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Últimamente asistimos a un espectáculo maravilloso en el que los directores debutantes se van sucediendo poco a poco y creando sus propios largometrajes, sirviéndose de su experiencia profesional anterior como una baza para dar rienda suelta a una película en la que plasmar de manera todavía más personal una historia que, generalmente, han tardado demasiado tiempo en lograr que vea la luz. Parece, además, que los temas a tratar han de ser controvertidos de alguna forma, impactantes para el espectador y, sobre todo, con una intencionalidad que se centre algo más en remover conciencias de algún modo y retratar un hecho que ocurre cerca de nosotros pero del que no somos conscientes realmente que en limitarse a ofrecer una historia desarrollada sin más.

SICARIVS: LA NOCHE Y EL SILENCIO es un ejemplo de este hecho. JAVIER MUÑOZ, guionista de largometrajes como ATASCO EN LA NACIONAL, debuta en la dirección con una película cuyo guion refleja una realidad escondida y latente de la que la mayoría de nosotros no somos realmente conscientes. Si bien es cierto que el conjunto político corrupto y todo lo que conlleva es algo bien conocido por todos, no lo son tanto los entresijos de las redes políticas y empresariales y los negocios ocultos que se esconden tras ello. Sin embargo, no es este el eje principal de este filme. De hecho, se simplifica la historia para poder ofrecer al espectador un retrato de otro tipo de negocio, mucho más negro y, quizá, bastante más lucrativo para quien lo lleva a cabo. El retrato de un asesino a sueldo que dedica su vida y sus esfuerzos a acabar con personas por encargo, sin importarle las razones por las que estas deben ser liquidadas, únicamente por el mero hecho de recibir dinero —una gran cantidad de dinero—  por acabar con la vida de alguien que entorpece los negocios de quien ordena esa misión es el pilar fundamental de SICARIVS: LA NOCHE Y EL SILENCIO.

 

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La fuerza y la velocidad de acción son probablemente dos de las grandes características positivas que se pueden desprender de este largometraje, haciendo que la rapidez de los actos protagonistas no despiste al espectador. Así, la elegancia de los actos y, sobre todo, la recuperación de un género que parecía condenado al fracaso en nuestro país, hacen que SICARIVS: LA NOCHE Y EL SILENCIO tenga grandes oportunidades de éxito. Sin embargo, hay elementos que distorsionan esta velocidad en favor de una teatralidad que no beneficia al guion. La voz en off conduce al público hacia la meta que el director ha predispuesto. No obstante, es quizá ese afán narrativo en el que se embarca el protagonista el que hace que toda la fuerza se confunda con una necesidad de querer mantener la atención empleando recursos externos en lugar de aplicar dicho esfuerzo en continuidad narrativa más estable.

 

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VÍCTOR CLAVIJO es quien se pone en la piel del sicario protagonista para dar vida a un personaje que, a pesar de que la profesión que ejerce resulte altamente cuestionable, consigue empatizar de varias formas con el espectador, llevándole por el camino que él mismo ha creado y que, aunque la doble moral esté presente durante todo el largometraje, no pierde ni por un momento esa conexión de sus actos con el público. La interpretación de CLAVIJO resulta tan sobresaliente que difícilmente se pueden encontrar resquicios en los que falle a la hora de interpretar a un personaje cuyas razones para embarcarse en un entramado de espionaje, prostitución y corrupción podrían alejarle de toda empatía exterior y convertirlo en un ser solitario, con una tendencia al tenebrismo y con una ambición desmesurada por el éxito económico.

SICARIVS: LA NOCHE Y EL SILENCIO es, sobre todo, el intento de rescatar el género negro nacido en España. Un género que ha sido mayoritariamente apartado de nuestra cinematografía, a pesar de los numerosos éxitos cosechados con los pocos largometrajes que parten de esta premisa. Sin embargo, este retrato de la lucha de un asesino a sueldo por su propia supervivencia resulta a ratos brillante y a ratos un tanto anodino, salvado en gran parte por la interpretación de VÍCTOR CLAVIJO y por una escenificación y una fotografía que no distorsionan el objetivo final del director.

 

 

LO MEJOR

  • La interpretación de VÍCTOR CLAVIJO, un actor cuyo trabajo en este largometraje merece un reconocimiento inmediato.
  • Los escenarios resultan muy bien definidos, a pesar de tratarse en su mayoría de exteriores y de secuencias nocturnas.

LO PEOR

  • La voz en off que enmarca la narración resulta, en gran parte, forzada e innecesaria.
  • Los secundarios, en general, no resultan tan creíbles como el actor principal.
  • La rapidez de la acción hace que el final sea quizá demasiado abrupto.

 

 

Sheyla López

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