59 SITGES. SECCIÓN PELÍCULAS: APOCALIPSIS Z. NUEVO MUNDO
ANTECEDENTES
En 2024 el director Carles Torrens nos trajo a Sitges una película de zombies con sello español: nombres españoles, localizaciones españolas y la expansión de un virus mortal a escala planetaria, pero con acción en la piel de toro. Hace dos años trajimos aquí nuestra crítica y este 2026 volvemos a este planeta devastado por este virus con una factura técnica al más puro clásico de Hollywood de acción, pero con ubicación en las Islas Canarias y Madrid. Tras las críticas de Las hijas, Gummy y 5 minutos más, incluida en Sitges, pero visionada en San Sebastián, ahora le toca el turno a Apocalipsis Z: Nuevo mundo.
LA PELÍCULA
Las Islas Canarias, aisladas geográficamente del continente africano, se han convertido en el último refugio de la que en su día fue la vieja Unión Europea y un mundo que colapsó bajo el virus TSJ. Aislada, sometida a olas de inmigrantes que viajan en barco en busca de una tierra sana lejos del virus, al borde del colapso de recursos naturales y de población, lo que queda de España sobrevive a duras penas en el archipiélago. Una misión de rescate planea regresar a Madrid, recuperar suministros, medicinas y armas y volver de nuevo a las islas, pero la misión acabará siendo más difícil de lo que se esperaba.
Tras la imparable adrenalina de la primera parte, Carles Torrens regresa al mundo devastado de Apocalipsis Z para regalarnos una segunda entrega que, aunque cambie la perspectiva, sigue manteniendo el pulso a dicha primera parte. Apocalipsis Z: Nuevo mundo cambia la táctica, el subterfugio, el escondite y el aguante de la respiración de la primera parte por un puro cine de armas, acción, testosterona y muchos, muchos, muchos infectados. La táctica de segundas partes de muchas sagas con más bichos, sin embargo, no sale mal en esta saga de zombies a la española.
La película es puro cine palomitero. Ofrece lo que se ve y el espectador queda satisfecho durante la poco más de hora y media que dura la cinta. Se agradece una película sin más aspiraciones que el más puro entretenimiento del cine apocalíptico, aunque la propia película no escapa a la lectura de nuestro tiempo narrando la historia de una comunidad aislada, último refugio de la civilización, sometida a vaivenes constantes de migraciones que quieren entrar y con una oposición a la contra que hace de la xenofobia y el colapso su bandera política para detener esas oleadas migrantes. Los discursos de extrema derecha y la patria de conveniencia quedan perfectamente refrendados en una película que, aunque sea cine de acción, es capaz de leer el presente y retratar a los políticos oportunistas como lo que son.
Apocalipsis Z: Nuevo mundo da lo que ofrece y eso mismo no es poco: infectados, tiros y armas, soldados al servicio de una causa y mucha sangre. ¿Qué más se le puede pedir? Que Carles Torrens siga regalándonos joyas tan disfrutables como esta.
ELLOS Y ELLAS
El equipo militar que llega a Madrid lo forman Carlos Alcaide como Roberto Román, protagonista de la película; Tamara Casellas, Mario Mayo y Mónica López como tres de las militares que llegan a Madrid; o Javier Godino como el líder encendido de la oposición.
LA SORPRESA
- Que una segunda parte de cine de infectados patrio sea igual de buena o mejor que la primera.
- Que el maravilloso gato adorable de Manel, protagonista de la primera película, siga vivo.
LA SECUENCIA/EL MOMENTO
- Son varios los que rescataríamos, pero nos quedaremos con ese inicio en esas Islas Canarias donde un simple aviso en los teléfonos que todos ya conocemos da pie a todo lo que acontecería después.
- La conquista del edificio en Madrid, pura persecución por pasillos, escaleras y puertas encajonadas contra las hordas de infectados.
TE GUSTARÁ SI…
- Disfrutas con el cine de infectados sedientes de sangre corriendo por ciudades desoladas.
- Te gusta el cine de acción de corte apocalíptico.
LO MEJOR
- Ver a actrices a las que nos hemos acostumbrado a ver volcadas en el drama y en la interpretación más desgarrada como Mónica López o Tamara Casellas empuñando un arma y disparando a infectados.
- La adrenalina pura sin más excusa que la tensión por la tensión.
- Esa crítica ácida a determinados líderes de extrema derecha que enaltecen a las masas y llevan la patria en la pulsera de la muñeca.
LO PEOR
- Un final que quizás es demasiado abrupto.
Javier Alpáñez













