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Gente que viene y bah - El palomitrón

LOS ANTECEDENTES

Patricia Font ya destacó hace unos años cuando ganó el premio Goya a mejor cortometraje de ficción por Café para llevar (2014) protagonizado por Alexandra Jiménez, y ya ahí se intuía una mirada muy personal para retratar las relaciones entre parejas. Esta vez vuelve, en el que es su primer largometraje, con la adaptación de una novela de Laura Norton, Gente que viene y bah, un filme que está muy en la línea de No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, otra novela de la misma autora que también se adaptó al cine, por lo que se trata de dos películas muy parecidas en cuanto al mismo tono de comedia.

LA PELICULA

Gente que viene y bah cuenta la historia de Bea (interpretada por Clara Lago), una joven arquitecta a la que todo parece irle bien hasta que se entera que su novio (Fernando Guallar) se ha enrollado con una de las presentadoras más guapas de la tele. Con todo ello, es despedida de su puesto de trabajo y decide irse unos días al pueblo, allí se reencontrará con su madre (una inmensa Carmen Maura), sus hermanos (Alexandra Jiménez, Carlos Cuevas y Paul Malia) y con una serie de problemas vecinales y familiares.

El argumento no es muy original porque es el simple reencuentro del que llega de la ciudad a pasar unos días al pueblo donde nació. No ayuda tampoco a hacer un poco novedosa la propuesta el que la historia no sea lo suficientemente consistente como para realizar una película de 90 minutos y cae constantemente en repeticiones, conversaciones familiares bastante superficiales, comidas donde se ponen al día, coqueteos con el típico guaperas de turno (en este caso Álex García), una historia gay y hasta ponen a un enano; es decir, no bastaba con que la historia ya está lo suficientemente vista como para encima llenar a la película de tópicos y chistes con poca gracia para provocar la risa fácil en el espectador. La suerte es que entre todos esos aspectos hay algo que destaca por encima del resto y es la presencia de dos  grandes actrices, Carmen Maura y Alexandra Jiménez, que están ahí para salvar la película y aportar ese toque de comicidad tan presente siempre en sus registros más habituales.

Es una película de reencuentros y líos entre una familia donde lógicamente el espectador se ríe, aunque por momentos cueste, pero se evidencia una vez más que la comedia española en estos últimos años está viviendo una especie de crisis, con falta de guiones buenos y de realizadores con dominio para la comedia. Por un lado, se tiende siempre a llenar las películas con un casting televisivo para que el espectador confíe en el producto y vaya al cine, y por otro lado, no todos los actores sirven para hacer bien la comedia y eso es otro de los aspectos que hace que esta película chirríe por momentos, porque ni la protagonista tiene carisma ni algunos de los secundarios saben moverse bien en el terreno de la comicidad, eso o que no están bien dirigidos. Es una lástima que después de destacar con un cortometraje bastante brillante, la carrera de Patricia Font siga por estos derroteros, aunque se nota que ha sido una película de encargo, porque la propia Font no se ha encargado ni de la escritura del guion.

Gente que viene y bah - El palomitrón

ELLOS Y ELLAS

Carmen Maura llena la pantalla, gracias a ella la película se salva de convertirse en un filme cómico más y le da cierto toque para que la película no pierda interés. Cualquier cosa que dice o bien provoca la carcajada del espectador o bien consigue emocionar, porque la película también tiene su carga sentimental bien ejecutada, todo hay que decirlo. Lo mismo se podría decir de Alexandra Jiménez que está más que correcta, una vez más.

Por el contrario, Clara Lago no consigue salirse del rol de chica enfadada y desencantada con su entorno, o está encasillada o es su forma de interpretar, una de dos. Poco se puede decir de los demás chicos, si acaso destacar a Carlos Cuevas de entre todos los demás, porque los galanes de la película: Fernando Guallar o Álex García no demuestran nada nuevo que les haga salirse de sus registros habituales.

LA SORPRESA

Que la película tenga cierta carga sentimental y tenga unos personajes bien construidos, algunos más que otros, y no se quede en algo superficial como ocurre en otros filmes cómicos, porque no todo en una película cómica tiene que ser un chiste tras otro.

Gente que viene y bah - El palomitrón

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

La última secuencia de la película que, a riesgo de contar spoiler, no podemos desvelar mucho pero terminan todos bailando a ritmo de las Baccara y se consigue crear una escena muy entrañable con todos los personajes reunidos.

TE GUSTARÁ SI…

Te gustan todas las comedias españolas que se han estrenado estos últimos años, desde No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas a Miamor perdido.

LO MEJOR

  • Carmen Maura y Alexandra Jiménez
  • El ambiente familiar está muy bien conseguido y se nota la complicidad entre todos los actores.
  • Al fin y al cabo, es una comedia donde te ries, que parece lo lógico pero no siempre ocurre así.

LO PEOR

  • Que no se arriesgue con el casting.
  • Las repeticiones argumentales dan la sensación de que la película, aunque dure hora y media, no da más de sí.
  • Además de repetirse, quiere abarcar demasiados temas y no concluyen alguno de ellos.

Javier Valera

4 Comentarios

  1. Esa persona a la que llamas enano, tiene una enfermedad que se llama acondroplasia. A alguien que tuviera síndrome de down le llamarías subnormal? Seguramente no, pues lo que tú has hecho con tu comentario de “enano” es exactamente igual. Un poco de respeto. Buenas noches!

    • Hola María, lo primero de todo gracias por comentar y participar.

      Respecto a tu comentario, también antes de nada te trasladamos nuestras disculpas si te has sentido ofendida, pero también queremos trasmitirte que en ningún caso nuestra intención, ni aquí ni en ninguna otra entrada que puedas leer en la web, ha sido, es o será faltar al respeto a ningún colectivo, especialmente las personas que sufren de discapacidades. Tenemos un sección, “Palomitrón comprometido” donde históricamente hemos dado visibilidad a proyectos de RSC, y entendemos por tu comentario que no sueles consultar mucho la web.

      La palabra enano está recogida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE) como válida para nombrar a cualquier persona que padezca de enanismo (http://lema.rae.es/drae2001/srv/search?id=s6LFqJQwtDXX2B0EDEbq), que como bien indicas tiene en la Acondroplasia en la mayoría de sus casos su origen.

      Entendemos por el tono del comentario que te has sentido violenta al leerlo, pero insistimos en que en ningún momento en este espacio web se busca atacar o hacer burla de estas discapacidades. Tampoco llamamos subnormales a las personas que tienen Síndrome de Dawn, ni aquí ni en nuestra vida privada, así que igualmente tu comparación nos parece poco rigurosa y del todo errónea, ya que percibimos que lees un ataque donde no lo hay ni se buscaba. Sencillamente usamos una palabra en vigor, aunque entendemos que “enano” se ha utilizado de manera peyorativa a lo largo de la historia. Pero este no es un soporte para reírse de los demás o hacer bromas de dudoso gusto.

      En cualquier caso, te trasladamos nuestras disculpas si la lectura de la entrada te ha podido ofender, y te invitamos a que nos sigas leyendo para comprobar nuestra linea editorial constructiva y nuestro compromiso con los valores que deben imperar en la sociedad para que este mundo sea un poquito mejor para todos.

      • subnormal (RAE)
        1. adj. Dicho de una persona: Que tiene una capacidad intelectual notablemente inferior a la considerada normal.

        Totalmente de acuerdo con Valle. Y puestos a mencionar la RAE, también recoge la palabra subnormal para definir a personas con discapacidad intelectual, simplemente que ese vocabulario afortunadamente se ha dejado de utilizar para etiquetar a estas personas, pero parece que lo de enano sigue haciendo gracia. En el siglo XXI se está utilizando el lenguaje inclusivo para todo, pero lo de enano ya para otro día ¿no?
        Empecemos a tener un poco más de cultura y sensibilidad, que a partir de hoy sepas que es más correcto decir persona con acondroplasia, de talla baja, o que padece cualquier otro tipo de displasia ósea que causa enanismo, lo cual supone muchos más problemas que una simple cuestión de altura. El “enano” es una etiqueta peyorativa. Destacar que una persona no es una etiqueta, no es discapacitada, tiene una discapacidad. No es subnormal, TIENE síndrome de down. No es rarito, TIENE autismo. No es minusválido, TIENE movilidad reducida. No es enano, TIENE acondroplasia… TIENE UNA DISCAPACIDAD. (tiene, o padece…)
        Las etiquetas hacen daño, aunque sea sin querer, porgue te alejan de la inclusión, y es un acoso social durante toda la vida contra lo que hay que seguir luchando y concienciar al resto de la sociedad.

        Dirás -qué rollo, cuantas palabras para definir algo que se ha utilizado toda la vida-. Si seguimos por ahí, toda la vida ha habido racismo, homofobia, machismo, etc., aunque sea con chistes malos o de mal gusto, y en el siglo XXI estamos por la inclusión y eliminado estas barreras, incluso las de la discapacidad.
        Todas las personas tenemos alguna discapacidad, solo que unas más que otras, lo que se clasifica en distintos grados, por lo que con distintos tipos de ayuda, y no hablo sólo en lo económico sino más bien ayuda social y herramientas. Lo que se trata es que las personas con discapacidad puedan llegar a ser capaces de realizar lo que se propongan utilizando las ayudas que estén a su alcance y de esta manera no quedar excluidos del resto de la sociedad como una simple etiqueta.

        Y para terminar con la acondroplasia, apuntar que cualquier persona puede padecerla, que en más del 90% de los casos se debe a una mutación genética de novo, no hereditaria, con padre y madre de estatura promedio o alta, y que se da en una probabilidad de aproximadamente 1 entre 25.000 nacimientos. Se suele diagnosticar durante el último trimestre del embarazo al sospechar que los huesos largos, húmero y fémur, son más cortos de lo que deberían y no crecen al mismo ritmo que el resto del cuerpo.

        Por último, como ofendido acepto tus disculpas y espero que como dices sigas con el compromiso para conseguir un mundo mejor, sabiendo ahora un poquito más sobre acondroplasia, lo cual es mucho más que una simple cuestión de altura.

        Muchas gracias y saludos.

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