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Crítica de Tokyo Ghoulre 06 principal - el palomitron

La obra de Sui Ishida parece que haya vivido más de una reencarnación. En la obra original contamos con Tokyo Ghoul y Tokyo Ghoul:re, pero en el producto que nos atañe ahora mismo realmente no sabría clasificar ante cuántos “Tokyos” estamos. Los primeros compases de la adaptación animada parecían apuntar a una normalización de los hechos, con un primer episodio algo más introductorio “Start” y con un segundo donde incluso las emociones salían a la palestra “Fragmento Member”. Pero ya estamos en el sexto momento y parece que la esencia de Sui Ishida la han omitido por completo.

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«K: Haise. H: ¿Eres…? Ya veo… Eres… K: Vamos, di mi nombre. H: Pero, si digo tu nombre… me… Puedo oír los pasos de la…» «T: ¡Tutupá, tutupá, tutupá, tutupá!» Así, bajo este pausado diálogo entre las dos personalidades que habitan el interior del inspector Haise Sasaki y la paranoia ante la que se encuentra sumiso Takizawa es como da comienzo el que, posiblemente, sea el episodio que denote un punto y aparte en la historia ghoul. Un punto donde todos se verán expuestos y donde parece que ganar es la única opción factible para sobrevivir.

Trampas mortales

Uno de los peligros ante los que tendrá que hacer frente el escuadrón Quinx se llama Nutcracker, una ghoul que ya habíamos visto en capítulos anteriores cuyo camino todavía no ha acabado. Una ghoul con doble filo pues a falta de un kagune, posee dos. Dos armas ante las que expone a Shirazu y Saiko a la muerte. Sasaki ya no se encuentra con ellos, la amenaza todavía es mayor e incrementa más todavía cuando descubren las trampas de Nutcracker. El lugar donde se encuentran está totalmente lleno y sus vidas están a un golpe de piano de poder morir. Un golpe que puede ser atestado en cualquier momento. Un golpe que marcaría un punto más en la victoria de los ghouls “gourmet”.

Crítica de Tokyo Ghoulre 06 Nutcracker - el palomitron

Sin duda, en este primer combate la música que acompaña a todos y cada uno de los golpes es digna merecedora de halago, pues sin ella la pelea en la que se encuentran tres de los personajes más notorios de la obra —por el momento— sería un ejemplo más de los fracasos que lleva acumulando Pierrot desde el principio. Una batalla cuyo fin marca Saiko al escuchar las palabras de Shirazu, unas palabras que parecen despertar todas sus fuerzas y poder acabar así con uno de los ghouls más tétricos hasta el momento; dejando a Shirazu la última jugada. Hasta la vista, Nutcracker.

Méritos, méritos… quiero méritos (¡Muchos más!) 

Seguimos con el segundo asalto. La batalla contra Nutcracker no es la única que acontece este episodio, unos metros más allá nos encontramos con Urie y Mutsuki, cuyo objetivo es Big Madam. En esta pelea los golpes pasan a un segundo plano siendo las nuevas personalidades de Urie y Mutsuki las auténticas protagonistas. Como si de una metáfora se tratara Urie es capaz de emerger de las profundidades húmedas de Big Madame, pero no solo consigue huir de ese lugar tan repugnante que parecía ser su propia tumba, sino que consigue abrir una nueva puerta. Fase F4: completada. La locura propia de un ghoul sediento se apodera de él, mostrando al espectador su mayor deseo: los méritos. Una muestra de realidad ante la que Pierrot consigue, por fin, mostrar algo de sentimiento.

Crítica de Tokyo Ghoulre 06 Urie - el palomitron

El piano —pieza clave en este momento— acompaña a Mutsuki frente a su compañero. Un acercamiento donde la verdad parece brotar. Una verdad en la que los verdaderos pensamientos de Urie emergen y el kagune de Mutsuki sale de ella por primera vez. Unos minutos donde todo parece detenerse para dejar un único hueco a la realidad. Minutos que rápidamente son pausados por la aparición de Juuzou, elemento definitivo en esta batalla contra una de las ghouls más hambrientas en Tokyo Ghoul.

Dicen que las palabras, en ocasiones, tienen más fuerza que las armas, y en esta ocasión parece que las primeras vencen incluso a las armas ghouls. Una conversación entre Juuzou y Big Madame es la detonante del adiós definitivo de este infame ser. Un diálogo donde el pasado vence al primer plano y donde, a través de unas excelentes notas de piano y las cicatrices de Juuzou, consiguen arrebatar todo lo que quedaba dentro de Big Madame. «Hasta siempre» dice Juuzou, mientras sus oídos están completamente sellados con las manos de Hanbee. Un gesto que no solo marca el fin de esta contienda, sino el propio renacer.

Re:encuentro

Toca rebobinar hasta el principio. Minuto 0. «Puedo oír los pasos de la…» Minuto 12:32. «¿Sabes? Hay una diferencia enorme entre ser el primero y el segundo…» Pierrot ha decidido compaginar los tempos del que será —sin lugar a dudas— uno de los mejores combates de todo Tokyo Ghoul:re —al menos hasta el momento—. Haise VS Takizawa. Locura oculta VS locura desbocada. Dicho esto, confirmo —como ávida lectora del manga que soy— que Pierrot no solo juega con los tempos, también juega con las emociones y los sentimientos, dejando a éstos de lado en más de una ocasión. Consiguen que uno de los encuentros más esperados se convierta en un mero trámite con un fin un tanto relativo. Un fin ingeniado para aparentar que entienden la obra de Ishida, pero de nuevo, no lo hacen. Pierden su esencia por el camino sin llegar a atisbar esa crudeza y congoja que consigue la obra homónima.

Esa diferencia de la que habla Takizawa entre sacar un 10 y un 9,90 —una mínima décima— parece ser que sea la pieza con la que juega Pierrot. Una pieza que mueven para tener su propio margen de maniobra ante los hechos. ¿Respetan lo que realmente sucede? Sí. ¿Logran una conexión personaje-espectador? No.

Crítica de Tokyo Ghoulre 06 Haise VS Takizawa - el palomitron

Dejando esas piezas que no consiguen encajar aparte, vayamos con Takizawa. Su demencia parece no tener límites y su deseo por Haise cada vez es mayor. Un deseo que le permite tratarle como a una marioneta, golpearle y recitarle qué ha supuesto su persona para él. Una declaración de odio que hace que Haise —por unos momentos— deje su cuerpo. Unos se van, pero otros vuelven. Y es en este momento donde Hinami aparece en pantalla. Ella no sólo está dispuesta a luchar por Haise, sino que está convencida de quién está tras él, de quién se esconde tras ese cabello blanco, de quién habita el verdadero ser de ese cuerpo aparentemente muerto. Esa convicción es la que hace resurgir —de nuevo— al mismísimo Haise/Kaneki.

Un resurgimiento que combina planos de realidad y planos en los que el verdadero Kaneki (oculto todavía en el inspector Sasaki), dialogan sobre sus convicciones, sobre su verdadero propósito. Da igual quien controle el cuerpo, solo importa la salvación. Una salvación que —en esta ocasión sí— Pierrot sabe combinar gracias a Unravel y el pequeño Kaneki. Una conexión que pone el punto y final a la batalla más trascendental vista hasta el momento. Tendremos que esperar al próximo episodio para ver quién es el auténtico vencedor, aunque por el momento ya hay una cosa clara: Ken Kaneki ha despertado.

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Marisol Navarro

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2 Comentarios

    • ¡Buenas!

      Totalmente… yo personalmente opino lo mismo, y en general al anime en sí le falta fuerza. Todo lo que transmite Sui Ishida en su obra llega incluso a desaparecer en la adaptación animada… una lástima la verdad. Lo intento reflejar en la crítica, ya que considero que es algo importante a comentar, sobretodo si te has leído el manga.

      ¡Un saludo y gracias por comentar!

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