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Rafael de la Rosa ha publicado hasta el momento La hijas de Lilith: el legado de sangre y Compañeros de caza. Autoedición la primera y edición tradicional, con la editorial Cerbero, la segunda. Es conocido como Dragón Mecánico, nombre que tiene su página web. Cuando le pregunto sobre lo que tienen sus personajes en común con él me responde de una manera un poco críptica, “todo y nada, según el personaje”. Aunque luego me reconoce que refleja en ellos muchas de sus inseguridades “como no encontrar nunca las llaves en los bolsillos del pantalón”. De la Rosa es escritor de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror, pero le interesa cualquier relato que tengan toque siniestros. También es biólogo, profesión que, como él mismo reconoce, le sirve como inspiración para crear nuevos elementos en fantasía o en ciencia ficción.


Has autopublicado Hijas de Lilith: el legado de sangre. ¿Por qué autoedición?

Rafael de la Rosa: Porque quise. No mandé la historia a ninguna editorial, aunque sí que he recibido propuesta de alguna a raíz de entonces. Quería ver cómo me desenvolvía primero con una historia. La pasé a betas, la corregí, la mejoré cuanto pude. Contraté a una correctora, Virginia Buedo, que captó el texto a la perfección, y a la ilustradora Libertad Delgado, que se marcó un portadón.

Fue una experiencia que me encantó, que pretendo repetir, y me parecía que Hijas de Lilith era la novela adecuada para ello.

Este método tiene todavía una cierta fama negativa ¿Estás de acuerdo? ¿A qué crees que es debido?

RDLR: Totalmente en desacuerdo. Hoy en día te encuentras novelas de editoriales grandes que no pasan por una corrección, ni tan siquiera ortotipográfica. Esto último lo digo después de haber visto contratos editoriales donde se especificaba que toda corrección corría a cargo del escritor y no de la editorial.

Sin embargo, los escritores autopublicados son estudiados con lupa, así que suelen currarse y mucho los libros. Sobre todo, porque saben delegar funciones en gente que sabe más que ellos, por eso contratan a correctores, ilustradores, maquetadores, informes de lectura… Eso al final enriquece el texto.

Además, las editoriales apuestan poco por cosas novedosas, lo entiendo porque son empresas y tienen que asegurar ventas. En autoeditados me he encontrado cosas maravillosas que una editorial habría rechazado por ser un formato poco habitual, por no tener la extensión óptima, por incluir personajes de minorías que no son atractivos para el público. Esto último parece que está cambiando, pero antes no era tan habitual.

Esta mala fama se debe sobre todo a que en autopublicación entra todo, te encuentras cosas horribles en Amazon porque alguien escribió algo en una tarde, le hizo una portada en Paint y palante. Pero igual que te puedes encontrar cosas horribles de una editorial.

¿Qué dificultades te has encontrado en la autoedición?

RDLR: La inversión inicial para sacar un buen libro es una de los problemas que tienen muchos escritores. Por eso elegí Hijas de Lilith para autopublicar, porque no es una novela larguísima, sino normalilla, unas 70 mil palabras, por lo que el precio de corrección se reduce.

Las dificultades para mí han sido sobre todo técnicas: que Amazon no aceptase la portada porque los tamaños no le gustaban, los tiempos de espera y el desconocimiento de cómo usar la plataforma.

¿Qué diferencias resaltarías de tu experiencia en la autoedición y la edición tradicional?

RDLR: La autoedición me ha permitido controlar todo el proceso y eso hace que sientas el libro más tuyo porque cada elemento que aparece en él es fruto de tu trabajo y de tu esfuerzo.
Sin embargo, hay que reconocer que la edición tradicional es más cómoda, ya que la editorial se encarga de todo. Esto tiene sus inconvenientes y es que a veces la editorial se encarga DE TODO hasta el punto de no contar con tu opinión para nada.
En el caso de la novela que he publicado con Cerbero, Israel Alonso, el editor, es bastante considerado con sus autoras y autores y nos consulta muchas cosas del libro final. Por ejemplo, he podido participar en la creación de la portada, esto en otras editoriales no habría podido.

Hay autores que no están muy de acuerdo en  hacer una división férrea en los subgéneros literarios ¿Qué piensas de esto? ¿Podríamos decir que Hijas de Lilith es fantasía juvenil?

RDLR: Totalmente en contra de la división férrea de los géneros, excepto fantasía-cifi-realismo que para mí son el setting, es decir, el entorno en el que se desarrolla la historia. Si en ella no hay elementos que no existan en la realidad, es realismo. Cuando hay elementos que no existen es cifi o fantasía. Si al menos uno de esos elementos carece de explicación científica plausible, por ejemplo magia, es fantasía, si todos son explicables por la ciencia es cifi.

Ahora bien, otros géneros como el drama, la romántica, el terror, la acción, el misterio… ¡son elementos que aparecen en todos los libros! Puedes tener fantasía romántica igual que realismo romántico. Aunque entiendo que estos elementos se citan como parte del género cuando tienen una gran importancia en la historia (ten un artículo del blog entero discutiendo sobre ello).

Hijas de Lilith me parece que juvenil… no es. Demasiados elementos fuertes para ser juvenil. Quizá young-adult dependiendo de qué consideres YA. Aunque eso no implica que gente joven la pueda leer y la disfrute. Que yo con doce años me estaba leyendo a Stephen King tan feliz.

¿Cómo describirías Hijas de Lilith el legado de sangre sin hacer spoiler?

RDLR: Es una novela de fantasía oscura y urbana. Hay brujas, cazadores y dioses antiguos (de inspiración lovecraftiana). Lidia, la protagonista es una bruja mediocre que se ve involucrada en una trama que lleva milenios latente. Ni los cazadores ni los dioses ni el resto de brujas van a ponerle el camino fácil.

Has publicado con Cerbero Compañeros de Caza ¿qué destacarías de este libro y su publicación?

RDLR: Creo que es una novela arriesgada. No me las quiero dar de tío duro e imposible, pero estamos hablando de una historia con dinosaurios en la que hay sexo explícito que los involucra. Dinoporno he dicho en promoción, aunque me están corrigiendo las reseñas a dinorromance.

Y, a ver, seamos sinceros, tengo miedo de cómo la gente puede afrontar una historia de amor entre un humano y un dinosaurio. Aunque de momento todas las críticas son más que positivas y estoy en una nube cada vez que las leo.

Publicar con Cerbero fue una sorpresa, no esperaba ni de lejos que aceptaran la historia. Y el proceso ha sido bastante fácil. He sentido en todo momento el cariño que han puesto en publicar mi historia y eso siempre sienta bien.

Tanto en tus novelas como en las historias que se pueden leer en tu web la representación LGTB+ es muy amplia ¿lo haces premeditadamente o te sale da manera natural?

RDLR: ¿Hacer una escaleta y fichas de personajes se puede considerar premeditación? No sé, la mayoría de las veces la inclusión viene sola. Conocer a personas que son LGBT+ lo hace fácil, supongo, porque igual que para mí son normales en mi entorno cotidiano, al final surgen en tus historias sin planearlo.

Sí que soy consciente, sin embargo, de que tengo ciertas carencias. Así cuando tengo un personaje trans, asexual, intersex… intento que pase por un lector que tenga también esas características por si he metido la pata en algo. Benditos sean los sensitivity readers.

Pero en definitiva la gente LGBT+ son eso, gente. Y cuando la historia no gira sobre ese rasgo de su persona, son un rasgo más del personaje. Es como si tuviese que premeditar poner a personajes rubios o morenos. No lo pienso, sale.

Tanto en la literatura como en otras artes el patrocinio directo está en auge, ¿qué ventajas e inconvenientes le ves a este método de financiación?

RDLR: Inconvenientes es que tienes que tener un grupo de lectores previos, porque si no los tienes va a ser difícil que consigas patrocinio de gente desconocida.

Las ventajas me parecen muchas. Se desarrolla una relación más directa con el lector, ya que él te paga a ti para que le des algo a cambio. Está buscando tu producto. Te asegura ciertos ingresos periódicos que en la publicación tradicional no están presentes.

Formas parte del grupo Sinécdoque en Patreon. ¿En qué consiste?

RDLR: Sinécdoque no solo es un Patreon, quiero decir, para mí Sinécdoque es mi grupo de escritoras de confianza, mi sitio seguro para poder hablar y donde sé que me van a ayudar siempre.

Somos 7 autoras y hemos desarrollado una relación de confianza increíble. Nos corregimos los textos mutuamente y somos bastante exigentes en el proceso, porque queremos que el resultado final sea el mejor posible. Así pulimos al máximo cada texto, lo mejoramos y lo hacemos brillar para ofrecerlo a los mecenas.

Hay quien nos ha dicho que somos un poco idiotas por ponerlo tan barato, pero lo que queremos es que la gente pueda leernos sin problemas. Por eso damos 4 relatos al mes por 1$. Así somos accesibles y la gente tiene una biblioteca de relatos disponible, relatos de alta calidad y variados: ciencia ficción, fantasía y terror.

¿Qué método utilizáis para la elaboración, corrección y posterior publicación?

RDLR: El proceso para que un relato se publique dura aproximadamente un mes: la primera semana se entrega el relato y los otros 6 miembros lo betean. Después, pasa una semana en la que el autor corrige y pule en base a los comentarios. En la tercera semana, se vuelve a repasar por todo Sinécodque y finalmente se repite una segunda corrección. El resultado final se maqueta.

¿Por qué ese nombre?

RDLR: La sinécdoque es una figura literaria que consiste en llamar al todo por la parte y a la parte por el todo. El nombre es porque somos precisamente eso, partes independientes que funcionan como un todo. Todos conformamos Sinécdoque y participamos en todo el proceso como engranajes de la maquinaria total del proyecto.

Entre muchos proyectos que Rafa de la Rosa tiene en marcha se encuentra el Proyecto Sueños, que según dice el autor, se trata de “una antología de relatos basados en sueños muy vívidos que tengo a veces”. También se encuentra inmerso en una trilogía de ciencia ficción distópica denominada Alfa.

Francisco Raposo.

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