El Palomitrón

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Hamada portada - El Palomitron
CINE CRÍTICAS REDACTORES

HAMADA

ANTECEDENTES

En medio del desierto del Sáhara viven las generaciones a las que Marruecos negó su país en 1975. Es así pese a que ni las Naciones Unidas ni otros 80 países del mundo reconocen la soberanía marroquí sobre ese territorio, el del Sahara Occidental. Casi medio siglo después, el pueblo saharaui continúa luchando por construir un futuro digno para las nuevas generaciones. El cineasta Eloy Domínguez Serén (No Cow On The Ice) trabajó durante meses como profesor de cine en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia). De tal experiencia le brotó la idea para su segundo largometraje documental, Hamada, una mirada vitalista y diferente dentro de la vida en los campamentos.

Varios premios avalan la calidad de este trabajo del director gallego afincado en Suecia. La película se ha llevado, entre otros, los dos galardones más importantes del pasado Festival Internacional de Cine de Gijón; el de Mejor Opera Prima y del Jurado en el Cinéma du Réel; y el de Mejor Documental en el Tempo Film Festival de Suecia. Merecidísimos reconocimientos para filme que es todo sensibilidad.

Hamada - El Palomitron

LA PELÍCULA

Entre los saharauis, el término hamada se utiliza para referirse a algo “vacío” o “sin vida”. Sin embargo, lo único identificable con esas características en la película de Eloy Domínguez Serén es el terreno desértico donde se asientan los campos de refugiados en los que se rodó. No significa que rehúse meterse por los caminos de la crítica social y política, sino porque lo hace de forma implícita, mediante cuidadísimos planos del entorno, retratando los quehaceres silenciosos, observando las conversaciones del día a día. Además, desborda delicadeza y un exquisito del lenguaje cinematográfico.

Son los propios protagonistas quienes desdramatizan sus circunstancias tomándose la vida con humor. Estudian, buscan trabajo, aprenden a conducir, whatsappean. Vidas e inquietudes casi calcadas a las de la mayoría de los jóvenes europeos. Solo que sus oportunidades son escasas; y su mundo, restringido.

Ellos, con su punto de vista pícaro y creativo, son las mejores voces para recordarle a Europa unos principios fundamentales que se llaman derechos humanos, y que con su pueblo no se están cumpliendo. Es por eso a Hamada se lo puede calificar como documental combativo, pero no agresivo. Y muy, muy humano.

Hamada coche - El Palomitron

ELLOS Y ELLAS

Los protagonistas acabaron siendo el centro de la película de forma nada premeditada. El director convivió con ellos durante ocho meses en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. Grabó a mucha gente, pero la conexión entre el director y Sidahmed, Taher y Zaara fue máxima. Por eso decidió que Hamada girara en torno a ellos tres, y que el filme se convirtiera en una plataforma para que estos veinteañeros se expresaran libre y abiertamente.

Así, lejos de cualquier ficción, las vidas del trío protagonista personifican la juventud, la resistencia, la rebeldía. Se sienten atrapados en el desierto, y sin embargo, no pierden los deseos, los sueños de su edad. O las ganas de seguir avanzando.

Es más, a pesar de que la cámara se cuela en la intimidad de su día a día, no se achantan ni lo más mínimo, como si nadie los estuviera rodando. Pura naturalidad y frescura que ponen la guinda del pastel a una película prácticamente redonda.

LA SORPRESA

Los saharauis, ese pueblo no tan lejano cuyas vidas si nos son tan ajenas, tienen las inquietudes de cualquier europeo medio. Estudian, usan internet, conducen, buscan estabilidad laboral… Hamada es un buen remedio contra la desinformación y los estereotipos.

hamada rezo - El Palomitron

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Todas las conversaciones de los chavales sobre su futuro e inquietudes resultan geniales, pero destaca un diálogo entre dos amigas. Hablan de lo que buscan en los hombres, de cómo odian que intenten cambiarlas o controlarlas. Sin pretenderlo, dan una valiosísima lección de feminismo cotidiano.

TE GUSTARÁ SI…

Te gustan las historias humanas y comprometidas.

LO MEJOR:

  • Sus protagonistas, personas reales llenas de naturalidad que ponen la guinda a una película redonda.
  • Aporta una mirada ingeniosa, divertida y fresca a la realidad de los campos de refugiados saharauis.
  • La sensibilidad de la fotografía, una maravilla visual.

LO PEOR:

  • Le falta algo de contexto para quien no esté demasiado informado sobre el tema.

María Robert

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