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Actores grupal - Trainspotting teatro - El PalomitrónEn la redacción hay mucha gente esperando a que se confirme una adaptación teatral de La ciudad de las estrellas (La La Land), pero esto sí que no nos lo esperábamos: ¡Trainspotting llega a escenarios españoles! La productora La Competencia (A cambio de nada) le confía la dirección del proyecto a Fernando Soto, que aterrizará el próximo 8 de abril en el Pavón Teatro Kamikaze, poco después del estreno de T2 Trainspotting en nuestro país.

Trainspotting, la primera novela de Irvine Welsh, se publicó en 1993. En aquel momento, para su autor no era más que una pretensión por calcar en un papel la realidad que él mismo había vivido. Una verdad oculta entre las calles de Edimburgo que repentinamente se hizo patente a ojos de muchos. Pero la mirada de Irvine Welsh hacia su obra no cambió hasta el año siguiente, cuando Ian Brown dirigió la primera adaptación teatral escrita por Harry Gibson. Fue entonces cuando pudo ver el poder que tenía su obra en la gente:

When I saw them doing their lines, the whole thing was removed from my head into the world, and I saw it for the first time how others were experiencing it. I felt the power of it for the first time“.

Cuando les vi representando los diálogos, todo el conjunto fue removido de mi cabeza y llevado al mundo, por primera vez pude apreciar como otros lo experimentaban. Sentí su poder por primera vez.

Irvine Welsh

Dos años más tarde, en 1996, Danny Boyle la llevó al cine y, como suele decirse, el resto ya es historia.

La llegada de Trainspotting a nuestro teatro es en realidad una vuelta. Eduardo Fuentes dirigió la obra que se estrenaría en el teatro Alfil en noviembre de 1996. Ahora, Rubén Tejerina firma una adaptación que dirige Fernando Soto, de amplia carrera en cine y teatro nacionales, sobre todo como actor. Según su director, esta obra no pretende superar el resto de obras dramáticas o audiovisuales, sino aportar una nueva visión. A su vez, no busca una moralina que nos lleve a la felicidad, sino una huida de todos los convencionalismos que nos son impuestos, poniendo estos sobre el escenario para así ofrecernos la oportunidad de elegir aquella vida que deseamos vivir.

Trainspotting nos plantea un concepto muy claro, el concepto de la elección. Hoy en día, viviendo en una sociedad en la que el consumo y lo tecnológico imperan sobre cuestiones mucho más importantes, más vitales, donde la competitividad, la prisa por llegar a algún lado, la obtención de resultados, es decir, una sociedad de un soñado “bienestar”hace que tengamos la sensación de estar viviendo una huida hacia delante, que no seamos dueños realmente de nuestras elecciones, o todo lo contrario, que haya tanta oferta que nos haga vivir en una continua demanda y realmente no elijamos lo que demandamos. En esta especie de centrifugado se encuentran los personajes de Trainspotting. Ellos deciden firmemente el camino de la droga, para no tener que elegir, para huir y poder permanecer, estar simplemente. Hay un pasaje que es contundente, como una declaración de derechos: Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa… ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

Fernando Soto

Pero no hay escena sin actores, ni teatro sin representación:

Actores y personajes - Trainspotting teatro - El Palomitrón

Un cartel de actores con una trayectoria principalmente televisiva y con un Luis Callejo (Tarde para la ira) a quien estamos deseando ver en la piel de Francis Begbie. La ausencia que más nos duele es la de Spud, que, si bien es cierto que en la obra original de Harry Gibson tampoco figuraba, podría haber sido un grandísimo papel. Una vez más no nos queda otra que cerrar los ojos y confiar en una adaptación recién afilada. En manos de su director y equipo está por qué lado nos tienden el cuchillo: por un lado, pueden darnos un arma que siga alimentando el imaginario de Trainspotting, pero por el otro puede clavársenos en la piel hasta infectarse.

La compra de entradas la podéis hacer cómodamente desde este enlace. ¿Elegís teatro?

Eloy Rojano

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