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Crítica de Flavors of Youth Imagen principal - el palomitron

¿Makoto Shinkai está de vuelta? Sí —pero no—. Una respuesta más que abierta pero que recoge a la perfección el resultado de Flavors of Youth, la nueva apuesta de Haoling Li. No estamos ni mucho menos ante el maestro Shinkai, pero sí que estamos ante lo que podríamos llamar una “secuela de sí mismo”; una secuela cuyo nombre y apellidos recae en Li, un autor cuya influencia por su maestro y películas como 5 Centímetros por segundo son la causa principal de su última creación.

Es cierto que las producciones de Makoto Shinkai siempre han sido más que halagadas por el cine chino —en particular— y el cine mundial —en general—, pero no solo ellos han sido fieles seguidores de su obra. Li, en particular, siempre ha estado bajo su mirada, y gracias a las historias de amor joven y melancólico tan presentes y características de Shinkai, decidió iniciar un nuevo proyecto junto a CoMix Wave Films. Un proyecto que pretendía seguir el rastro iniciado en 5 Centímetros por segundo, y cuyas pretensiones están más que presentes en la cinta.

Flavors of Youth se divide en tres historias, tres relatos que llegan a compartir algunos personajes y localizaciones, pero que al mismo tiempo son totalmente diferentes e independientes entre ellos. Una estructura que se asemeja al espejo al que pretendía imitar pero cuyo resultado titubea más ante la pantalla. El hilo conductor del filme se puede recoger en cuatro palabras: ropa, comida, vivienda y transporte. Un hilo que, a priori, puede incluso parecer atractivo pero que resulta inconexo e incierto. Las historias tienen un principio y un final, un recurso que puede derivar en dos caminos: perder al espectador o incitarlo a conocer un relato nuevo. Personalmente me atrevo a decir que este litigio te emborrona la cinta, te disuelve en ella y te transporta a un anime de algo más de una hora de metraje. Pero ese mismo “estilo” puede atrapar a otro tipo de espectador, a uno que no le importen las pausas y los finales de una historia que apenas consigue desarrollarse en veinte minutos.

Crítica de Flavors of Youth Personajes 2 - el palomitron

Historia número 1: Fideos de arroz. Es cierto que la comida no suele ser el principal atractivo en una obra, pero en este pequeño relato podríamos decir que es incluso su protagonista. Gracias a los fideos “San Xian” conocemos a Xiao Ming, su presente y su pasado. Un fideo al uso es un tipo de pasta que, a la hora de elaborarlo, no tiene principio ni final, eres tú, el cocinero del mismo, quien decide dónde empieza y dónde acaba. Ese mismo recurso es el que nos presenta “Fideos de arroz”, y gracias a Xiao Ming descubrimos que hay elementos en nuestro día a día que nos pueden acompañar toda nuestra vida, hacernos recordar nuestro pasado y pensar cómo es nuestro presente. Una historia cuyas pretensiones son demasiado elevadas para el tiempo de ejecución que presenta y el resultado que plantea. Una historia que necesita un cocinado más y un tiempo de ebullición mayor.

Historia número 2: Nuestro pequeño desfile. Estamos ante el resultado más laxo de la producción. En este caso temas tales como la relación entre dos hermanas, el trabajo y la moda no son suficientes para exponer un producto a la altura. Posiblemente el punto que más flojea de este producto sea el planteamiento de sus personajes, sin una construcción apropiada y cuyos movimientos y actuaciones son más que previsibles. No hay conexión alguna con el espectador y todo ocurre de una forma que se antoja apresurada, fría y superflua. Una historia que no solo necesita algo más de tiempo, sino que debería replantear cuáles son los principales pilares y el principal objetivo de la misma. El juego ante el público no debería ser tan factible —por muy cotidiano que sea el trasfondo principal—. 

Historia número 3: Amor en Shangai. Si en las historias anteriores el protagonismo lo tenían el hogar, la familia y el trabajo, aquí el amor se convierte en el intérprete principal. Un amor que queda reflejado ante dos enamorados que, por circunstancias de la vida, se separan y buscan reencontrarse años más tarde; ocurra lo que ocurra. Un relato que, sin duda alguna, refleja de manera transparente la influencia de Shinkai en la producción. Una influencia que deja a esta fracción del metraje en el puesto más elevado y cuya carga emocional no consigue extenderse en su máximo esplendor pero la estela que logra alcanzar ciega —casi por completo— a “Fideos de arroz” y “Nuestro pequeño desfile”. Dicen que el amor consigue quebrantar incluso al propio sino, y es en los últimos de metraje donde Li nos demuestra que sus intenciones por lograr un resultado —parecido al menos al de Shinkai— son reales.

Crítica de Flavors of Youth Personajes 1 - el palomitron

Puede que no estemos ante una producción perfecta, pero logra su objetivo: representar aspectos del día a día con el fin de dar a conocer otro tipo de sociedad, otro tipo de ver la vida y afrontar tu propio destino. Es cierto que es bastante tentador comparar la obra maestra de Shinkai y “Flavors of Youth”, pero también es cierto que es injusto. Ambas comparten temática pero difieren en el resto. En ocasiones incluso llegamos a vislumbrar retazos de Your Name, pero enseguida desaparecen. Flavors of Youth intenta conquistar con su cotidianidad sin un resultado exultante. Se disuelve poco a poco y no logra cerrar unas historias que, con más tiempo y desarrollo, podrían terminar de cuajar; sin sentirse apresuradas, sin sentirse incompletas; o incluso, perdidas en el guion principal.

A nivel artístico el trabajo de CoMix Wave Films sitúa a la producción a un nivel muy pocas veces alcanzado. Presenta un resultado sobresaliente en todos los aspectos. Destaca ante todo el trabajo realizado con los fondos, con los planos generales e incluso con la transición entre planos. Aunque también es cierto que si entramos en pequeños detalles o primeros planos el resultado llega a flaquear frente al resultado final. Un pequeño matiz que junto a las pretensiones del trabajo de Shinkai vencen una vez más a la obra sin llegar a tumbarla del todo, pues el trabajo principal posee un peso realmente potente y luce de manera ecuánime.

Crítica de Flavors of Youth Personajes 3 - el palomitron

Flavors of Youth es una película que cumple su objetivo aunque con un resultado que no roza el éxito —desgraciadamente—. Intenta presentar una propuesta donde la huella de Shinkai pueda palparse, pero ese rastro se pierde con bastante frecuencia a lo largo del metraje. No es un producto nefasto ni mucho menos; pero su ritmo, ejecución y planteamiento final harán fluctuar al espectador en algunas ocasiones. Aunque también es cierto que su labor técnica es prácticamente perfecta y su intento por plasmar la sociedad china es sublime. En definitiva, estamos ante un producto que tiene sus fallos pero también sus aciertos; un producto que posee influencias del gran maestro pero que no consigue ejecutar ese espíritu tan característico que —me arriesgo a afirmar— que tan sólo lo puede hacer el propio Shinkai. Hay producciones que son imposibles de ejecutar dos veces con un buen resultado, y Flavors of Youth ha demostrado ser una de ellas, siendo en esta ocasión el intento “fallido”

LO MEJOR

  • Las esencia, en pequeñas dosis, de Makoto Shinkai.
  • El reto que supone Flavors of Youth para Haoling Li.
  • La representación de la sociedad china y su día a día.
  • El trabajo impecable de CoMix Wave Films.

LO PEOR

  • La estructura cerrada en tres partes de la producción.
  • La resolución final de las historias.
  • La posibilidad de perder al espectador en algún momento.

Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.

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