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El Espanto-EL PALOMITRON

LOS ANTECEDENTES

Los directores argentinos Pablo Aparo y Martín Benchimol debutaban en 2013 con La gente del río, un documental que introducía la tensión y el suspense como excusa para acercarnos a los habitantes de una pequeña localidad llamada Ernestina. El dúo de realizadores regresa con El espanto, un filme semidocumental sobre la existencia de esos curanderos famosos que habitan en los pueblos, figuras que surgen fruto de un fuerte arraigo basado en las creencias y tradiciones más arcaicas del mundo rural. Sin duda, un tema que, más allá de su veracidad o credibilidad, es algo bastante más ajeno a los que somos de ciudad. Con todo esto, Aparo y Benchimol vuelven a adentrarse en la cotidianidad de un pueblo, esta vez en uno llamado El Dorado.

LA PELÍCULA

El título de la cinta hace referencia a una extraña enfermedad que, según los habitantes del pueblo, nunca se ha conseguido curar ni tratar, ni siquiera por los médicos más reputados. Solamente existe una persona capaz de curar a alguien de espanto, y esa persona es Jorge, una especie de ermitaño un tanto misterioso y distante. Las evasivas para acudir a él son constantes, ya que usa una técnica bastante peculiar (relacionada con el sexo) para curar dicha enfermedad.

El espanto sirve como introducción al desarrollo de la historia, aunque tampoco es que tenga una historia marcada y destacable. Realmente la película se construye con diferentes entrevistas a los distintos vecinos de la localidad, casi todos ellos hablando o reflexionando sobre el mismo tema de una manera muy espontánea y natural. Como hemos comentado antes, se trata de un falso documental, aunque parece tan veraz que en ocasiones dudas de si está premeditado o si son así, si están actuando o si todo sucede en realidad. En toda ella hay un halo de realismo mágico, de algo que consigue sorprender y diferenciarla por encima de otras películas del estilo.

EL ESPANTO-EL PALOMITRON

A pesar de tener una estructura lineal y muy parecida en todo el metraje, no resulta aburrida. Las apariciones de la gente y todo lo que tienen que decir consiguen mantenerte pendiente de lo que sucede en la pantalla. Aun así, su excesiva cotidianidad termina por hacerse repetitiva y monótona en ciertos tramos. Por otro lado, ya sea por su corta duración (apenas pasa de los 65 minutos) o porque realmente los directores no sabían cómo contarlo, da la sensación de que quieren tratar muchos temas sin profundizar en ninguno. Hablan de la medicina, de las formas de curar, del matrimonio, de la homosexualidad en el pueblo, pero todo queda a medio gas; incluso con su historia principal y el supuesto curandero, no llegamos a entender si es capaz de curar mediante sus polémicos métodos o si en el fondo se trata de un charlatán o farsante.

Los personajes están algo retratados, en ocasiones, con un tono burlesco y caricaturesco, que sin llegar a ridiculizar, sorprende por la forma de hablar y actuar. La necesidad de buscar la risa cómplice del espectador llega a presentar a los vecinos de la comunidad como gente atrasada o paleta. Si en Un ciudadano ilustre (Mariano Cohn y Gastón Duprat) llegaba a funcionar, aquí queda algo forzado, más allá de su aparente naturalismo.

LA SORPRESA 

La facilidad con la que es capaz de narrar ciertos temas de una manera espontánea y natural. También sorprende cómo juega con la fina línea entre realidad y ficción mediante el uso del falso documental y de los testimonios y entrevistas, a pesar de sus evidentes fallos de ritmo, un recurso que ayuda a crear objetividad y distintos puntos de vista de un mismo aspecto o tema.

EL ESPANTO-EL PALOMITRON

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Si bien es un filme con una estructura bastante formal y ortodoxa en cuanto al uso de planos y encuadres, podemos diferenciar las distintas partes en las que se divide mediante los temas de conversación de cada entrevista. El momento más destacable sería al comienzo, cuando los habitantes del pueblo charlan y comentan los diferentes métodos y recursos medicinales que usan para curar. Prescinden de la medicina tradicional y la rechazan alegando que en ocasiones es casi inútil.

TE GUSTARÁ SI…

Eres de los que suelen disfrutar de un cine intimista que usa el falso documental. También si eres de los que les gusta saber de otras culturas y conocer las vivencias de la gente del mundo rural.

LO MEJOR

  • Su buena factura técnica.
  • La estrecha relación entre ficción y realidad.
  • La mirada que hace hacia el mundo rural desde dentro.

LO PEOR

  • Quiere abarcar varios temas y no llega a profundizar casi en ninguno.
  • Se acaba haciendo repetitiva y monótona.
  • La historia principal se desinfla y no llega a aclararse del todo.

 

Aitor Gallego

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