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Critica perfectos desconocidos El PalomitrónA estas alturas no cabe duda de que los móviles se han convertido en una extensión de nuestras vidas. Nuestra vida ordinaria reside en ellos, pero también lo hace nuestra vida secreta, esa que nos cuidamos un poquito más de desvelar. Porque estos aparatos han dejado de ser simples teléfonos para convertirse en auténticas herramientas para relacionarnos con nuestro entorno en las que residen conversaciones, llamadas, fotografías, aplicaciones o historiales de navegación que pertenecen a nuestros estadios más íntimos. No sería muy descabellado establecer un potente perfil personal con la única ayuda que el contenido que atesoran estos dispositivos. Así que, ¿qué pasaría si en una cena de amigos de toda la vida todos tuviesen total acceso a las vidas de cada uno a través de estas cajas negras vitales? ¿Qué podríamos encontrar si hurgamos en la intimidad de personas que no están tan contentas con la esfera privada de sus vidas como aparentan?

Con este punto de partida el director italiano Paolo Genovese arrasaba en Italia con su Perfetti sconosciuti (Mejor película y guion en los Premios David di Donatello), una cinta que pronto trascendió a nivel internacional, dando pie a adaptaciones teatrales o al remake que estos días llega a nuestras carteleras, y que supone una de las cintas más redondas de Álex de la Iglesia, en prácticamente todos sus apartados.

Para empezar, el guion que firma Jorge Guerricaechevarría (El cuaderno de Sara) es ágil y dinámico, terriblemente actual y con unas líneas de diálogo muy naturales. Perfectos desconocidos no solo esconde un fresco actualizado de las relaciones de pareja y de amistad de estos personajes instalados en los 40 y los 50 años; también es capaz de recuperar a través de ellos temas recurrentes que con frecuencia protagonizan nuestras conversaciones grupales. Y lo hace con mucha eficacia y otorgando su momento a cada uno de los personajes que se sientan a la mesa, en una suerte de ruleta rusa que cambia las balas por el WhatsApp con un peligro añadido: aquí el riesgo no siempre es individual. Los daños colaterales son una posibilidad tan evidente como terrorífica.

critica perfectos desconocidosEl reparto, como era previsible, cumple de sobra las expectativas y nos regala un trabajo coral de primera división. Pero esto no debería sorprendernos. Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo NoriegaDafne Fernández y Pepón Nieto se lo pasan pipa. Todos están de escándalo y abordan sus papeles con mucha comodidad. Nos regalan miradas, gestos, ademanes o reacciones realmente disfrutables, destacando quizá con un pelín más de brillo Ernesto Alterio, que imprime a su personaje un carácter especialmente complicado y que es el detonante de algunos de los mejores momentos de la película. En general, toda una (maravillosa) colección de respuestas, desencuentros, y alguna que otra puñalada, que desde sus inicios sirven para avisar al espectador que se lo va a pasar en grande.

Pero de ellos no son los laureles en esta ocasión. El César de Perfectos desconocidos es Álex de la Iglesia, y suyo es el mérito principal de que esta película funcione tan bien como lo hace. El director instala un ritmo de vértigo a la cinta y no deja ni un solo momento por debajo de la media, recurriendo a las posibilidades de la cámara para sortear con mucho brío y pericia las limitaciones propias de rodar prácticamente toda la película en torno a una mesa. Una dirección fantástica que nos hace olvidarnos del reloj, permite que disfrutemos en primer plano de cada uno de los personajes y sus reacciones y evita introducir subtramas que apaguen nuestro interés o hagan encallar el enredo. Una dosificación realmente eficaz y acertada, que se ve además muy beneficiada por los 96 minutos de metraje. No hace falta más.

Desprovista del artificio de los últimos títulos del cineasta, Perfectos desconocidos quizá sea una de las mejores películas de Álex de la Iglesia, o quizá sea la película que muchos estábamos esperando, cansados de la fórmula factorizada a la que recurre en exceso nuestro cine cuando encara la comedia. En cualquier caso, es una de las mejores comedias del año, y es una apuesta más que segura para pasar un divertidísimo rato en el cine que con bastante seguridad, además, empujará a más de uno a plantearse si prefiere quedarse con la imagen que nos venden todos los que nos rodean o, por el contrario, le gustaría llegar hasta el fondo, aunque ello suponga (y las probabilidades son demasiado altas) un disgusto de los buenos.

Quizá lo más inteligente sea aceptar una normalidad que nos permita ser más felices, y dejar que cada uno guarde y conserve sus secretos y pulsiones en una cámara estanca, que de ser abierta podría mutar peligrosamente en una devastadora Caja de Pandora.

 

LO MEJOR:

  • La dirección de Álex de la Iglesia. 96 minutos sin bajones ni momentos valle.
  • Será plenamente disfrutable por todos los públicos, jóvenes y mayores, porque es universal e intergeneracional.
  • Es puro vodevil. Y lo echábamos de menos.

LO PEOR:

  • Muy poquito que señalar. Quizá más de uno otorgue más importancia a la resolución de la que realmente merece.

 

Alfonso Caro

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