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Decía Tina Fey que la política y la prostitución son, probablemente, las dos únicas profesiones en las que la inexperiencia es considerada una virtud. La cita es de 2011, pero política y prostitución han ido de la mano durante siglos y de las maneras más insospechadas. Pongamos que estamos en 1763, en ese Londres previo a Jack el Destripador y a la epidemia de cólera que se cobró 14 000 vidas. Los Bow Street Runners acaban de constituirse como la primera fuerza policial profesional y en las calles se palpa el choque entre puritanismo y libertinaje. Una de cada cinco mujeres se gana la vida con la prostitución y la famosa cartilla Harrys’s List of Covent Garden Ladies incluye reseñas sobre sus servicios. Ellas son las mejores testigos de la hipocresía social, de las idas y venidas de esos hombres que alzan la Biblia de día y la usan para azotar a las mujeres de noche. Ellas son las Harlots, las prostitutas, y esta es su serie.

Hulu se ha cubierto de gloria este año con el estreno de The Handmaid’s Tale, pero su apuesta por dirigir la mirada a las mujeres y contar para ello, además, con un equipo mayoritariamente femenino se extiende a gran parte de su catálogo, incluyendo esta Harlots: Cortesanas que ahora podremos disfrutar en España gracias a Cosmo. Su rara combinación de pieza de época y banda sonora contemporánea, su acercamiento al drama de la prostitución desde el punto de vista de unas mujeres conocedoras de su poder y su apuesta por aderezar el conjunto con altas dosis de intriga y humor convierten la serie en un dulce irresistible al que es imposible no hincar el diente.

Harlots es una serie creada por Alison Newman y Moira Buffini. La primera es una actriz británica de cine, televisión y teatro, donde representó durante tres años Los monólogos de la vagina. La segunda, Buffini, es mayoritariamente conocida por su labor como dramaturga, habiendo adaptado para el cine muchas de sus propias obras teatrales, incluyendo Byzantium, de Neil Jordan. Newman y Buffini son artistas conscientes de la realidad que rodea a las mujeres y de la lucha que aún perdura. Es por eso por lo que no sorprende encontrar en Harlots algo más que un retrato de época: existe una intención clara de funcionar como espejo de la actualidad, de dotar a sus protagonistas de un pensamiento moderno para indagar en la posición que las mujeres ocupan en la sociedad y la revolución que ningún movimiento represivo podrá derrotar.

Uno de las piedras angulares de la historia es la que narra la competencia entre dos burdeles enemigos: el regentado por Margaret Wells (Samantha Morton) y el más refinado, que lidera Lydia Quigley (Lesley Manville). Al más puro estilo de la tradición siciliana, las dos casas pugnan por hacerse con el control del negocio, incluso si para ello deben recurrir al juego sucio. Es una guerra dentro de otra guerra mayor, la de la supervivencia en una sociedad que prefiere cargar contra esas prostitutas en lugar de mirarse al ombligo y tratar de aceptar su responsabilidad.

Harlots no solo está exquisitamente cuidada en el aspecto técnico, con un vestuario y una fotografía redondos, sino que ofrece un entretenimiento reflexivo, un catálogo ágil de personajes bien construidos y con unas motivaciones perfectamente definidas. Harlots es, en palabras de sus actrices: poderosa, valiente, preciosa, sucia, provocadora, enérgica, seductora, vibrante, dura, humana, peligrosa, una intriga georgiana, escandalosa, fuerte y femenina. Si añadimos una cantidad notable de sexo a la ecuación, podemos afirmar que Cosmo tiene en sus manos un cóctel explosivo, una serie ganadora.

Este próximo domingo 9 de julio no te pierdas el estreno de Harlots en Cosmo, que debuta a las 22:15 h con un capítulo doble.

Alex Merino

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