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EL DOBLE MÁS QUINCE

LOS ANTECEDENTES

Mikel Rueda rodó en Bilbao, en 2016, Caminan, un corto protagonizado por Maribel Verdú y Germán Alcarazu sobre dos personajes a los que la diferencia de edad no les supone un problema porque ambos están solos y buscan lo mismo: evadirse. Cuando Mikel Rueda llevó a cabo ese cortometraje ya tenía escrito un guion con los mismos personajes y actores: El doble más quince. Cuatro años después lo estrena, tras pasar por el Festival de Málaga y por el Festival de San Sebastián, este viernes 28 de febrero. 

LA PELÍCULA

Ana (Maribel Verdú) y Eric (Germán Alcarazu) son los dos protagonistas de El doble más quince, los únicos protagonistas. Ana y Eric están perdidos, no se conocen pero un día el azar, una conversación en un chat de sexo, provoca que tengan un encuentro casi espontáneo que se prolonga durante varias horas, incluso una noche. 

La propuesta de Mikel Rueda, que escribe en solitario el guion, es bastante interesante ya que muestra a dos individuos de edades distintas, de ahí el nombre de la película, pero lo que menos importa es que ella (Maribel Verdú) tenga algo más de 40 años y él (Germán Alcarazu) 17 años porque lo que plantea la película no tiene nada que ver con la edad ya que son sensaciones universales que cualquier ser humano puede experimentar a lo largo de su vida. El miedo a ser adulto frente al hastío de la edad adulta, la necesidad de evadirse en ambas generaciones, el deseo de vivir nuevas experiencias, el desencanto vital y, sobre todo, la incertidumbre. Estamos ante dos personajes que se sienten solos y que no saben muy bien qué hacer con sus vidas: uno (Eric) porque está empezando a vivir y otra (Ana) porque siente que ya no hay sorpresas en su rutina diaria compuesta por familia, trabajo y casa. 

El miedo es uno de los temas más importantes de la película, los dos protagonistas tienen miedo a lo desconocido o a que no les ocurra nada interesante en sus vidas después de ese encuentro que mantienen, que parece más una ensoñación que una realidad. El miedo era algo que también estaba presente en el segundo largometraje de Mikel Rueda, A escondidas (2013), donde dos chavales homosexuales debían esconderse para ser ellos mismos y poder demostrar sentimientos. El doble más quince no es tan agridulce como A escondidas pero no todo son risas en esta especie de road movie vital que atraviesan los protagonistas en esa especie de Antes del amanecer (Richard LInklater, 1995) pero en la ciudad de Bilbao.

A lo largo de todo un día los dos protagonistas, Ana y Eric, se confiesan secretos, ilusiones, deseos o frustraciones a la vez que viven situaciones, algunas un tanto inverosímiles, que desembocan en la pérdida de miedo entre ellos dos que deriva, a su vez, en una confianza especial, por decirlo de alguna forma. Al director solo le interesan sus dos personajes principales y la verdad es que apenas hay más actores en la película y los que salen no destacan en la pantalla porque Mikel Rueda toma una decisión estética: poner fuera de foco a todo aquel que no aporte demasiado dentro del encuentro que están manteniendo ellos dos, incluso toma la decisión de desenfocar ciertas escenas donde aparece más gente, gente que no son ni Eric ni Ana. 

El doble más quince es valiente, es inspiradora y es, sin duda, uno de los títulos más destacados que se han hecho en España en estos últimos meses. El cine español necesita de gente, como Mikel Rueda, que haga proyectos personales, que desprendan verdad, que no sean pretenciosos y en los que el espectador se pueda sentir reflejado. 

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ÉL Y ELLA

En películas tan personales como El doble más quince es importante que entre los dos únicos protagonistas exista un vinculo muy fuerte para que se pueda mostrar una química real, que no se note como forzado. Mikel Rueda consiguió esa química entre los actores ya que estuvieron ensayando durante un mes antes de comenzar a rodar y eso se nota muchísimo en la película. Tanto Maribel Verdú como Germán Alcarazu (que ya había protagonizado A escondidas) están cómodos con sus personajes y se desenvuelven con total normalidad en los diferentes estados de ánimo que atraviesan: convencen en el lado más íntimo pero también lo hacen en los momentos más divertidos.

LA SORPRESA

Siempre sorprende, para muy bien, que se hagan películas donde lo importante sea el guion y los actores, no hace falta nada más. 

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LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Hay muchas escenas que se podrían destacar pero concretamente hay una, en el último tramo de la película, que se desarrolla en un hotel. Allí los dos protagonistas mantienen un encuentro bastante íntimo que está rodado con elegancia, con primeros planos, consiguiendo una secuencia de lo más bella.

TE GUSTARÁ SI…

Si te gustan las películas que tratan temas cotidianos que preocupan al ser humano, sin tener en cuenta la edad. 

LO MEJOR

  • Maribel Verdú y Germán Alcarazu
  • Cómo se desenvuelve la película
  • Que incluya momentos divertidos
  • La escena en el hotel

LO PEOR

  • Que se malinterprete en algunos aspectos, como la diferencia de edad

Javier Valera

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