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Jane Anderson Frances McDormand - El Palomitrón

Jane Anderson tiene tres premios Emmy en su estantería y ha sido nominada tres veces a los Premios del Sindicato de Guionistas (los más reputados del sector). Ha sido reconocida por la industria como guionista pero no se ha hablado tanto de su habilidad como directora. Hoy vamos a intentar saldar esta deuda. Antes de hacerlo, hagamos un breve tributo a sus aportaciones a las otras disciplinas artísticas (actuación, escritura teatral y guiones de cine y televisión), ya que si no lo hiciéramos no podríamos hablar con propiedad de su trabajo como directora. Su talento fluye transversalmente.

Al inicio de su carrera quería ser actriz de teatro (se trasladó a Nueva York con este fin). Su debut teatral fue en la primera obra en Nueva York de David Mamet, en la que asimiló su ritmo sofisticado del diálogo y su tratamiento del subtexto (al ensayarlo durante tanto tiempo). Fue una experiencia fascinante e inspiradora. Siguió trabajando como actriz de teatro unos cuantos años más en los aprendió a distinguir los diálogos horribles y los límites de la verosimilitud en la interpretación (“¿Qué es actuable y qué no?”). Paralelamente, representaba un espectáculo cómico en solitario de forma recurrente en distintos locales de la ciudad, investigando así qué mecanismos narrativos gustaban más a la audiencia. En 1982 se trasladó a Los Ángeles para trabajar con Billy Crystal en un programa televisivo humorístico que tan solo duró 5 episodios. Fue un fracaso profesional pero la situó dentro de la industria del entretenimiento de la costa oeste. 3 años más tarde trabajó en la sala de guion de The Facts of Life, una experiencia que no le hizo feliz pero que le transmitió una importante lección: “no puedes ser indulgente con lo que escribes”. En aquella época, y con todo este bagaje asimilado, escribió su primera obra de teatro, Defying Gravityimpactada por el siniestro del transbordador espacial Challenger. De ahí que su siguiente paso fuese hacia la escritura de guiones. Su primer libreto fue ¿Matamos a la animadora?, una brillante sátira de cómo los medios usan a las personas al mismo tiempo que las personas usan los medios protagonizada por Holly Hunter. Su segundo libreto fue Te puede pasar a ti, con Nicolas CageBridget FondaRosie Perez. Fue un gran éxito. Desde entonces ha escrito los guiones de Donde reside el amorLa buena esposaOlive Kitteridge y algunos episodios de Mad Men.

Recientemente ha dedicado muchos esfuerzos a la formación sobre la escritura de guiones de las nuevas generaciones. Estas clases, no demasiado difíciles de encontrar por Internet, nos permiten visualizar el proceso creativo de una mente tan brillante. Una de sus máximas es minimizar los paréntesis; una sola palabra o una acción bien escogida puede ser más significante para los actores y las actrices que un párrafo entero. A grandes actrices como Frances McDormand, con quien colaboró en Olive Kitteridge, no les dice cómo se tienen que sentir, sino solamente les da una pista de la dirección que podrían tomar. Otra técnica que usa es añadir detalles a la escena para hacerla más incómoda, aumentando así la tensión dramática. Pero más allá de estos trucos, ¿qué caracteriza la obra de Jane Anderson? En palabras suyas, una película es como una cadena de perlas, y cada perla (escena) contiene el ADN de la peli. Para ella lo más importante es el tema, la esencia de la historia que quiere contar. Es lo que busca y encuentra primero. Esto no implica que sus guiones sean literales, pues domina como nadie el subtexto narrativo. Toda esta sabiduría la aplicó cuando a los 44 años debutó en la dirección cinematográfica.

Jane Anderson sabe dirigir muy bien. No es una persona que se limite a trasladar de forma lineal sus palabras en imágenes, sino que crea un lenguaje visual propio y valioso para cada guion. Cada película tiene un ritmo muy concreto y un tono muy bien calibrado. Es un estilo muy llamativo a primera vista pero también es muy sutil, y cada nuevo visionado revela nuevos detalles. Consigue enmarcar con gran precisión estos detalles casi imperceptibles para nuestros ojos pero tan relevantes, puesto que informan de una realidad social. Por ejemplo, el sexismo cotidiano. Lo vemos en Mad Men, La buena esposa, When Billie Beat Bobby

Hecha la presentación repasemos una por una las películas que ha dirigido.

El baile de los bebés (1998)

El baile de los bebés Jane Anderson -El Palomitrón

Jodie Foster en su faceta de productora fue la persona que le dio la oportunidad a Jane Anderson de dirigir su primera película. Es una cinta que trata temas muy duros e incómodos para la audiencia media (vientres de alquiler, violencia de género, clasismo, bebés a la carta, capacitismo). Está basada en una obra de teatro suya. Escribió el guion originalmente durante el proceso de adopción de su hija. Más tarde, habiendo dejado aquellos problemas atrás, lo reescribió de forma más clásica, pero los residuos de brutal honestidad y desesperación quedaron adheridos al relato. El inicio, un montaje paralelo del nacimiento de la criatura y un bingo que une a las protagonistas, y el devastador final son sobresalientes, dignos de una gran narradora.

If These Walls Could Talk 2 (2000)

If these walls could talk 2 Jane Anderson - El Palomitrón

Esta magnífica película (con un título en inglés muy elocuente y poético y una horrible traducción al español, Mujer contra mujer) retrata tres generaciones de mujeres lesbianas que vivieron en la misma casa. Ella dirigió el primer fragmento protagonizado por una excelente Vanessa Redgrave. Transcurre en 1961. La pareja de su personaje se muere y esta situación convierte su vida en una pesadilla burocrática en la que se le niega el duelo debido a que, según la opresiva ley de la época, solo mantenían una relación de amistad. No puede ver su difunto cuerpo ni tiene derecho a herencia. A todo de esto se le suma el inmenso dolor generado por la pérdida de la persona a la que amaba. Comprendemos este torbellino de emociones que siente la protagonista en la escena que recuerda su vida con su mujer enfrente de un espejo. Además, el filme contiene un homenaje a La calumnia que es muy revelador.

When Billie Beat Bobby (2001)

En este filme la directora encuentra el equilibrio perfecto entre realidad y ficción. “No escribo hechos, escribo personas” era su lema para justificar las licencias dramáticas. Un ejemplo perfecto de los beneficios de esta estrategia es cómo narra las repercusiones del partido. Puede que el partido entre Billie Jean King y Bobby Riggs no tuviera tanto impacto mediático, pero ella lo usa para relatar cómo un icono puede empoderar a toda una generación de niñas. Está narrada con una ironía muy fina y un envidiable sentido del ritmo. Hábilmente usa la estructura de comedia de batalla de los sexos del Hollywood clásico (según ella misma ha comentado) para conectar a Billie y a Bobby.

Normal (2003)

Normal Jane Anderson - El Palomitrón

Con este filme recibió su primera (y por ahora única) nominación a los DGA (premios que otorga el sindicato de directores y que gozan de mejor reputación aún que los Oscar). También fue nominada a 3 Globos de Oro (actriz, actor y película). Como fue producida por HBO, es considerada una película televisiva, y por eso fue nominada para 6 premios Emmy. Anderson nunca firma comedias o dramas puros, pero siempre se decanta un poco hacia un lado o el otro. Y en este caso, es muy dramática. Quiso usar la transición pública del personaje interpretado por Tom Wilkinson como metáfora de los problemas y las mentiras matrimoniales. No obstante, la película recibió críticas por su inexacto retrato de una persona trans.

La ganadora (2005)

La ganadora Jane Anderson - El PalomitrónAnderson utiliza una forma muy imaginativa (con detalles como hablar a cámara) para narrar la historia de una mujer (Julianne Moore) que gana dinero participando en concursos y en todo tipo de retos para poder mantener a su familia. Aunque la trama principal puede parecer ligera, el guion de Anderson destila el contexto de la época (policías, amigos, capellán y su abusivo marido). Aún no habíamos mencionado su incomparable habilidad para dirigir intérpretes, pues todo el mundo, siempre, está en el registro adecuado. Otra competencia más de la artista es su talento para la comedia visual (por ejemplo, las cosas que la protagonista va ganando). Si además esto lo acompañas con unos diálogos afilados e ingeniosos (marca de la casa), tenemos a La ganadora, una muy infravalorada obra maestra.

Jane Anderson es una de las pocas directoras lesbianas veteranas en Hollywood, y solo por eso ya es importante reivindicar su figura. Sus aportaciones a múltiples disciplinas artísticas son extraordinarias. Esperemos que con estas palabras os hayamos convencido para ver como mínimo alguna de sus películas (aquí podéis consultar cómo verlas en España). Finalmente, para alegraros el día compartimos el memorable discurso de agradecimiento que pronunció al ganar el Emmy por Olive Kitteridge.

Pau Jané

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