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bERLINALE 2018Alexey German Jr., Benoit Jacquot, Christian Petzold, Leilah Weinraub y Hong Sangsoo. Hoy ha sido la jornada de lxs autorxs. Desde la que firma un memorable debut, a los veteranos que abocan todo su bagaje profesional a obras complejas y elaboradas, pasando por aquellos que se ven sobrepasados por las expectativas que se han creado alrededor de su figura. Cada una de estas 5 personas ha cogido su único y sensible punto de vista para narrar historias (de honestidad variable) que, al ser pasadas por su filtro, adquieren la categoría de obra de arte. Repasemos los 5 títulos por orden de visionado.

DOVLATOV

Capturar el espíritu de una época es difícil (aunque la hayas vivido). Condensar en menos de 2 horas las pulsiones de una sociedad es un trabajo a la altura de unas pocas personas. El veterano y legendario Alexey German Jr. vuelve a demostrar que pertenece a este selecto grupo con la crónica de una semana de la vida del reputado (ahora) escritor Sergei Dovlatov. Pese a que el filme se centre exclusivamente en las idas y venidas melancólicas (pero siempre con ironía) del artista, las tensiones latentes del Leningrado de los 70, concretamente en los espacios artísticos caracterizados por su carácter disidente, se hacen latentes en cada fotograma. Esta violencia represiva y de negación subyacente que percibimos durante la primera hora y cuarto de película explota en el tercer acto en un par de momentos de violencia extrema. Los últimos minutos adquieren un tono de biopic hollywoodiense mal digerido, pero ya no hay tiempo para destruir lo creado anteriormente. En conclusión, Dovlatov es una película muy disfrutable: hay un sentido del humor entre lo intelectual y lo absurdo impregnado en muchas escenas, que retratan con veracidad, o al menos hace que parezca verosímil, un lugar y un momento mediante una puesta en escena que resalta en plano general los movimientos de un grupo de artistas en talleres, redacciones de diarios y tiendas de contrabando.

EVA

Este thriller sobre obsesión y misoginia se queda a medio gas, y eso que contiene varias escenas de Isabelle Huppert con peluca. El punto flojo de la cinta es, en nuestra humilde opinión, la mala convergencia de dos tramas principales que involucran a los mismos personajes pero tienen tonos significativamente distintos. La descontrolada colisión de ambas provoca que un final conceptualmente potente no consiga impresionar a la audiencia (especialmente a la que ha recorrido los grandes hitos de este género en las últimas décadas). Es una lástima, ya que en Eva hay momentos virtuosos (puerta automática, diseño de la casa y espejos, montaje a “ráfagas”…) y diálogos brillantes, la mayoría en boca de Huppert, y también observaciones mordaces sobre la naturaleza del hombre y el patriarcado. En esta línea hay pocos momentos de male gaze: hemos contado solo un desnudo femenino (semi)gratuito. Creemos que se irá de Berlín con las manos vacías. A no ser que Huppert…

TRANSIT

Phoenix es una de esas películas tan redondas y perfectas que solamente te salen una vez en la vida. Puede que sea una exageración, pero con la cinta que la ha seguido en la filmografía de Christian Petzold (quien, por cierto, tiene más de 20 años de carrera a sus espaldas) queda claro que le será difícil replicar semejante éxito. El director, muy coherentemente, coge algunos conceptos de su obra maestra y los presenta más ambiciosamente en Transit. Asimismo, usa una pequeña premisa de fantasía para jugar con sus personajes, sus títeres, y crear relaciones humanas en este nuevo ambiente. Lo que en Phoenix era una improbable reconstrucción facial, aquí es una especie de ucronía (es bueno saberlo de antemano, ya que si no los primeros 20 minutos pueden resultar muy confusos). Petzold también aprovecha estos nuevos contextos para reflexionar sobre nociones absolutas y puras como el amor (y el desamor), la identidad o la libertad. No obstante, en esta ocasión estas escenas simbólicas, de naturaleza ambigua, hasta de intriga, no funcionan tan bien, y eso ha generado, en nuestro pase, murmullos de desaprobación. Si a eso le añadimos un uso anodino de la voz en off (semijustificado al ser una adaptación literaria), nos quedamos con una obra tan fascinante (posee numerosos momentos de gran cine) como fallida. Esperemos que el tiempo NO nos dé la razón y el filme reciba aplausos adonde vaya para que Petzold puede seguir su trayectoria ascendente.

SHAKEDOWN

Las fiestas llamadas Shakedown se celebraban regularmente en el club de striptease lésbico y afroamericano Horizon situado en un barrio popular de Los Ángeles hasta que la instalación fue expropiada por la policía por “problemas legales con la propiedad del local” en 2004. Leilah Weinraub se descubrió a sí misma en este lugar, y como tributo al espíritu liberador que representaba el local y a sus protagonistas firma Shakedown. Mezclando entrevistas de hace unos años con imágenes de archivo grabadas por ella misma, crea un relato de auge y caída dando voz a las bailarinas, al personal de seguridad y a la responsable del micrófono. La película solo dura 72 minutos, pero podríamos estar escuchando anécdotas y opiniones de Egypt, Ronnie-Ron, Mahogany y Jazmyne horas y horas. Esperemos que reciba alguna mención en los premios de la sección Panorama.

GRASS

Berlinale 2018 GrassMenos de 70 minutos necesita Hong Sangsoo para hilar una serie de relaciones emocionales marcadas por la muerte, el amor, la bebida, la escritura y la cobardía de los hombres. Las bellamente acompasadas imágenes en blanco y negro van acompañadas por unos diálogos muy humanos y a la vez muy cinematográficos y una selección de partituras clásicas muy conocidas que irrumpen brusca y deliberadamente en medio de una escena para distorsionar lo que pensamos de lo que los personajes sienten. Su ritmo de trabajo anual no impide al director seguir creando pequeños mundos personales y únicos, y al mismo tiempo poblados por seres perfectamente reconocibles.

Pau Jané

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