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Crítica de Boku no Hero Academia 3x11

Nunca me ha interesado el género de los superhéroes. Con sus múltiples excepciones, por supuesto, creo que responden a convencionalismos baratos. Quizás incluso desfasados, que apuntan a valores demasiado insustanciales, básicos, para nuestra era.

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Quizás por eso mismo, incluso minutos antes de ver el último episodio de Boku no Hero, me preguntaba que es lo que encuentro en la obra de Kōhei Horikoshi. Y es que lo cierto es que siempre consigue llegarme. Como si se dirigiese de forma directa hacia mi. Pero en este episodio logra algo mucho mayor.

Símbolo de la Justicia

Su guión no decide perder el tiempo. No hay apenas pausas, no hay momentos para respirar, es todo un seguido de golpes, de declaraciones, de revelaciones. Es un episodio dedicado a All Might. Al Símbolo de la Justicia.

Así no es de extrañar que el mismo abra con el pasado del héroe. Uno que —para sorpresa de nadie— nos revela que era igual que el joven Midoriya. Un chico sin poderes con la única intención de ayudar a la gente, de convertirse en un pilar para la sociedad, de representar la justicia.

Con eso nos deja algo totalmente claro. No importa como acabe la batalla, será su último combate. Pase lo que pase, All Might ve como su llama se apaga y como debe cumplir con su deber. Con su legado, honrando a su maestra y sobreviviendo hasta completar el entrenamiento de su discípulo. No importa que pase, debe ganar.

All for one

Es un sentimiento que se transmite a lo largo de todo el episodio. La victoria. No solo la del hombre, sino la de todo el mundo, su victoria será la de la humanidad. Y es algo que se ve especialmente claro cuando el hombre se ve forzado a revelar su verdadera forma. Cuando la sociedad le ve —por primera vez— y, lejos de rehuir y actuar en contra de los héroes, como vimos capítulos atrás, se lanza al apoyo del héroe con toda su fuerza.

Y entonces empieza el verdadero combate. Uno que se encuentra repleto de matices. Porque nos revela a un All Might humano, con sus preocupaciones, sus debilidades, un hombre capaz de caer en las tentaciones, en las distracciones de la retorcida mente de su enemigo. Algo que su obra representa con cada una de sus expresiones. Porque si ya era un personaje rico en cambios faciales, en esta entrega su detallismo se dispara por mil.

Y no es para menos. Contamos con seis grandes maestros trabajando en la animación para este épico cierre: Yuki Satou, Masaya Sekizaki, Cedric Herole, Shuu Sugita, Takashi Mitani y Yutaka Minowa. La kinestesia en los golpes entre All Might y All For One es tal que se convierte en mucho más que un espectáculo. Es un combate increíblemente corto, que no se extiende más de lo necesario pero que aún así necesita de casi diez minutos para concluirse, porque su acción, su narrativa, es tan densa, tan pesada, que no puede resumirse en menos. Es el cierre que All Might se merece.

Pilar moral

Pero, incluso con el protagonismo de la acción en este combate, parece que la misma quede relegada a un segundo plano. Porque lo importante esta vez no es tanto el intercambio de golpes —algo que se entiende mejor en lo fútil que resulta la batalla— sino en la carga moral y emocional que tiene cada uno de ellos.

Por el hecho de que Tomura sea el nieto de su maestra, Nana Shimura, por el hecho de que el propio All Might sea el legado de la chica, todo lo que dejó tras ella, la firme esperanza de que el mundo seguiría a salvo incluso tras su marcha. All Might es el símbolo de la justicia, pero también el de la esperanza. Porque cuando una persona es rescatada quiere decir que ha pasado por algo horrible. Por eso siempre hay que sonreír, y por eso el héroe —el mayor de todos ellos, el número uno— consigue mantener siempre esa sonrisa.

Pero eso no es todo. Porque tenemos las revelaciones de Endevour y los flashbacks de Gran Torino. La inmensa fuerza del segundo de la lista al ver a su rival en su lamentable estado mientras le grita, mientras le dice —ahogado en su propio clamor— que no puede rendirse todavía. Porque es una batalla que solo el gran héroe puede vencer.

Son pequeños instantes, pequeñas secuencias (la llegada de los héroes, el apoyo de la gente, el discurso de su mentor…) que no roban el protagonismo de la escena principal pero que empoderan al hombre, a la propia serie, con un poder que nunca había demostrado.

Legado

El momento final, cuando All Might cambia de puño y golpea a All For One, mientras Gran Torino le reconoce como el mayor pilar de la sociedad, se convierte en su legado. El momento en que Nana —en forma metafórica— le brinda su apoyo y le convierte en legado él hace lo propio con Midoriya.

«Adiós One For All…»

Es una despedida dolorosa, pero poderosa a su vez. La más poderosa que Horikoshi podría haber escrito para él. Porque si la batalla entre Midoriya y Muscular era digna de seguir, el golpe final de All Might es posiblemente la mayor escena de toda la serie. El último golpe, el golpe de la paz.

Y entonces, tras acompañarnos con una banda sonora repleta de cambios, con el uso de voces sombrías para destacar lo retorcido de su enemigo y compases emocionales para los momentos más impactantes, reina el silencio. Un traveling recorre a todo el mundo antes de estallar en gritos de victoria mientras corean el nombre del héroe y él se levanta, victorioso. Incluso después de destrozar su cuerpo, de superar todos sus límites consigue levantar el brazo, asumir su otra forma y sonreír. Porque él es un héroe. Es el héroe.

Aunque, como ya sabíamos desde el principio del episodio, es algo que no durará por mucho más tiempo. Pero incluso así, mientras cede su legado, demuestra que es el símbolo de la justicia. Una advertencia a los futuros males, el renacer de la esperanza para la sociedad. Porque mientras se despide consigue señalar y lanza su advertencia. Un símbolo de seguridad para la humanidad. Pero un mensaje mucho más doloroso para el que comprende que es hora de ceder su legado. Es un adiós.

«Ahora… Ahora es tu turno.»

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Óscar Martínez

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Escribo más que duermo. Ávido lector de manga y entusiasta de la animación japonesa. Hablo sobre ello en mi tiempo libre.

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