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¿Qué tenemos que esconder? Probablemente mucho más de lo que nos permitamos reconocer. Es una de las frases que Enrique Bunbury repite en el tema creado para la nada convencional cabecera del nuevo programa de la cadena #0. Existen temas que no deben ser tocados y conversaciones que se vuelven incómodas cuando se mencionan. Hay cuestiones que, por más que avance, el ser humano no consigue solucionar, y aún peor, parece hundirse cada vez más en pecaminosos pantanos. Por ello siente vergüenza, y corre un tupido velo para no tener que afrontar la más espantosa realidad.

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El periodista Jon Sistiaga, respaldado por la productora La Caña Brothers, que se ocupa de tres de los ocho programas del catálogo de Cero (como Minuto 0, el más que recomendado informativo de deportes), se ha embarcado en un proyecto que nos permite abordar los temas más incómodos, profundizando en los recovecos más espeluznantes de la mente humana. La idea es contar, a modo de docuserie o, como lo describían durante su presentación el periodista vasco y Fernando Jerez, director de #0, una real-movie, una realidad diferente, más molesta, camuflada con una fotografía nítida, como si de una obra de arte se tratara, comparable a series como True Detective o Fargo por la crueldad contrapuesta a la elegancia de las producciones. Porque aunque sus temáticas pueden resultar difíciles de digerir para más de un espectador, quizá todo pasa mejor con una cuidada puesta en escena. Con planos que fácilmente podrían pertenecer a una película, Tabú se propone romper barreras y hacer reflexionar a todo aquel que se atreva a cuestionar la caprichosa naturaleza humana, que tan pronto nos muestra indiferentes a las desgracias ajenas como espolea nuestra indignación cuando se señala nuestra falta de empatía con esas mismas desgracias.

En demasiadas ocasiones, los delitos sexuales, las drogas, el terrorismo o la metafísica de la muerte son frivolizados por la televisión y el cine, y eso es precisamente lo que Sistiaga y su equipo han querido cambiar. Rodado en EE. UU., Filipinas o España, entre otros países, desde octubre se han dedicado a trazar un mapa moral a través del testimonio de los protagonistas de los diferentes bloques que se tratarán en el programa. La primera entrega abordará la violencia sexual en Estados Unidos, uno de los países con la legislación más dura, y se vertebrará en cuatro bloques: Expiación, Perversión, Duelo y Monstruo, que presentarán cuatro perspectivas: la de los culpables, la de las víctimas, la de las consecuencias y, finalmente, la del Monstruo con mayúsculas, un asesino de niños que nos desvelará una visión del mundo fría y distante, y nos recordará que la perfección en el ser humano es un mito, una mera fantasía, y que cualquiera puede romper y romperse, que todos tenemos fantasmas y que todos somos capaces de atrocidades.

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Creemos que Tabú propone las bases de una nueva etapa en el mundo del periodismo, puesto que estamos frente a un avance extremo en la televisión nacional, que tanto abusa del morbo. Tabú supone una evolución en cuanto a la perspectiva amarillista que dan algunos medios a sucesos desagradables, demostrando que la diferencia no se encuentra en el tema en sí, sino en la manera de abordarlo. Sistiaga, con una trayectoria de cerca de 20 años y la madurez periodística suficiente para embarcarse en un proyecto tan complicado, ya no se limita a conocer los detalles de los casos, sino que se mete de lleno en la mente del individuo entrevistado, intentando comprender más el porqué que el cómo. Todo ello con un sorprendente respeto y una insólita profesionalidad.

Con Tabú, la noche de los jueves se convierte en un camino espinado, en el que la verdad más espeluznante asoma para golpearnos con una realidad diferente, vetada, y que probablemente sacudirá la conciencia del espectador. Tabú es rabia, es impotencia, es un mazazo que nos recuerda que quizá el mundo no sea tan bello como lo pintan. Porque la cruzada personal de Sistiaga y su equipo es enfrentarnos a la realidad y luchar por una sociedad libre precisamente de esto, de tabúes, de cintas en los ojos que falsamente nos empujan a creer que nuestra vida es más cómoda si ignoramos los episodios más oscuros perpetrados por nuestros semejantes.

Para finalizar, hemos rescatado una frase de la serie Los demonios de Da Vinci, que os dejamos para reflexionar:

“El infierno aparece cuando el mal del mundo excede nuestra creencia de que podemos conquistarlo”.

 

Naomi Barki

 

 

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