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Ingmar Bergman En 2018 se celebrael primer centenario del nacimiento del genial director sueco Ingmar Bergman, que falleció en Gotland, en 2007. Bergman dejó una admirada y amplia obra cinematográfica reconocida con dos premios Oscar, a la mejor película de habla no inglesa; y seis Globos de Oro, entre otros galardones nacionales e internacionales.

No el primer libro que reseñamos sobre el maestro sueco (podéis recuperar aquí el título de Ediciones JC que reseñamos en junio) pero la edición dedicada al director de la editorial Nórdica Libros no la podíamos dejar pasar. una edición inédita que recopila los cuadernos de trabajo del director, escritos por él entre 1955 y 1974. En este periodo combinó el rodaje de cuatro de sus más exitosas películas con numerosos estrenos teatrales. Fresas Salvajes, El Manantial de la Doncella, Como en un espejo y Gritos y susurros suman 7 nominaciones y tres premios Oscar. Además, estrenó 15 obras de teatro de autores como Moliere, Ibsen, Tennesse Williams, Albert Camus o Chèjov.,

El libro es una recopilación cronológica de los cuadernos de trabajo de Ingmar Bergman en los que anotaba, en ocasiones a diario, no sólo sus preocupaciones y problemas con productores o actores, sino sobre todo sus pensamientos a cerca del planteamiento de los personajes, la evolución de las escenas, la elección del título más adecuado, la banda sonora o el subtexto de la película y lo que con ella quería transmitir.

cuadernos de trabajo de Ingmar BergmanA lo largo de sus 456 páginas, traducidas en una gran labor por Clara Montes dada la abundancia de frases cortas muchas veces inconexas, Bergman va describiendo sin querer al lector, la dinámica de su trabajo creativo. Las referencias y anotaciones a libros, películas e incluso a situaciones reales que le hacen cambiar su forma de ver o definir una secuencia nos ofrece una visión clara de cómo todo lo que rodea al director influye en su toma de decisiones.

Aunque en general el texto es una sucesión de cuadernos independientes, a veces se nos hace una introducción y se nos sitúa en el momento biográfico del autor para que podamos entender de qué obra, película o situación se trata en el cuaderno de trabajo.

El triunfo del existencialismo

A través de la lectura de este libro descubrimos la otra cara del gran director de cine. Frente a la estrella cinematográfica, el gran productor y director, nos encontramos con un hombre escrupuloso, extremadamente detallista hasta llegar a la obsesión. Cuando empieza a trabajar en el desarrollo de un guión, las anotaciones en su cuaderno son descriptivas y vagas. Se centra en la generalidad y esboza sólo en parte, emociones o situación del personaje. Es curioso descubrir cómo, según pasan  los días y Bergman trabaja en el guión empiezan a surgir dudas y matices, y avanza hacia una descripción más detalladas incluso de planos concretos que en un momento dado, define como imprescindibles para lo que se quiere transmitir. Es el triunfo del existencialismo como fuente de inspiración.

Cuaderno de trabajo recoge además cómo le afectaban al director las críticas de sus obras cinematográficas y de sus estrenos en teatro, la tensión y el drama de la presencia de sus producciones en los grandes festivales internacionales o cuándo eran seleccionados como candidatas a los  diferentes premios. En sus anotaciones de 1957, en plena promoción de El Séptimo Sello, escribió con fecha 15 de mayo: «Ahora resulta que en Cannes no van a proyectar El Sello. A todo aquel que  quiere oírme le digo que me importa una mierda. La verdad es que soy un mentirosillo muy fiable… A veces está todo muy claro, a veces está todo muy poco claro (normalmente). A veces yo no quiero seguir».

En esa otra cara desconocida que nos muestra el libro descubrimos también las crisis creativas que sufría Bergman y que tanto afecta a la vida de los artistas, sea cual sea la disciplina en la que se desenvuelven. Esta cita data del 18 de julio de 1973, año en el que trabaja Gritos y susurros: «Hoy estoy apagado, entumecido y completamente distante. No solo deLa viuda alegre, sino de todo lo que tenga que ver con la actividad artística. Tengo la mente en blanco de un modo bastante lamentable».  

En resumen, una obra que de mano del propio Bergman nos adentra en sus miedos, obsesiones e inseguridades y como todo ello ha contribuido sin lugar a dudas, a convertirle en uno de los directores de cine más prestigiosos del siglo XX.

 

Por Marisa Cruzado

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