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Crítica de Citrus 12 principal - el palomitron

Citrus llega a su fin. En una semana de despedidas cuyo protagonismo comparten con obras como Mahō Tsukai no Yome, Junji Ito Collection o Yuru Camp, entre otras, una de nuestras series amorosas preferidas pone punto y final a su emisión. Al menos por el momento. Tal y como dijimos la semana pasada puede que dentro de un tiempo nos encontremos ante una nueva temporada de Citrus, pero tal y como acaba el episodio de esta semana puede incluso poner punto y final a su anime, ya que el manga todavía continúa y la historia no ha concluido. Dejando las que, creemos, serán las intenciones de esta producción, vamos a entrar de lleno en el capítulo de hoy.

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Parecía que todo se fuese a complicar de nuevo y que nuestras hermanastras favoritas pondrían punto y final a su relación, pero para sorpresa de todos, las cosas no acaban del todo mal y aquellas pequeñas intrusas en su relación acaban saliendo por completo de escena y dejando un hueco al verdadero amor. La semana pasada tuvimos un final realmente impactante y que nos moríamos de ganas por saber cómo iba a proseguir la situación. Y no es para menos, Sara le pide un beso a Mei y ésta duda seriamente entre el sí y el no. Una respuesta que, de nuevo, decidirá el rumbo de su relación con Yuzu.

Esta semana el episodio nos sitúa en el mismo momento y con la palabra de Mei en los labios: sí. Acepta ese beso, pero tras aceptarlo acaba teniendo unas palabras con Sara y se marcha, dejando una fina línea de reacción ante Yuzu. ¿Realmente quería ese beso? Particularmente creo que no. Se trataba de una actitud centrada en su egoísmo queriendo demostrar, una vez más, su verdadero “poder”, sin llegar a pensar cómo le puede sentar a su hermanastra. Una declaración de intenciones que marca un juego como el del gato y el ratón siendo Mei ese gatito que busca, de una forma bastante peculiar, la atención de Yuzu.

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Una verdad que conquista corazones

No olvidemos que en el mismo centro comercial se encontraban la hermana de Sara y Yuzu, quienes acaban discutiendo y Yuzu descubre toda la verdad. No quiere volverse a quedar de brazos cruzados y decide ir a por Mei, sin importarle realmente que pueda estar sucediendo. Llega al lugar donde está Sara y descubre que su ratoncito ya no está. Alivio por un lado y preocupación por otro. Sara le cuenta todo, y sin temer a quedarse sin la chica de sus sueños, le revela que Mei es para ella. No puede seguir en medio de esa relación y mucho menos sabiendo que puede dañar ambos corazones. Al igual que Matsuri —aunque de un modo más dulce y sutil— decide quitarse de en medio y dejar que las hermanastras puedan seguir su camino.

Yuzu no se lo piensa dos veces y tras escuchar las palabras de Sara y agradecerle su comprensión y buena actitud ante todo, se marcha tras Mei sin dudarlo. Una carrera ante el amor donde no hay obstáculo posible. Una carrera de fondo donde la única meta es conseguir llegar al corazón de Mei y descubrir qué hay realmente dentro de él. Un corazón que siempre ha actuado bajo una coraza y cuyo esqueleto empieza a quebrarse. Es hora de conocer toda la verdad.

Consigue dar con Mei y tras unas palabras se postra ante ella y le abre su corazón, otra vez. No duda en decirle que le gusta, que siente algo por ella y que no deja de pensar en todos los momentos que han vivido juntas y todos los besos que se han dado. La noche de Navidad supuso un antes y un después para ambas, pero Yuzu reconoce que temía una mala respuesta y que por ello no supo actuar del todo bien. Pero ahora deja sus miedos de lado y va con la verdad de frente ante Mei. Una verdad que, creemos, por fín llega a los oídos de Mei y mejor todavía, a su corazón. Yuzu ya no tiene más palabras y solo espera que si Mei realmente siente lo mismo, le bese. Una espera que dura aproximadamente un minuto pero que se hace realmente eterna. ¿Le dará el beso? Sí, y lo hace de la forma más tierna posible. Con su osito de peluche. Yuzu se sonroja y no duda en acercarse a Mei y besarla. Sus labios se unen de nuevo, pero esta vez, de manera definitiva.

Crítica de Citrus 12 beso - el palomitron

Poco más ocurre tras este desenlace dónde Cupido tiene todo el protagonismo. Ambas aceptan la realidad e intentan pasar sus días juntas, aunque a escondidas del resto. Un camino que no sabemos hasta dónde se prolongará y que deja un espacio a una posible segunda temporada. Citrus no ha sido, al menos para mí, el mejor anime de esta temporada pero sin duda ha sido uno de los más excitantes y bellos. Cuenta una historia real y rompe ciertas barreras que la sociedad, a día de hoy, todavía tiene impuestas. Se atreve a jugar con la homosexualidad y la trata de una forma exquisita. Su animación ha sido realmente buena y su banda sonora ha tenido momentos realmente fascinantes. Puede que no sea el mejor, pero no descartamos situarlo en una buena posición esta temporada. No sabemos si nos volveremos a ver, pero esperamos que Yuzu y Mei consigan unir para siempre esos corazones que tanto han costado atar.

Crítica de Citrus 03 y 04 banner - el palomitron

Marisol Navarro

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Publicista aficionada de las películas, las series y el manganime. No tengo un género preferido, pero todo lo gore me apasiona. Me encanta viajar, y si algún día consigo ir a Japón sin duda para el trayecto tendré preparada toda la obra de Sui Ishida.

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