El Palomitrón

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Chernobyl, El paloitron
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CHERNOBYL, EL MAYOR DESASTRE MEDIOAMBIENTAL DE LA HISTORIA

Chernobyl, la miniserie sobre el mayor desastre medioambiental de la historia de la humanidad, ya está disponible en HBO. Los cinco capítulos, el primero de 80 minutos y el resto de 60 aproximadamente, parten de un guión en el que ha colaborado un científico especializado en energía atómica que conoció la central nuclear.

Aunque se trata de una serie de ficción, el guión ha procurado ajustarse lo más posible a los hechos ocurridos en la planta nuclear de Chernobyl, que por aquel entonces pertenecía a la República Socialista Soviética de Ucrania. La noche del 26 de abril de 1986, el turno de obreros recién incorporado al trabajo recibió la orden de llevar a cabo una prueba del reactor nuclear, que debía haberse realizado durante el día. Una serie de malas decisiones y la inexperiencia de los operarios provocaron la sobrecarga del sistema que hizo que explotara uno de los reactores.

A partir de ese momento, el complejo sistema político y burocrático soviético; el control de la KGB y la falta de información, se convierte en una maquinaria que agrava aún más la crisis. Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård), Vicepresidente del Consejo de Ministros y Jefe de la Oficina de Combustibles y Energía de la URSS, recibe la orden de dirigir la comisión del gobierno de Chernobyl durante las primeras horas del accidente. Sólo encontrará ayuda en el experto en energía nuclear, Valery Legasov  (Jared Harrys) y la investigadora Ulana Khomyuk (Emily Watson). Estos últimos son los únicos que conocen la verdadera trascendencia de lo ocurrido y que parece que nadie está dispuesto a creer.

Diseccionando los hechos

Chernobyl control central nuclear el palomitrón

Son muchas las voces que se han alzado a favor de esta miniserie sobre Chernobyl. Lo cierto es que es una producción diferente. Me explico. Normalmente, las películas o series sobre catástrofes naturales (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas o glaciaciones) se centran en el sufrimiento humano. El esquema suele ser el mismo. Primero se nos presenta a familias o amigos que hacen una vida normal, después de produce la catástrofe y el resto, nos cuenta la lucha por la supervivencia y los esfuerzos por el reencuentro. Siempre hay personajes prescindibles que sabemos van a morir y otros que se convierten en héroes. Nada de esto ocurre en Chernobyl.

En el plano visual, la serie no tiene efectos especiales espectaculares ni tampoco se ceba con maquillajes que describan los efectos devastadores de la radiación en los miles de personas que estuvieron expuestas durante días. En total, no llega a una media docena las escenas de este estilo. Y sin embargo, no hay duda de que la serie consigue generar desasosiego en el espectador. La forma de narrar la historia y cómo los personajes se mueven en el opresivo sistema socialista soviético, genera una atmósfera de verdadera angustia que, sin lugar a dudas, engancha.

Y por supuesto, el monstruo invisible de la radiación que está ahí, pero que no se ve. Que el espectador sabe los efectos que produce y es testigo de cómo el desconocimiento y la desinformación, hace que los personajes se muevan sumergidos en ella como si nada.

Con estas claves, Chernobyl va diseccionando lo ocurrido, aportando datos e información a través de los cuáles el espectador empieza a entender la terrible magnitud del accidente nuclear. Además, en un momento concreto, Legasov explica con todo detalle los efectos a corto, medio y largo plazo de la radiación en los seres vivos. Una sentencia de muerte que llegará para miles de personas, algunas de manera aterradora. El mismo Legasov explicará la cadena de errores que terminó con la explosión del reactor, con un lenguaje sencillo. Un esfuerzo que se agradece a los guionistas.

Un  casting de dobles

Jared Harrys, Stellan Skarsgård, en el tejado, Chernobyl El Palomitrón

Una de las principales dificultades que tiene una producción de carácter histórico y de actualidad, es el casting de actores. Chernobyl tiene escenas en las que aparecen personajes políticos como Gorvachov (David Dencik), muy bien caracterizado para el papel. También Jared Harrys y Stellan Skarsgård responden al perfil de sus personajes reales. El caso de Emily Watson es diferente. Su personaje es el único de ficción y responde al deseo de homenajear a las decenas de físicos nucleares e investigadores soviéticos que trabajaron para paliar los efectos del desastre nuclear.

Además del casting, la ambientación de los espacios, el vestuario y la peluquería son un auténtico reflejo de los años 80 y de la realidad de carestía y hambruna que se vivía en los países soviéticos, a sólo tres años de la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989.

En suma una serie que hay que ver. Que no te deja indiferente. Aunque debemos hacer una recomendación: no la vea por la noche. Evitará las pesadillas que produce la realidad escalofriante que narra Chernobyl, el mayor desastre de la historia en materia de medio ambiente.

Marisa Cruzado

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