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Crítica de Violet Evergarden pasado - el palomitron

“Suma y sigue”. Esta expresión podría definir perfectamente la apuesta comercial de Netflix por ampliar sobremanera su catálogo de producciones de animación japonesa. Poco a poco la compañía californiana ha dejado de ser una mera adquisidora de licencias para participar —en mayor o menor actividad— en la gesta de nuevas producciones. Series como Devilman: Crybaby o B: The Beginning desfilan entre las categorías de la plataforma mientras cuentan con un gran éxito y el beneplácito del público general. Lejos queda ya aquella retahíla de producciones realizadas íntegramente en CGI como Blame!Knights of Sidonia o Ajin: Semihumano. La animación “tradicional” es un auténtico arte, y de arte precisamente sabe mucho la serie que nos atañe: Violet Evergarden.

Crítica de Violet Evergarden, la nueva carta de amor de Netflix

Violet Evergarden ha supuesto una sorpresa para muchos, una sorpresa con varias direcciones y una de ellas es la que analizaremos a continuación. Su animación. Sin duda uno de los puntos fuertes de esta obra ha sido su dirección de arte y cómo ha conseguido brillar en pantalla. Una tarea realmente complicada donde no sólo nos han expuesto la auténtica animación dejando de lado el tan criticado CGI, sino que también han demostrado hasta qué punto es capaz de llegar un dibujo. A lo largo de este artículo vamos a explicar algunas de las escenas más notables de la obra, además de exponer algunos ejemplos de los procesos de creación. Un artículo que no pretende profundizar en la obra, sino mostrar una de sus mejores bazas: la animación.

Los primeros trazos de Violet Evergarden

Kyoto Animation ha ido compartiendo en sus redes sociales a lo largo de todo el proceso de producción de Violet Evergarden clips de cómo realizan todas y cada una de las escenas. A continuación os dejamos con algunos de ellos donde se puede observar claramente el inicio de los bocetos, cómo se agregan los colores y cómo finalmente esos dibujos llegan a cobrar vida. Una vida que incluso llega a salir de la pantalla.

Clip 1 – Violet Evergaden

Clip 2 – Las batallas también tienen vida

Clip 3 – Las lágrimas de Violet

Clip 4 – Paisajes llenos de detalles

Clip 5 – Las luces, protagonistas indispensables de Violet Evergarden

Del trazo a la composición: escenas perfectas

Tras ver los primeros pasos de Kyoto Animation vamos a pasar a analizar las composiciones finales del estudio a través de una serie de fotogramas que hemos seleccionado para representar qué ha supuesto Violet Evergarden para la industria, tanto a nivel de diseño como a nivel creativo. Una seña de perfección muy difícil de superar que expone un listón hasta el momento desconocido para nuestros ojos. Las escenas que vamos a exponer a continuación no son las mejores de cada episodio, o quizá sí, pero hemos querido mostrar los momentos más valiosos de cada capítulo rememorando así la historia de Violet Evergarden.

La animación de Violet Evergarden escena 1 - el palomitron

Color esmeralda. Los tintes de Violet Evergarden son un reflejo perfecto del trabajo de Kyoto Animation. Parece que cada escena tenga su propia tonalidad. Además, en cada una de ellas siempre hay un elemento que destaca por encima del resto. Dejando de lado los ojos de nuestra protagonista —ingrediente imprescindible en cada fotograma— en esta secuencia concretamente podemos observar la fuerza que tiene la joya que sostiene Violet entre sus manos. No solo de forma sentimental —pues es el obsequio que le regala el comandante Gilbert— sino que también destaca por encima del resto. Emite una luz especial y eso es algo que consigue Kyoto Animation implementado de manera perfecta los colores, la luz y el movimiento pausado pero necesario dentro de la propia joya. Un verde esmeralda danza delante de nuestros ojos, marca el inicio de la obra y presenta ante qué grado de calidad nos encontramos.

La animación de Violet Evergarden escena 2 - el palomitron

Luces y sombras. El juego de contrastes es uno de los elementos más importantes en el arte, ya sea dibujado o animado. Los grandes artistas se caracterizan por lograr disparidad en sus obras mediante colores, composiciones o exageraciones. En el caso de Violet Evergarden juegan con los contrastes de una forma realmente bella. Única. Encajan todos los elementos de cada escena, logran un equilibrio de peso y color, y además se atreven con las luces y las sombras. Los engranajes parecen funcionar a la perfección y ejemplo de ello es este fotograma, donde no sólo vemos una composición exquisita y bien ponderada, sino que la luz que entra por la ventana logra perfilar los elementos que destacan en pantalla, como es el caso de la decoración, la vegetación y el perfil de Violet.

La animación de Violet Evergarden escena 3 - el palomitron

Reflejos encarnados. La obra nos presenta un viaje. Un viaje de descubrimiento y aprendizaje, de pérdida, negación y superación. Un viaje que rezuma humanidad y sentimentalismo en cada frame de la ficción. Gracias a los personajes que acompañan a Violet éste será mucho más sencillo, más loable. Un viaje en el que nosotros —meros espectadores— descubriremos la magia que transpira Kyoto Animation. En esta ocasión la pantalla se tiñe de color bermellón para mostrarnos de lo que es capaz, para mostrarnos que color y movimiento forman una dupla perfecta. Una dupla que encaja perfectamente en la obra. Cada episodio nos revela un nuevo atisbo de perfección, en esta ocasión nos regala la puesta de sol en lo alto de un campanario. Cuando todo parece tintarse de negro, Violet Evergarden consigue deslumbrar, en esta ocasión a golpe de campanas que despiden el espléndido sol.

La animación de Violet Evergarden escena 4 - el palomitron

Viola odorata. Y así, bajo esta escena descubrimos el verdadero significado del nombre de nuestra protagonista. Hasta entonces parecía que nadie le había asignado uno, pero gracias al comandante Gilbert da su primer paso a ser totalmente una persona. Gracias a él pasa a llamarse Violet. Un nombre inspirado por la flor que aparece reflejada en el fotograma seleccionado. Un nombre que, posiblemente, nadie olvidará. Este frame demuestra una vez más el grado de implicación del estudio. Un grado que te lleva al detalle, a lo más nimio. Todo para construir algo grande, algo palpable. Construir a Violet. Dicen que la naturaleza en multitud de ocasiones te ofrece aspectos que las personas o animales no podemos suplir, y esa naturaleza es la que consigue Kyoto Animation con este tipo de escenas, donde nos demuestran una y otra vez que pequeños fragmentos crean imponentes producciones.

La animación de Violet Evergarden escena 5 - el palomitron

Lágrimas bañadas de sangre. Otro de los elementos con los que juega Violet Evergarden son las emociones, en esta ocasión bañadas en lágrimas. Un recurso complejo de realizar pero que, de nuevo, logran exaltar a la perfección. Son varios personajes además de Violet quienes las encarnan y el resultado es magnífico. Los ojos consiguen estar completamente empañados, las lágrimas se definen completamente y el color de los ojos va oscilando según el momento. Un elemento que sin duda alguna consigue dar más vida a cada uno de los personajes y hacen que sus sentimientos se transfieran hasta los espectadores. Brillan, se empapan y hablan por ellas mismas; las lágrimas en Violet Evergaden.

La animación de Violet Evergarden escena 6 - el palomitron

Ojos cristalinos. Y de las lágrimas pasamos a su órgano reproductor: los ojos. Es indescriptible el trabajo de Kyoto Animation respecto a las miradas en Violet Evergaden. Unas miradas que te hacen sumergirte en ellas, nadar incluso. Los ojos de nuestra protagonista son realmente espectaculares, y su profundidad infinita. Algo que realmente no se empeora en el resto del elenco, pues todos los ojos tienen algo único, algo especial. Las miradas son capaces de hablar por ellas mismas, y eso es justamente lo que ocurre con este fotograma por ejemplo. Una mirada que se despide de su último destino, una mirada que se traslada al próximo objetivo. Una mirada dulce a través de un cielo totalmente azul que sabe conectar no solo con el espectador sino con la propia escena.

La animación de Violet Evergarden escena 7 - el palomitron

Una composición perfecta. Algo que también luce, y de manera palpable, en esta obra es su fotografía. Un recurso que explora de principio a fin, un recurso que emplean en cada episodio para demostrarnos que no todo es cuestión de movimiento, hay que saber parar y poner un “stop”. Justamente esa sensación es la que transmite este fotograma, este instante de auténtica paz en la que todo, absolutamente todo, es perfecto. Desde los colores castaños hasta la composición de los elementos. Hablamos de equilibrio, hablamos de sintonía con la obra y el momento. Violet Evergaden demuestra que sabe situar todas las piezas como si de un puzzle se tratara, aunque en esta ocasión el puzzle roza las 10.000 piezas y consigue encajar hasta la última.

La animación de Violet Evergarden escena 8 - el palomitron

Exaltación de la naturaleza. Agua, hojas, sol, nubes, lluvia, tierra… da igual. Apuesta cualquier elemento, Kyoto Animation lo hará posible. Y es en Violet Evergarden donde demuestra ese potencial, esa realidad. No importa ante qué reto se encuentre, su ejecución es perfecta. Para todos lo que hayan tenido el gusto de ver esta obra, es indudable no pensar en esta secuencia. Unos segundos donde nuestra protagonista recorre un lago atravesándolo de lado a lado con la ayuda del vuelo. Un vuelo perfectamente ejecutado e implementado. Un vuelo al que le acompañaban todos los elementos posibles e incluso coordinaba movimientos en 3D. Un compás excelente donde el máximo potencial de la obra se resume en menos de un minuto —escondiendo así las miles de horas de trabajo—. Un duelo visual que no deja a nadie indiferente y que denota, una vez más, el nivel casi perfecto de esta producción.

La animación de Violet Evergarden escena 9 - el palomitron

La muerte. Y cuando pensábamos que estaba todo dicho y mostrado, el estudio de animación nos manifiesta que todavía puede con más, incluso con la muerte. Gracias a un plano totalmente estático consiguen captar un momento donde impera el silencio, signo de respeto; pero a su vez un sentimiento oculto, la muerte. Un plano donde juegan con el contraste, con Violet acuñando mitad imagen y un blanco temeroso el resto. Un equilibrio que han logrado a la perfección, un equilibrio donde la fotografía juega un papel intachable. Poco más se puede decir de este fotograma que no te lo consiga transmitir él mismo. Habla, grita, e incluso te palpa; desde lo más profundo, desde el abismo. Parece mentira que un producto animado pueda decir tanto, pero es estas ocasiones donde incluso el silencio tiene más voz que el color.

La animación de Violet Evergarden escena 11 - el palomitron

Deconstruyendo la magia. Se acerca el final y Violet Evergarden nos enseña que no sólo sabe crear, sino que también sabe deshacer. En esta ocasión nos muestra cómo esos brazos que nos han acompañado a lo largo de toda la obra se marchitan… dicen adiós. Una despedida que, a nivel técnico, es digna de comentar y recordar. A pesar de lo deshumanizador que parecía en un primer momento esas manos tan robóticas, poco a poco han ido cambiando, han ido creciendo con Violet. Por una serie de circunstancias nuestra protagonista acaba sin ellas, un proceso en el que Kyoto Animation aprovecha para mostrarnos el proceso inverso a la creación de este engranaje. Se separan de ella, se destejen, pero a un ritmo totalmente pausado, donde se atisban los más pequeños detalles y donde incluso los más pequeños tornillos salen a relucir. Una secuencia que encaja y desencaja al espectador. Una secuencia que, hasta el momento, no podríamos imaginar. Perfección errática.

«Para el mayor Gilbert. ¿Está bien? ¿No ha cambiado? ¿Dónde está? ¿Tiene algún problema? Primavera, verano, otoño, invierno. Han pasado muchas estaciones, pero, todavía no ha llegado aquella donde regresas. Yo no lo sabía al principio. No entendía ninguno de sus sentimientos. Pero, en esta nueva vida que me diste, puedo sentir ese tipo de cosas, aunque sea un poco. Pasando por esos trabajos, las personas que he conocido en ellos… Yo aún creo. Sé que está vivo en algún lugar. Por eso viviré, viviré y viviré… Aunque no sepa qué sucederá, seguiré viviendo. Y si vuelvo a verlo, quiero decirle esto: Ahora mismo puedo comprender… el “te amo” de aquella vez.»

Marisol Navarro

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