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En este rincón del mundo - El Palomitrón - comiendo

Sunao Katabuchi (Black Lagoon) dirige la adaptación homónima del manga Kono sekai no katasumi ni (En este rincón del mundo), de Fumiyo Kouno. Una película de procedencia japonesa y que toma distancia de otras producciones que han llegado a nuestro país, como Your name o las del universo Ghibli. Si bien la compañera María Páez ya nos comentó en su crítica que era una sorpresa ver llegar a occidente una historia como Your name, puede que ver En este rincón del mundo en nuestras salas sea todavía más admirable, tanto por su temática como por cómo se cuenta la historia. Además, se distancia del resto por no (prácticamente) fantasiosa.

La narración comienza en 1933 en Hiroshima, donde vive la pequeña Suzu con su hermano, su hermana y sus padres. Su vida transcurre tranquila hasta que, 10 años más tarde, un chico la ve paseando por la calle y, al poco, decide pedirles la mano de ella a sus padres. Suzu, que acepta casarse pese a no mostrar apenas emoción, se va a vivir a Kure, donde deberá llevar adelante la casa de su nueva familia, ya que la madre de su marido tiene problemas de salud. Al año de haberse mudado, la guerra del Pacífico empezará a afectar de manera directa al pueblo, siendo la escasez alimentaria y los bombardeos dos de los mayores enemigos de sus habitantes. En cualquier caso, la historia siempre gira en torno a la vida de Suzu y cómo le afecta todo aquello que la rodea.

En este rincón del mundo - El Palomitrón - dibujando

El contexto histórico no es nuevo, ya se han hecho películas sobre Hiroshima (y Nagasaki) como la francesa Hiroshima mon amour (1959), de Alan Resnais, o las japonesas Lluvia negra (1989), de Shôhei Imamura, o Rapsodia en agosto (1991), de Akira Kurosawa .La particularidad reside aquí en el enfoque de la película, que como decíamos se centra en Suzu. La joven ha vivido su vida con aceptación, sin rebelarse contra todo aquello que le ha ido ocurriendo, interiorizando sus sentimientos y mostrando siempre su mejor cara. Es increíble el costumbrismo con que se nos muestra el Japón del momento y a la vez cómo Suzu sigue hacia adelante con todo, sin cambiar de actitud, una vez que estalla la guerra. Su personaje y su interiorización psicológica es lo que conforman prácticamente la totalidad de la película, que no es tan oscura y dolorosa por como cuenta la realidad, sino por como nosotros la interpretamos. Es en esa interiorización y en el no parar ante nada, a la vez que se nos muestra una región que vive sus peores momentos, donde identificamos muchos paralelismos con La plaça del Diamant (1962), de Mercè Rodoreda, una obra publicada 45 años antes que el manga de Fumiyo Kouno (2007-2009), a más de 10 000 kilómetros de distancia. En la plaça del Diamant, una joven barcelonesa vive atada a su marido y a su casa desde la República hasta el estallido de la Guerra Civil y la llegada de la posguerra. La mirada de Natàlia, en primera persona, nos cuenta cómo vive la situación, con, sobre todo, resignación. Rodoreda y Kouno, dos artistas que retratan a dos mujeres en dos guerras tan distintas y tan iguales, presentan dos obras que tienen mucho en común, pero que a la vez muestran diferencias, pareciendo dos caras de una misma moneda.

En este rincón del mundo - El Palomitrón - explosiones

Cabe destacar que, aunque la historia tiene mucha fuerza dramática, el ritmo sufre altibajos, con momentos en que la acción parece congelarse y pasa a reducirse a la contemplación del día a día de Suzu. Algo que bien podría haberse salvado, pues el metraje se extiende más allá de las dos horas de duración. Este es quizá el punto más oscuro de la película, que puede hacer decaer el interés en diversos momentos, enturbiando la obra resultante. Es una suerte que, si bien la fluidez narrativa nos abandona ocasionalmente, no lo hace la maravillosa banda sonora y el increíble arte visual, con un dibujo detallado y preciosista.

En conclusión, En este rincón del mundo es un filme para el que hay que estar mentalizado, tanto por la dureza de su argumento intrínseco como por el esfuerzo que puede suponer deshilvanarlo. Una historia costumbrista en un Japón de los desgarradores años 40, que bien puede arrancarnos el alma durante el visionado como hacernos perder las ganas de continuar.

LO MEJOR:

  • Suzu y su historia, que tienen una fuerza increíble.
  • El apartado visual.
  • La banda sonora.
  • El Japón de los años 40.

LO PEOR:

  • Que pierda ritmo en algunos puntos concretos, pudiendo hacerse larga.
  • Que uno no vaya con la intención de ver una película que implique un esfuerzo extra de interpretación.

Eloy Rojano

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