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poltergeist

 

Cuando preguntamos a alguien cuál es el género que más le atrae a la hora de ver una película o una serie, la respuesta nunca suele salirse de los parámetros habituales. La gente se decanta por la comedia o el drama como categorías predilectas, o puede que escojan la ciencia ficción si son atrevidos. Sin embargo, son muy pocos los que se atreven a eligen el terror como respuesta, y no precisamente porque no lo consuman.

El terror es el fetiche de cualquier buen consumidor de cine y de televisión. Nadie lo considera un género de primera categoría, pero siempre consigue un modo de obtener una gran repercusión mediática. Dicen que es repetitivo, pero es el único que trata de reinventarse con asiduidad y lo consigue en numerosas ocasiones. A menudo tratan de menospreciarlo, pero tiene en su historial grandes éxitos y escenas que perviven en la memoria colectiva. Lo cierto es que, lo queramos admitir o no, el terror gusta. Su impacto en el cine es incuestionable. Ahora bien, ¿cómo ha tratado la televisión este género? ¿Ha sabido adaptarse el terror a los cambios sociales y a la exigencia de los consumidores de la pequeña pantalla?

Desde El Palomitrón vamos a realizar una retrospectiva de la evolución del género a lo largo de las últimas décadas. El material recopilado es tan abundante que nos vemos en la obligación de dividirla en dos entregas. Y os podemos adelantar que si todavía os mostráis reticentes a admitir su potencial, pronto cambiaréis de opinión.

 

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Cabecera de Hitchcock Presenta

 

El encargado de encabezar el encumbramiento del terror en la televisión no fue otro que ALFRED HITCHCOCK. El indiscutible maestro del suspense estrenó el año 1955 ALFRED HITCHCOCK PRESENTA, un programa que se mantuvo en antena hasta 1962 y en el que el aclamado director se encargaba de presentar en cada emisión un relato en el que plasmaba sus habituales y perturbadoras obsesiones. El proyecto se convirtió rápidamente en un éxito, logrando que su cabecera pasase a formar parte de la Historia de la Televisión.

Otra figura televisiva muy arraigada al terror durante las décadas de los 50, 60 y 70 fue ROD SERLING. El presentador se convirtió en una auténtica estrella de la televisión estadounidense gracias a LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA (1959-1964). La compilación de historias de terror, ciencia ficción y fantasía lograron sobrecoger a los espectadores y afianzar el éxito de este formato. Años más tarde, SERLING volvió a aterrorizar al mundo con GALERÍA NOCTURNA (1970-1973), sirviéndose de pinturas del artista TOM WRIGHT para presentar historias creadas por él o por el mismísimo H.P. LOVECRAFT.

El tercer gran exponente del terror en televisión durante estas décadas, y uno de los pocos que se atrevió a experimentar con el género en España, fue CHICHO IBÁÑEZ SERRADOR. El creador del mítico UN, DOS, TRES se inspiró en los programas de HITCHCOCK y SERLING para engendrar HISTORIAS PARA NO DORMIR. Estrenada en TVE en 1966, cada emisión adaptaba también relatos de grandes escritores del género como RAY BRADBURY o EDGAR ALLAN POE y tenía a CHICHO como maestro de ceremonias. Su cabecera, el particular humor negro con el que presentaba cada historia y la frescura de un formato nunca visto en nuestra televisión logró que HISTORIAS PARA NO DORMIR se convirtiese en una marca que se ha reintroducido en la parrilla televisiva en incontables ocasiones, aunque ninguna con el éxito que obtuvo durante su primera etapa.

 

Tales from The Crypt
El Guardián de Historias de la Cripta

 

El formato de compilaciones de historias de miedo presentadas por un anfitrión siguió explotándose hasta finales de los 80. La gente seguía apoyando este tipo de programas a la hora de consumir terror, pero el género supo ir introduciendo pequeños a un ritmo constante para reinventarse dentro de sus limitaciones y seguir entreteniendo al espectador con la misma efectividad. De ese modo, surgieron programas como MÁS ALLÁ DEL LÍMITE (1963-1965). El programa era prácticamente un calco de LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA, con la única diferencia de abandonar el terror más básico por historias que introducían la ciencia ficción a través de viajes espaciales, la realidad virtual o los experimentos científicos y robóticos.

Con la llegada de los 80, la figura de los presentadores y el tono con el que se introducían las historias cambió por completo. Los maestros de ceremonia de carne y hueso fueron sustituidos por seres mucho más decrépitos y, curiosamente, más cómicos que sus antecesores. La figura del personaje creado por WES CRAVEN, FREDDY KRUEGER, fue tan mediática que obligaron a ROBERT ENGLUND a enfundarse el disfraz para presentar LAS PESADILLAS DE FREDDY (1988-1990), un programa muy parecido a los citados anteriormente y cuyas historias tenían lugar siempre en los sueños de sus protagonistas.

Pero el personaje más emblemático de este tipo de proyectos fue sin duda El Guardián de la Cripta de HISTORIAS DE LA CRIPTA (1989-1996). Este esqueleto en continua descomposición presentaba a través de hilarantes introducciones cargadas de humor negro historias de terror que empezaban a adaptarse a todos los públicos. De hecho, la figura del maestro de ceremonias fue tan bien recibida por los espectadores que logró tener incluso su serie animada para los más pequeños a lo largo de la década posterior.

 

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Scully y Mulder, protagonistas de Expediente X

 

Si hasta los 80 la aparición del terror en televisión parecía ceñirse a unos parámetros muy definidos, la situación empezó a evolucionar a un ritmo vertiginoso con la llegada de los 90. El impacto que logró DAVID LYNCH con TWIN PEAKS (1990-1991) abrió los ojos a los creadores de contenidos televisivos, comprobando que el miedo podía llegar a los espectadores a través de distintas fórmulas e incluso a través de distintos géneros. Todo el mundo quiso introducirse en los terrenos del horror, el misticismo y lo desconocido, propiciando la aparición de propuestas heterogéneas que lograron afianzarse en la parrilla televisiva, muchas de ellas llegando a formar parte de la memoria colectiva de toda una generación.

La primera serie en experimentar esta mezcla de géneros fue EXPEDIENTE X (1993-2002). Sus tramas mezclaban el drama y el thriller con el terror a través de los sucesos investigados por dos agentes del FBI. A lo largo de sus nueve temporadas, Fox Mulder y Dana Scully trataban de resolver un gran número de casos habitualmente relacionados con el mundo paranormal o extraterrestre. La novedad del proyecto impactó a los espectadores de la época, consiguiendo que algunos temas transgrediesen más allá de la serie y la convirtiesen en un producto de culto. A día de hoy, frases como “La verdad está ahí fuera” o la melodía que acompañaba la cabecera de la serie siguen inquietándonos.

Un ejemplo más que corrobora la popularidad y el prestigio que adquirió el género durante esta década fue RIGET (1994-1997). Creada y dirigida por el aclamado cineasta LARS VON TRIER, la serie contaba los extraños sucesos que tenían lugar en un hospital construido al lado de un pantano y que servía como portal entre el mundo de los vivos y de los muertos. La particular visión de VON TRIER, la escabrosidad de sus tramas y la tétrica ambientación encumbrar a RIGET como el mejor producto televisivo de terror de su época, logrando que el mismísimo STEPHEN KING la adaptase a la televisión estadounidense en 2004 bajo el nombre de HOSPITAL KINGDOM.

 

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Otra gran innovación del terror en televisión durante la década de los 90 fue la capacidad de acercarse a un público más infantil o adolescente. Para ello, recurrieron al formato de las compilaciones de historias de terror contadas por un narrador o un grupo de anfitriones. Son los casos de las historias contadas a la luz de la hoguera por los niños de EL CLUB DE MEDIANOCHE (1990-2000) o las adaptaciones de los cuentos de terror de R.L. STINE en PESADILLAS (1995-1998). Ambos productos tuvieron un éxito rotundo entre los más pequeños de la casa, creando nuevas generaciones de consumidores del género.

Pero si hubo una serie a lo largo de esta década que transgredió el género de terror e introdujo las bases de su desarrollo en las siguientes décadas, esa fue BUFFY CAZAVAMPIROS (1997-2003). La serie creada por JOSS WHEDON e interpretada por SARAH MICHELLE GELLAR contaba las historias de una joven cazadora de vampiros que debía lidiar con los problemas típicos de su edad a la vez que tenía que hacer frente a todo tipo de seres sobrenaturales. Lo que a priori parecía un producto con una premisa plana se fue desarrollando hasta convertirse en un auténtico fenómeno sociológico con un trasfondo mucho más profundo. La serie no sólo reunía todo tipo de mitologías clásicas, ficticias o religiosas, sino que fue concebida como una parábola contemporánea a través de la cual se trataban conflictos relacionados con la niñez, la adolescencia y el camino a la madurez. La serie logró enganchar a un gran número de jóvenes y adultos, convirtiéndose en una de las pioneras en tener una gran legión de fans y propiciando la aparición de una spin-off (ANGEL) y numerosos cómics.

 

BUFFY

 

Resumiendo lo que hemos visto hasta ahora, parece que el terror ha ido asentándose poco a poco en la parrilla televisiva y aumentando su espectro con el transcurso de las décadas. Si bien su presencia no ha sido masiva hasta los 90, gran parte de los proyectos relacionados que se han atrevido a acoger el género han sido bien recibidos por el público hasta el punto de convertirlos en verdaderos hitos de la pequeña pantalla. Ahora bien, ¿cómo evolucionará el terror con la entrada al nuevo milenio? ¿Sabrá adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos del siglo XXI y mantener la popularidad y la presencia que tanto le ha costado conseguir? Habrá que esperar a la segunda entrega de este reportaje para saberlo.

 
 

Jorge Bastante

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