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CRÍTICA: LA BOLA NEGRA

ANTECEDENTES

Los Javis llevan más de una década sacudiendo y conquistando el panorama audiovisual. Talento joven, originalidad y verdad a raudales puestos al servicio de las historias y personajes más pintorescos. Y de fondo, una latente voluntad de reivindicación. Echando la vista atrás, tiene mucho sentido que la dupla Javier Calvo – Javier Ambrossi diese sus primeros pasos en el teatro, con el musical La llamada, que posteriormente adaptarían al cine. Tras revolucionar el mundo de las series con Paquita Salas, Veneno y La Mesías, vuelven al medio con uno de nuestros tesoros nacionales: Federico García Lorca, cuando se cumplen noventa años de su asesinato.

Contaba Javi Calvo que el germen de La bola negra lo encontró conmocionado entre las páginas del prólogo de La piedra oscura de Alberto Conejero. En esta obra de teatro se habla de la obra inacabada de Lorca, esa bola negra que da título a su nueva película. Cuatro páginas es todo lo que se conserva de aquel manuscrito que el poeta comenzó a escribir el mismo año de su muerte, 1936. Cuatro páginas que estaban llamadas a ser el golpe sobre la mesa de Lorca y que han inspirado 2 horas y 35 minutos de una película que ha llevado por primera vez a los Javis a la competición oficial de Cannes, donde se alzaron con el galardón a Mejor Dirección. De allí, voló al Festival Nouvelles Vagues de Biarritz donde, damos fe, se replicó la emocionante acogida, la ovación hasta fin de créditos.  

LA PELÍCULA

La bola negra es abrumadora, el salto de escala más colosal y ambicioso que han dado los Javis hasta la fecha. Está contada en tres tiempos. 1932 como adaptación de lo que se conoce, lo que se imagina de La bola negra de Lorca, la historia de un joven al que se veta de asociarse a un casino mediante un sistema de bolas blancas/bolas negras en el que estas últimas representan el rechazo, en este caso por los rumores acerca de su homosexualidad. La línea argumental de 1937 se basa en La piedra oscura antes mencionada, y relata el encuentro en un hospital militar de dos hombres en bandos enfrentados. Por último, el protagonista de 2017 tiene que lidiar con un hallazgo de su pasado familiar. 

Los Javis hacen una labor encomiable a la hora de balancear estas tres líneas temporales, más teniendo en cuenta todo lo que se quiere contar en esta película, algo que parece inabarcable. Sin embargo, encuentran hueco para todo (y más) dentro del engranaje imparable que es La bola negra. Se siente la planificación milimétrica en el montaje, en la contraposición entre tres bloques que comienzan aparentemente viajando en paralelo para, poco a poco, ir entrelazándose sin que ninguna de las historias pierda fuelle ni interés mientras se turnan el protagonismo en pantalla. Ambrossi y Calvo levantan un relato transversal sobre memoria histórica queer con aires de epopeya gracias a un diseño de producción y fotografía excelsos que elevan todo el conjunto.

La bola negra es incontestable a nivel formal y visual y, más importante aún, funciona a nivel emocional. Tiene un corazón que late y un mensaje que llega, como nos tiene acostumbrados la filmografía de Los Javis. Quienes no comulguen con su sello estilístico los tacharán de excesivos y melodramáticos, pero es innegable la pasión que sienten por la historia y el legado que tienen entre manos. Y es precisamente esto lo que termina por desbordarles hacia el tramo final de la película, que se siente innecesariamente alargado a base de reiteraciones y sobre explicaciones. Irónicamente cuanto más tratan de reconstruir y hacer carne La bola negra, es cuanto más trastabilla una cinta que encuentra sus mayores virtudes en la intimidad y la sutileza atrapadas en la historia del 37, o en el drama familiar de 2017.

Con todo, el espíritu lorquiano impregna todo el metraje, y al final del día eso es lo que queda. Eso y la emoción que te alcanza en la butaca y no te abandona aún cuando se han encendido las luces. 

ELLOS Y ELLAS

La bola negra es una película tan grande que hablar sobre su reparto es empezar y no acabar. Los Javis han reunido un grupo de intérpretes de lo más ecléctico. Comenzando por el cantautor Guitarricadelafuente. Se hablará mucho de él y merecidamente, pues es el alma y revelación absoluta de la película. Otro de los reclamos y de las actuaciones más sonadas se la lleva de calle Penélope Cruz. Por más pequeño que sea su papel, brilla como la que más. 

En el “presente” Lola Dueñas se roba cada escena en la que aparece, y en combo con Carlos González nos darán los momentos más amargo-hilarantes de la película. Cabe destacar también al debutante Milo Quifes, la joven promesa que lleva sobre sus hombros la representación de la obra inacabada, la historia que late de fondo en La bola negra. Por su parte, Miguel Bernardeau tiene la gran responsabilidad de encarnar a una persona real, íntimamente ligada a Lorca. Entre la galería de secundarios destacan (solo por citar algunos) Albert Pla, Antonio de la Torre, Yenesi y los internacionales Glenn Close, haciendo gala de un estupendo castellano, y el italiano Lorenzo Zurzolo

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Guitarricadelafuente y Penélope Cruz no solo son lo más destacado de La bola negra  sino que además protagonizan una de nuestras escenas favoritas de la cinta, con permiso del inicio, que es brutal, y de la exhibición de talento cupletista de Penélope. Se trata de una conversación en la intimidad de su camerino, un impás que tiene lugar antes de volver a salir a entretener a las tropas.

TE GUSTARÁ SI…

Si comulgas con el cine y el estilo de los Javis y sus trabajos anteriores te han llegado, este también lo hará. 

LO MEJOR

  • Guitarricadelafuente.
  • Las secuencias de Penélope Cruz.
  • La capacidad de Los Javis para hacer confluir tres historias dispares a través de un sólido hilo conductor.
  • El apartado técnico. Pocos peros se le pueden poner.
  • Reivindicar a Federico García Lorca y difundir su figura y su obra tanto a nivel nacional como internacional.

LO PEOR

  • Las reiteraciones y subrayados que se acumulan especialmente en el último tramo de la película.
  • Lorca ya se sentía en La bola negra sin necesidad de hacerlo evidente.

 

Aitziber Polo

 

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Criminóloga con sueños de directora. Pisé el cine por primera vez a los dos años. Con siete vi cómo un cocodrilo gigante se zampaba una vaca entera de un bocado en Mandíbulas, y empecé a leer a Stephen King (y así me he quedado). Mi película perfecta tendría guión de los Coen, banda sonora de Zimmer + Horner y plotwist made in Shyamalan.