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Crítica de Tokyo Ghoul re 04 Mutsuki - el palomitron

Con este cuarto episodio Tokyo Ghoul:re llega a la subasta, un arco argumental que recuerda en cierta medida a aquel famoso restaurante ghoul en su concepción. Mientras que en ejecución, a la cruenta batalla del Distrito 11 —a una menor escala, todo sea dicho—. El apresurado ritmo de la adaptación nos ha traído hasta aquí, a las puertas de un acontecimiento que prometía convertirse en el foco del conflicto entre diversos agentes. El Árbol Aogiri y la CCG mueven sus fichas, pero misteriosos personajes y viejos conocidos no faltan a la cita.

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Los enigmáticos payasos

Un enorme foco de luz apunta al centro del escenario. Tooru Mutsuki, con una indumentaria femenina, se encuentra en ese punto. El nerviosismo y la incredulidad se apoderan de un joven que se encuentra, literalmente, expuesto como un objeto. La firme mirada de cientos de ghouls es como un puñal que le atraviesa. De repente irrumpen en escena los encargados de presentar tal acontecimiento, los payasos. Uta ejerce de anfitrión, levantando la expectación de los asistentes al arrancar el parche del ojo de Tooru. Un parche idéntico al que portaba Kaneki en Tokyo Ghoul. El Kakugan es señal inequívoca de su condición de ghoul cíclope. El precio se dispara, las miradas de los ghouls se tornan lascivas y todos los allí presentes no quieren perderse semejante objeto de coleccionista.

Kanae, el sirviente de Shuu Tsukiyama que pudimos conocer de forma breve anteriormente, atisba en Mutsuki la ansiada solución para el deplorable estado de su amo. Convencido de que si prueba tal afrodisíaco volverá a ser el peculiar y enérgico hombre de siempre, eleva la puja. 100 millones. 140. 180. Sin embargo, la puja se cierra en los 200, cifra alcanzada por Big Madame (influyente ghoul y madre adoptiva de Juuzou Suzuya). Mutsuki abandona el escenario y Uta presenta a la siguiente pieza, el mismo Juuzou. El ritmo sosegado que impregna esta parte del metraje se abandona en el momento en el que la joven promesa de la CCG desata el caos con sus características armas, herramientas que oculta en sus piernas protésicas.

Crítica de Tokyo Ghoul re 04 Ayato - el palomitron

Caos y deslocalización de la acción

Todo explota. Los cientos de asistentes abandonan el salón principal a toda prisa mientras diversos escuadrones de la CCG irrumpen en las instalaciones. Ayato se aleja de Hinami para proteger a Big Madam de Juuzou, el hijo que una vez tuvo entre sus brazos. Kanae aprovecha la confusión para ir tras Mutsuki, pero Torso no piensa dejar que otro se apodere del joven; aún no ha logrado olvidar el “tórrido” encuentro entre ambos. En las inmediaciones externas del edificio, Naki y Miza son las ramas del Aogiri que azotan a los inspectores humanos. Pero la llegada de Akira Mado parece cambiar las tornas de cara a a la próxima entrega. Por otro lado, Haise Sasaki y el resto del escuadrón Quinx avanzan velozmente para rescatar a su compañero Mutsuki. El resto de inspectores cubren sus espaldas de los ataques del Aogiri, pero la inesperada llegada de Takizawa —cuyo nombre os resultará familiar— es el plot twist que juega a favor de la organización ghoul y que terminará de explotar en el próximo episodio.

Tokyo Ghoul:re 04 sigue adoleciendo de los mismos problemas que sus antecesores. No negaremos que en esta ocasión el estudio se encarga de adaptar los hechos de la obra original y no recurre a inventos extraños. Pero, a pesar de ello, el trabajo de Pierrot no está siendo, ni mucho menos, lo óptimo que debería. Es muy fácil verle las costuras a una animación que palidece enormemente en las escenas de acción. Los enfrentamientos se notan demasiado estáticos, poco orgánicos y carentes de emoción alguna. El intercambio de golpes no es contundente y no consigue transmitir nada al espectador. El hecho de querer rebajar las capas de violencia y escenas explícitas en pos de un acercamiento al shōnen es un craso error.

Crítica de Tokyo Ghoul re 04 Takizawa - el palomitron

La obra original de Sui Ishida es un seinen que necesita servirse de ciertos elementos para poder ser lo que es, para transmitir lo que busca transmitir. Si se intenta rebajar, ocultar o directamente suprimir parte de estos elementos se desvirtúa la obra, su esencia, su razón de ser. Por esta misma razón los personajes son tan planos en la adaptación animada y las peleas tan poco sustanciales y carentes de espectacularidad. Pierrot está convirtiendo una ficción de corte adulto con un enorme simbolismo y una increíble construcción y evolución de personajes en un producto apto para un público más amplio. No les importa que en este proceso se pierda esa esencia de la que hablábamos, la razón de ser de la obra. A Pierrot Tokyo Ghoul:re le queda grande y cada semana que pasa el peso es mucho mayor.     

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Edu Allepuz

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1 Comentario

  1. Pues aunque sea una critica la animacion si la veo fluida y las batallas si me dio emocion siendo espectador a ustedes solo les aburrio pero bueno ahi lo opinion de cada quien

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