenta como la despiadada, prepotente y agresiva amiga demasiado mandona. En definitiva, la vemos como la mala.

La interpretación, por parte de ambas, funciona y da el juego a los personajes que necesitan, pero destacaríamos la versatilidad de Mackenzie Davis (Anna) en el desarrollo del filme, con contrapuntos que bailan entre lo desquiciante y lo infantil. Gracias a ella entendemos el punto de giro más importante del guion, porque en sí este no está bien ejecutado.

Y es en este punto de giro donde el largometraje intenta contar demasiado deprisa una transformación que habría necesitado más desarrollo. Si bien hasta este punto se va incrementando la tensión con un nivel estable y adecuado, aquí tratan de hacerlo sin cuidado y sin mantener el ritmo narrativo al que nos llevaban acostumbrando hasta ahora. Y, por supuesto, repercute en el guion.

Aun así, Mackenzie (Anna) lo salva con su interpretación y lleva al espectador a un punto en el que trata de desconcertarlo, sin mucho éxito. Las voces en off y los planos subliminales dejan más claro de lo que pretenden qué está pasando. Sin embargo, otro punto a favor del largometraje es la banda sonora de Michael Montes, bien integrada y portadora de tensión cuando es necesario, sin ser demasiado obvia su presencia pero sí acompañando narrativamente de forma natural.

En definitiva, Siempre amigas es una película que podría haber explorado mucho más la relación entre ambas protagonistas y la demencia provocada por los celos, pero se queda en un estadio de entretenimiento más básico.

LO MEJOR:

  • La delicadeza con la que ha sido tratada la fotografía.
  • La actuación de Mackenzie Davis.

LO PEOR:

  • El cambio de ritmo en el segundo punto de giro.
  • Abusar de efectos visuales y sonoros para despistar al espectador.

Cristina Domínguez

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