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Sala de cine espectadores

El pasado 24 de diciembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte publicó los datos del total acumulado por los estrenos del cine español en el año 2017. Desde entonces, múltiples medios festejan o lamentan (vaticinando la taquilla de la presente semana) los resultados del presente año. Los titulares son tan contradictorios como: “El cine español sigue en racha: arrasa en taquilla por cuarto año consecutivo, mientras otros medios dicen: El cine español registra su peor taquilla desde 2013”. Sin embargo, el único dato objetivo es que, a día 24 de diciembre, la recaudación acumulada era de 97 140 242 €. Sin alcanzar, por primera vez desde el año 2013, la cifra de 100 millones de euros (por supuesto a expensas de cómo funcione la taquilla esta semana). De todas formas, lo que es bastante previsible es que nos quedaremos bastante lejos de la cifra alcanzada el año pasado: 109 782 568 €.

taquilla del cine español en 2017Más allá de lo mencionado, el problema del cine español va mucho más lejos de estos simples datos numéricos. El problema de la industria es interno, y la demostración es que el año que falta un gran taquillazo (como lo fue Un monstruo viene a verme en 2016, que recaudó más de 20 millones de euros), el conjunto se resiente; por tanto, no se debe festejar que durante los últimos cuatro años el cine nacional ronde los 100 millones de euros; más bien deberíamos analizar la distribución de los datos, que más o menos sí sigue un patrón fijo. Cotejando cifras, se observa que el pódium de la clasificación lo ocupan Tadeo Jones 2: El secreto del rey Midas, Perfectos desconocidos y Es por tu bien, que acumulan el 38,72 % del total en una lista de más de 180 películas. Y, sin ir más lejos, el año pasado Un monstruo viene a verme y Palmeras en la nieve superaron el 35 % de recaudación en un año con 242 estrenos. Es evidente que hay algo que no funciona correctamente.

taquilla del cine español en 2017

Ni que decir tiene que estamos entrando en terreno pantanoso, y la complejidad del problema hace que sea precisa una profunda reformulación del sector. Un sector que debe redefinirse en puntos tan relevantes como promoción, distribución, o incluso acotación de la producción. Ya que por mucho que abanderemos la defensa sobre un bien cultural, ninguna industria es sostenible cuando casi tres cuartas partes de los títulos no han alcanzado siquiera la cifra de 100 000 € de recaudación, un dato que año a año se repite, evidenciando que sin un grupo de comunicación como padrino, exhibir en España es algo muy complicado.

Evidentemente, no se pueden suscribir aquellas palabras con las que Juan Antonio Bardem definiera el cine español en 1955: políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico. Ni tan cruda era la realidad entonces ni lo es ahora. Pero lo que es obvio es que la industria de nuestro país debe hacer un poco de autocrítica y procurar paliar los cuantiosos déficits que padece. Y, por supuesto, no solo a la industria corresponde este propósito de Año Nuevo, sino también a los espectadores. Ya está bien de ese desprecio gratuito al producto español y a ese conjunto de falsas creencias que no hacen más que menoscabar la opinión que tenemos sobre nuestro cine.

¿Acaso hay alguien capaz de nombrar 5 películas sobre la Guerra Civil en los últimos diez años? Quizá estos recursos también sean usuales para espectadores que poco frecuentan el cine y se agarran sin mucho conocimiento a las fórmulas de toda la vida para justificar su postura, o su falta de cinefilia patria.

 

Aramis Guerrero

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