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In-Fabric vestido - El Palomitron

LOS ANTECEDENTES

Peter Strickland es un director, por decirlo de alguna forma, imprevisible. Para su ópera prima, Katalin Varga, el director británico reunió cerca de 28 000 € y viajó a Transilvania para rodarla en rumano. El resultado fue un thriller notable y un Oso de Plata a la contribución artística en el Festival de Berlín. Tres años después, con Berberian Sound Studio, Strickland decidió contar con uno de los mejores actores británicos, Toby Jones, para protagonizar una película en su mayoría hablada en italiano y que giraba en torno a un estudio de grabación en plena producción de un giallo ultraviolento. Los premios a Mejor director y Mejor actor en los British Independent Film Awards dan crédito del fenomenal resultado del trabajo. Después rodó un documental centrado en Björk (¿por qué no?), y hace cuatro años volvió a la ficción con la aclamada The Duke of Burgundy, una de las mayores y más bella exploraciones del deseo que hemos visto recientemente. ¿Y ahora qué?

LA PELÍCULA

Nada te prepara para una película como In Fabric. Mucho menos si, como nosotros, la ves en el contexto de un festival de cine donde abundan las propuestas más densas y graves. Partiendo de su argumento (un vestido maldito pasa de mano en mano provocando la desgracia en los desafortunados portadores), la historia se perfila como un juguete extraño y tentador. Pero es su desarrollo perverso, su elegante tendencia a la serie B, su combinación de perversidad y erotismo y su apuesta por convertir la cinta en una experiencia demoníaca lo que hace de In Fabric una obra maestra del delirio.

El vestido rojo que protagoniza la película nos recuerda a la cortina del mismo color que popularizó David Lynch y que auguraba la incursión en extraordinarios inframundos. Como en las películas del director de Montana, en In Fabric se nos invita a penetrar en la sordidez del ser humano desde un punto de vista que roza la demencia pero siempre resulta puntual. Como esas atracciones de feria en las que al usuario se le lanza en caída libre, sabiendo que un maquinista vela por detener el artefacto antes de que este reviente contra el suelo.

Strickland elige el exceso y selecciona con cuidado el descontrol. Todo está perfectamente salido de madre y todo está en su sitio en una película en la que nada lo está. In Fabric es, dicen, una película propia de un festival de terror. Dicen eso, quizá, porque sus esquemas no conciben que a veces los dioses producen monstruos.

In Fabric cast - El Palomitron

ELLOS Y ELLAS

Es difícil destacar la labor de alguno de los intérpretes, aunque sin duda los intercambios dialécticos que se producen entre los personajes de Gwendoline Christie y Marianne Jean-Baptiste son pura dinamita. Pero es la dependienta de esos grandes almacenes, interpretada por Sidse Babett Knudsen, quien se lleva la palma por su entrega total a un personaje tan demoniaco como cautivador. Resulta inquietante y majestuosa, funcionando como una especie de maestra de ceremonias de un teatro maldito. Si In Fabric contiene algún tipo de mensaje, y si este concierne a la locura consumista, es el personaje de Knudsen quien mejor lo refleja con cada una de las intervenciones en las que funciona como una espeluznante comercial.

LA SORPRESA

Toda la película es una sorprendente fiesta de exceso, terror y erotismo, bañada con un humor excéntrico irresistible. No hay mayor sorpresa que entrar a la sala de cine a ver esta película sin saber nada de ella. Imposible que deje indiferente.

In Fabric Marianne Jean-Baptiste - El Palomitron

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

¿Un bebé recién nacido haciendo un corte de mangas a su padre en la sala de parto? ¿La masturbación de un maniquí? ¿El deleite sexual producido por una tediosa charla sobre el funcionamiento de las lavadoras? Elijan ustedes mismos.

TE GUSTARÁ SI…

…eres un espectador desprejuiciado y amante de las pesadillas filmadas. No te gustará si el vestido rojo que tan bien te sienta te provoca unas extrañas marcas en el pecho.

LO MEJOR

  • El salto al vacío de Strickland, tremendamente original y demencial.
  • La puesta en escena conscientemente anticuada y, sin embargo, bellísima.
  • Es, simplemente, inolvidable.

LO PEOR

  • Que se confunda su brillante locura con una película menor.

 

Alex Merino

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