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Feeling's Tower

Antes de verano inaugurábamos nuestra nueva sección Banco de pruebas con el reproductor Sony UBP-X800, un modelo especialmente indicado para disfrutar en casa del catálogo 4K Ultra HD Blu-ray que poco a poco se está afianzando en el mercado doméstico.

El nuevo producto protagonista de nuestras reviews nos llegó hace un par de semanas a la redacción de El Palomitrón: la Schneider Feeling’s Tower, una torre de sonido de doce kilos y un metro de altura barnizada con una brillante pátina de rojo intenso (disponible, además, en rosa, azul, blanco y negro). Esta torre nos llega con el anuncio del lanzamiento de una gama de pequeños electrodomésticos de diseño inspirado en los años 50, y lo cierto es que al ver uno de ellos de cerca, se entienden los premios l’Observeur du design otorgados en 2017 y 2018 por el APCI (organismo francés para la promoción de la creación industrial): su diseño retro y elegante es la primera grata sorpresa que nos encontramos al abrir la caja. En el frontal de la torre están el altavoz y el subwoofer, y una pequeña pantalla metalizada que nos indica la fuente del sonido, el volumen y el número de pista según sea el caso, así como el sensor del mando a distancia, cuya presencia es uno de los grandes aciertos de la Feeling’s Tower. Desde el mando a distancia puede controlarse todo: volumen, nivel del treble y el bass, fuente del sonido, play/pause, cambio de pista e incluso el ecualizador del sonido, que se puede cambiar entre flat, pop, rock, jazz, y nuestra propia combinación.

Entrando en materia

En la parte superior de la torre encontramos un panel de control con cinco botones (encendido y cambio de fuente, volumen y cambio de pista) y una tapa bajo la cual yacen el puerto USB y la entrada para tarjetas SD de hasta 32 GB. En la parte de atrás están las conexiones por cable: jack, RCA y alimentación. Los correspondientes cables están incluidos en la caja del producto. Es importante señalar que, más allá de sus conexiones físicas, Schneider ha equipado la SC660SPK con Bluetooth 2.1 con un alcance de 10 metros a la redonda. Sinceramente, hemos tenido problemas para enlazar nuestro teléfono móvil con la torre, pero una vez conseguido el emparejado de los dispositivos, no hemos experimentado ningún problema con el sonido. La facilidad de instalación también es otro punto a favor: no hay más que sacar la torre de su envoltorio, ponerla en el suelo (tiene una peana muy estable que asegura su posición horizontal), y enchufar en la corriente. Luego, solo queda encontrarle un sitio, que no va a ser complicado.

Pero más allá de su diseño moderno, o lo agradable que resulte a la vista, uno compra una torre de sonido por su, valga la redundancia, sonido. Porque si bien es verdad que debido a su tamaño (155 x 200 x 1015 mm) nos gustará que se adapte a la decoración de nuestra casa, para seleccionar nuestra torre de sonido la prioridad debería ser, sin peros ni condiciones, la potencia, la calidad y la textura del sonido que emite. Y la realidad es que la Schneider SC660SPK nos enamora desde el primer punteo de bajo, el primer rasgado de guitarra o el primer redoble de batería. La Feeling’s Tower cuenta con una potencia de salida de 120 W totales, y un sistema 2.1. Aquí ya entra el gusto personal: frente al sistema 2.0, la única diferencia es la presencia de un subwoofer para potenciar los bajos. ¿Qué significa esto? Que la torre rinde mejor para escuchar música que para jugar a videojuegos o para ver cine (aunque, habiéndola probado en los tres casos, en ninguno desfallece), y que para según qué género musical, se deberá hacer un arreglo en los niveles de bass y treble. Hay quien dice que un buen bajo marca la diferencia (en esta casa nos decantamos más por esta opción) y quien dice que un subwoofer arruina la experiencia auditiva. Cada cual que decida. En la práctica, esta torre Schneider nos ha entregado un sonido nítido, limpio y bastante potente en un salón de 20-25 metros cuadrados, aunque también es cierto que empezará a resentirse si el tamaño de vuestro salón supera los 40 metros cuadrados. Queremos añadir que se puede subir el volumen al máximo sin perder calidad de audio, y solo se perciben vibraciones si los niveles de bass están también al máximo. A un volumen aceptable (entre el 25 y el 50 %) no retumba nada e impacta en nuestros canales auditivos con una nitidez envidiable, y no molestará a los vecinos ni a altas horas de la noche.

Luces y sombras de Schneider Feeling’s Tower

Para terminar, hay un dato importante que para muchos es determinante. Comparando su precio con otras torres de su misma potencia, la Feeling’s Tower está un poco por encima del precio medio, y otras marcas pueden ofrecer por el mismo precio nada más y nada menos que el doble de potencia. Claro está que, al comprar este producto Schneider, estamos pagando también su diseño, único en el mercado. Y todo en esta vida tiene un precio.

A DESTACAR:

  • Su diseño: llamativo, vivo y exclusivo.
  • Su respuesta: un sonido limpio y nítido aun forzando sus capacidades al límite.

A MEJORAR:

  • El emparejamiento Bluetooth.
  • El precio (si lo que buscamos es pura funcionalidad en nuestras compras).

Pol Llongueras

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Os preguntaréis por qué os he reunido aquí...

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