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La primera temporada de la serie que está llamada a ser (si no lo es ya) una de las joyas de la corona de la cadena estadounidense HBO ha vuelto con fuerza. La primera parte de Westworld fue un ejercicio narrativo espectacular, con un intenso final que nos dejó con ganas de saber cuál iba a ser el futuro del peculiar parque del oeste habitado por seres dotados de inteligencia artificial. Por lo que parece, esta nueva temporada viene cargada de respuestas y de muchas otras nuevas preguntas que (esperamos) se irán resolviendo a lo largo de la temporada. Así que vamos allá: hablemos del inicio de la segunda temporada de la ficción de HBO, que ha servido como introducción para una nueva telaraña argumental que se extiende ante nosotros.

OTRO PUZLE

Uno de los pilares sobre los que se edificó la primera temporada de Westworld fue la sensación de descontrol y caos que sentía el espectador mientras la veía y asistía, atónito, a una serie de sucesos aparentemente inconexos. Después, la serie unía estas tramas y revelaba grandes verdades que estaban ahí, pero que habían permanecido ocultas o que, directamente, no habíamos sabido verlas. Y parece que la segunda temporada quiere repetir fórmula en lo que a narrativa se refiere. En este primer episodio, la HBO vuelca las piezas de un nuevo puzle sobre la mesa, poniendo las posibles respuestas delante de nuestros ojos. Con pistas aún difíciles de ubicar, y otras con soluciones aparentemente fáciles, de lo que sí estamos seguros es de que todas incluyen un secreto que finalmente acabará revelándose.

Siguiendo ese modelo de la primera temporada que a tantos llegó a descontrolar en los primeros episodios, parece que el desorden cronológico para mostrar el desarrollo de los eventos tendrá también un papel en el avance de la trama de esta segunda temporada. 

LA LIBERACIÓN DE LAS MÁQUINAS

Parece que la mayoría de líneas argumentales que se plantean en este primer capítulo van a tener que ver con los anfitriones y sus ansias de liberación. Dolores (Evan Rachel Wood) es la que más papeletas tiene para ser la cabeza visible de dicha revolución, mientras que Maeve Millay (Thandie Newton), la mujer que trabajaba en el prostíbulo, parece llevar a cabo una liberación particular. De momento, puede que su papel en esta guerra venidera sea secundario, ya que sigue con quien fue su hija en la cabeza. Finalmente, Arnold (Jeffrey Wright), cuya naturaleza nos fue desvelada en la primera temporada, deberá encontrar su lugar en los acontecimientos que están por llegar, y elegir bando. Ahora es el responsable del parque, y tendrá que lidiar con su secreto, los inversores y el espíritu de revolución que se ha instaurado en Westworld y que tiene ganas de irrumpir en el mundo de forma violenta y sangrienta.

LA HERENCIA DE FORD

El personaje que parece ir más por su cuenta de momento es William (Ed Harris), también conocido como el Hombre de Negro. Siempre envuelto en su particular relación con el parque, parece que Ford (Anthony Hopkins), antes de morir, le dejó algo preparado para esta segunda temporada. Algo para él que, de momento, no sabemos si tendrá relación con la toma de conciencia de los anfitriones del parque. Conociendo a William, seguro que se entrega al cien por cien al nuevo reto, y conociendo a Ford, seguro que detrás del reto se esconde una gran verdad que es de vital importancia para el futuro de todos y cada uno de los personajes.

Por lo tanto, parece que la serie ha tomado un rumbo definido, utilizando como argumento principal la rebelión de la inteligencia artificial. Un tema recurrente en las obras de ciencia ficción, pero que ha sido planteado de una forma tan original que resulta igual de fresco que la primera vez. Así que vamos allá, soltemos el volante y dejemos que las máquinas tomen el control.

Para terminar os dejamos una review del episodio CON SPOILERS, para los que ya hayáis visto este primer episodio, hecha por el mismo autor que este análisis escrito.

Mikel Iturbe

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