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crítica de Majo no Tabitabi
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MAJO NO TABITABI, UN VIAJE EN BLANCO Y NEGRO

Hace poco decidí rejugar Final Fantasy XV y no pude evitar sorprenderme en como, cuando el mundo pende un hilo, el juego te permite hacer un parón y dedicarte a buscar los mejores fideos para Gladio. Es un movimiento lógico, porque los refuerzos positivos (a través de la obtención de recompensas) estimulan al jugador y la obra busca una forma de alargar su contenido para que la sensación de plenitud sea mayor. Y la misión de los fideos es lo mejor.

No es algo tan exclusivo del videojuego y el género RPG como resulta serlo de la fantasía en sí misma. El viaje del héroe es importante, por supuesto, pero si lo reducimos todo a eso, se pierden matices, por lo que no encontraremos obra —por lo general, por supuesto— en la que sus personajes no se desvíen del camino para salvar a una persona en apuros. Un concepto, que si bien resulta lógico, a veces resulta una consideración demasiado altruista que no sirve sino para empoderar a estos personajes y mostrar cómo su poder se ve relacionado intrínsecamente con la justicia.

Lo importante es el camino

Es la falta de esta particularidad la que convierte en una sorpresa a Majo no Tabitabi. Sin ir más lejos, el propio Jougi Shiraishi, autor de la novela contaba en su entrevista a la revista Newtype —en la que se hacía eco de que su única petición al staff del anime era que no se mostrará la ropa interior de la protagonista; una importante radiografía al medio en una sola cita— que la historia de Elaina es una de blancos y negros. Una antología de relatos cortos a lo largo del viaje de la pequeña bruja que no pretende tintarse de momentos felices, sino dibujar su mundo tal y como es.

crítica de Majo no Tabitabi

Una declaración de intenciones que, sin entrar en detalles en un acercamiento como este, muestra sus fauces en los primeros episodios de la obra, demostrando que Elaina no es, ni mucho menos, una muestra más de fantasía clásica. Su papel no es el de una heroína, sino el de una simple viajera. Una observadora.

Sin tratarse de una deconstrucción del género y sus valores, lo cierto es que Majo no Tabitabi añade la dosis justa de crueldad bajo la cara de la realidad para que el viaje de Elaina consiga sentirse más real. Es una justificación a su camino, a la idea de que ella no está aquí para cambiar las cosas, sino para documentarlas. Es, también, una práctica moral, que obliga a posicionarse, a plantear cuánto daño puede hacer una acción y a reflexionar sobre ello.

Lo hace, de nuevo sin entrar en spoilers, en su segunda entrega, hablando de la soledad y como el miedo a quedarnos atrás es muchas de las veces un muro infranqueable que nos impide seguir avanzando. Lo hace, también, en su tercer capítulo, hablando de cómo nos ciega el amor, lanzando una dura y afilada crítica a la forma en la que las posiciones de poder rompen el equilibrio humano, tanto en la realidad como la fantasía.

crítica de Majo no Tabitabi

Tras su mundo de fantasía

Pero Majo no Tabitabi es, en esencia, mucho más que la idea de su viaje. Elaina resulta ser una protagonista fuerte, con convicciones muy claras y la medida justa de ego para conseguir dar vida a un personaje capaz de atraer toda la atención, sin necesidad de enfocarse en sus acompañantes — y, permitidme decirlo, el trabajo de C2C en las expresiones faciales y su expresividad es merecedor de un aplauso. Su primer capítulo, que sirve a su vez de introducción, se vale para mostrarnos su fortaleza y su capacidad para cumplir con sus metas. Pero también es una muestra de su fragilidad, de cómo sus capacidades no son fruto de la gracia divina de su autor, sino de su trabajo y perseverancia.

Y es algo que, a grandes rasgos, se aplica a lo largo de la extensión de la obra hasta el momento. Desde la actuación de Fran al cariño maternal que se vive en las escenas junto a Saya, pasando por la fragilidad de Nino en su última entrega. Es, en líneas generales, un casting de personajes pensados para extraer la magia de la obra a través de cómo Elaina interactúa con elles. Tanto a través de cuánto puede aprender como del cuanto puede enseñar. Un valor que, inevitablemente, se extrapola a la persona tras la pantalla.

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Y es que, de nuevo, Majo no Tabitabi, no deja de ser una antología de historias cortas. Una serie capaz de fotografiar el camino de Elaina a lo largo y ancho de su mundo, recopilando algunas de sus vivencias, sin importar si son resultados de experiencias positivas o negativas, pero siempre aportando un valor intrínseco a sus demostraciones. La idea de que algo trivial puede desembocar en terribles acciones o la de como la mejor de las intenciones puede convertirse en el peor de los resultados, son solo algunos de sus primeros ejemplos.

Queda mucho por ver y el viaje de Elaina apenas acaba de comenzar. Sin embargo, sus primeros tres episodios son más que suficientes para tomar la decisión de seguir a su lado hasta el final. Una sorpresa para la temporada de otoño que se vale de algo tan simple como el camino y sus particularidades. Un viaje que se antoja repleto de sorpresas, de cariño y amistad, pero también de duros golpes de realidad. Una forma de reflejar la fantasía en su máxima expresión y que promete una historia tan cambiante como atrayente. Volveremos pronto con Elaina y su viaje.

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Óscar Martínez

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2 COMENTARIOS

  1. A mi también me ha sorprendido la verdad, me quise dejar engañar en los primeros compases al ver esos sombreros ostentosos y esos jardines de flores coloridos, pensé “otra niña mona más”. Parafraseándote sería algo así como “a ver cuánto tardamos en verle las bragas”. Por suerte al final no es lo que te esperas, por contra, se le quitan a uno las ganas de ir a comprar flores…

  2. hace no mucho tiempo me mostraron un extracto de un documento en la que se decía que el autor, y bajo el manto de todo lo que dices,trata de mostrarnos una auto crítica a su cultura y su falta de humanidad misma, personificando a elaine como tal, como una persona manipuladora, narcicista, hipócrita y mentirosa, pero que también puede hacer cosas buenas, cosa que si te has dado cuenta lo ha demostrado, estafando a una ciudad entera como lo hizo en el cuento del pais de los mentirosos, o faltando a su promesa de no entrometerse en ningún peligro, pero abandona a nino, pero si ayuda a una genocida, por lo que sus palabras y sus acciones no cuadran, pero es eso mismo lo que hace buena a la serie.

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.