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Paquita Salas

Hace tan solo unos meses Brays Efe era incapaz de sospechar que su Paquita Salas, una representante de actores tan voluntariosa como desactualizada, sería el personaje del año en España. Tras un aplaudido preestreno antes del verano, Flooxer acaba de estrenar el segundo episodio de la serie, que ha gustado mucho en el recién clausurado FesTVal de Vitoria. Hablamos con su protagonista de su ecléctica y multidisciplinar carrera en la industria audiovisual.

Hoy muchísima gente sabe quién es Paquita Salas, pero no tanto quién es Brays Efe. ¿Qué contestarías si te preguntase quién es Brays?

Últimamente me suelo definir como multimedia, porque hago un poco de todo. Hace un par de años empecé a trabajar como actor, pero yo antes era escritor y director. He dirigido tres cortos, dos microteatros y he coescrito una película en la que aparezco como actor. También soy periodista: he publicado en Icon, en Tentaciones, he hecho radio… Estoy entre el low cost y el mainstream y un poco a lo que me echen.

Nos ha sorprendido descubrir que firmaste el guion de El Futuro, una película que dio mucho que hablar en el Festival de Cine Europeo de Sevilla en 2013. ¿Cómo surgió tu participación en el proyecto?

Yo he escrito desde siempre, incluso antes de trabajar en el audiovisual. Conocía al director de la película, Luis López Carrasco, y me llamó para presentarme el proyecto. Somos amigos y se interesó por mí. No es un guion nada clásico. Él viene del videoarte, de hacer un cine muy experimental desde el colectivo Los Hijos. Entré a colaborar en su proyecto y estuve implicado, pero las decisiones creativas le correspondían principalmente a él. La verdad es que fue un proyecto muy bonito, y tuvo un buen recorrido teniendo en cuenta que es una propuesta muy radical: estuvo varios meses en la Cineteca y se estrenó en Locarno antes de ir a Sevilla, donde tuvo muy buena acogida crítica y fue a bastantes festivales. Desafortunadamente, no hay muchas salas de exhibición para este tipo de cine, pero ahora se puede ver online y, de vez en cuando, sigo recibiendo feedbacks muy buenos.

¿Veremos algún texto firmado por ti en pantalla en un futuro próximo?

Tengo cosas escritas y algunas las he movido. Sí que es verdad que, desde me ha aparecido esta cosa de ser actor, me he concentrado un poco en eso porque me ha llamado la atención, estoy aprendiendo y me está gustando. Pero ojalá se puedan llevar algunas de esas cosas escritas a cabo.

También has dirigido cortometrajes como La gente que come mucho o La mesa baila. ¿Te ves encaminando más tu carrera hacia la dirección o el éxito interpretativo te ha cambiado un poco los planes?

Me dejo llevar bastante. Nunca pensé que actuaría, me apareció y soy una persona a la que le gusta probar cosas nuevas. Pero no descarto seguir dirigiendo, y sigue en mis planes, absolutamente. Mi deseo es poder combinar las tres cosas y no tener que elegir, incluso hacer las tres cosas en un mismo proyecto.

 ¿Te gustaría dirigirte?

Todavía no lo he probado y me gustaría intentarlo, a ver qué tal sale. Me gustaría probar en algún proyecto pequeñito primero, porque supongo que dirigirse a uno mismo debe ser complicado.

A excepción de Cómo sobrevivir a una despedida, tus proyectos siempre se han movido en el underground audiovisual. ¿Ser underground en esta industria es lo contrario a ser diva, que se hace y no se nace?

Sí que se hace un poco por necesidad, pero obviamente también hay cierto espíritu, porque el que no quiere ser underground dice que no y ya está. Yo tengo mucha cultura del entretenimiento, y todo proyecto que me guste, lo hago. Yo desearía que todo lo que hacemos lo cobrásemos bien, pero no cobrarlo bien no me haría decir que no, al igual que cobrar bien tampoco me haría decir que sí en todos los casos. He tenido la suerte de no haber tenido que hacer nada que detestase. Me gusta hacer cosas pequeñas y grandes y poder combinarlas, pero en las carreras no hay estrategias. Es lo que viene y lo que salga.

Como dice Luis López Carrasco, el low cost es también low profit. No significa solo que no cueste mucho hacerlo, sino que nadie gana con ello y al final estamos no solo para hacer cosas y que se queden ahí, sino para construir caminos y que lo que hacemos pueda hacerse cada vez más y mejor.

¿Fue Cómo sobrevivir a una despedida un bote salvavidas para ti? ¿Qué ha supuesto en tu carrera respecto a todo lo que te ha venido después?

Fue básicamente mi primera oportunidad seria en la interpretación. Yo antes había hecho cameos, favores con amigos y cosas sin presión. Manuela Burló me dijo que me apuntase al casting porque había algo llamativo en mí que le gustaba. Fue un superaprendizaje en todos los niveles y estoy absolutamente agradecido. Estar en un rodaje de ese tipo te pone las pilas de un modo increíble. Yo nunca había rodado más de un día o dos seguidos. Fue una masterclass.

Da la sensación desde fuera de que os lo pasasteis muy bien rodando. De hecho, las críticas suelen coincidir en la buena química que conseguisteis los cinco protagonistas.

No sé si lo pasamos muy bien rodando, pero la química fue real. Nos llevamos muy bien, y a día de hoy me hablo con todas y las veo cuando puedo. Yo me divertí mucho con ellas y para mí ellas sí que fueron un bote salvavidas en medio de todo ese caos que suponía un primer rodaje. Hubo momentos en que lo pasamos bien y momentos en que lo pasamos fatal, pero al menos lo pasamos fatal juntos.

¿Eres fan de las Spice Girls? ¿Qué tal fue trabajar con Emma Bunton?

¡Claro! Con mi primer walkman me regalaron tres cassettes: Aqua, Shola Ama y las Spice Girls, que eran mis favoritas. Coincidimos con Emma solo un día y fue muy fuerte. Me dio cosa porque ella nos conoció disfrazados de las Spice Girls y debió de flipar bastante. Fue superadorable y profesional. Nos contó que era muy fan de los cortos de Manuela y que los había compartido en el grupo de WhatsApp de las Spice Girls. ¡Tienen un grupo de WhatsApp! ¿Te imaginas lo que puede ser estar ahí? Hay cinco Spice Girls en el mundo y yo toqué a una.

Una anécdota muy divertida es que estábamos en el parque de atracciones donde grabábamos y estaba todo encendido para que quedara bonito en la película y, cuando acabamos de rodar con ella, pidió que le pusieran en marcha la noria para subirse. Subió con su maquillador y su ayudante, le dieron una vuelta, la pararon arriba, sacó una foto y ahí terminó su rodaje. Y me hizo mucha ilusión que lo pidiera, porque seguro que no tiene muchas oportunidades de ir a una noria en Reino Unido y que la dejen tranquila.

Brays Efe

No ser un intérprete heteronormativo y visible, ¿sigue siendo una barrera para encontrar buenos papeles?

No tengo tanta experiencia como actor para contarte cómo es la situación. Después de la película he hecho dos castings más en los que no me han cogido. Uno era para una producción bastante gorda e internacional y el perfil que pedían era parecido al mío. Para la obra de teatro Dextrocardiaco me llamaron a mí directamente. También te digo que yo siempre pensé que iba para secundario cómico, el amigo gay y todo eso… Sí siento que no me habrían llamado para protagonizar Dextrocardiaco, para ser el galán de una obra de teatro. También es verdad que soy más divertido que el galán de una obra de teatro. No sé si eso es bueno o malo, pero cada uno tiene un perfil y eso es obvio que existe. ¿Hasta tal punto que me limite? Aún no tengo suficiente experiencia.

Nunca pensé que haría algo como Paquita Salas, siendo protagonista, llevando todo el peso, haciendo cosas superdistintas dentro del mismo proyecto. Sabemos que no hay una gran variedad de papeles, pero tampoco he vivido ningún rechazo a ese nivel. También es verdad que no me han llamado para muchas pruebas, igual es por eso (risas).

¿Qué te parece la aplicación de cuotas en el audiovisual?

Creo que es hipernecesario que existan todos los puntos de vista sobre las historias posibles. La diversidad es muy necesaria. A veces nos centramos en que las mujeres deberían protagonizar y dirigir más películas, que es muy necesario, pero también tiene que haber directoras de fotografía, chicas que hagan sonido, que escriban las historias… porque al final consigues aportar otras miradas que son supernecesarias.

Me sorprende mucho ver cómo en el cine estadounidense están tan avanzados en la reivindicación, cuando veo que Will Smith dice que no va a ir a los Oscar porque no han nominado a ningún actor negro y digo: “Joder, pues si pensaras en los guionistas negros no irías a más ya”. A veces nos olvidamos de esos otros trabajos que son menos visibles, pero que es donde empieza el cambio. Cuantas más mujeres cuenten historias, más realidades de mujeres se verán en pantalla. Yo estoy super a favor de las cuotas, sí. Como creo que el talento está de verdad en todas partes, estoy a favor de que haya igualdad de oportunidades para todos los talentos.

No sé si crees que en el cine español, al igual que en otras industrias, hay gente muy reivindicativa pero solo para lo suyo. Quizá por eso no se mejore demasiado en cuestiones de igualdad.

No le echaría la culpa a nadie en concreto. No creo que nadie diga: “¡Que las mujeres no escriban!”. Alguno habrá. Pero sí que, a lo mejor, es una cuestión en la que no solemos pensar y por eso está muy bien debatirla, que se hable y que esté presente. A veces, por inercia, no te das cuenta de las cosas que están mal hechas y que se pueden hacer de forma distinta. Y está bien fomentar la conversación para que la gente se dé cuenta de sus privilegios.

Paquita Salas - El Palomitrón

Ahora te ha llegado Paquita Salas, probablemente el personaje de ficción que más titulares ha protagonizado este año en nuestra industria. ¿Os olíais el éxito tras rodar los primeros episodios?

Para nada. A mí me gustaba y me estaba divirtiendo muchísimo hacerla, pero si me hubieras preguntado si iba a pasar esto te hubiera respondido que no, o si me hubieras preguntado si iba a ser trending topic el día de emisión. Por eso estoy tan agradecido y flipando en colores. Ese primer día en el que se vio el capítulo y vino todo, la aparición en GQ, Vanity Fair, Harper’s Bazaar… me preguntaba: “¿Qué está pasando?”.

Cuando vi el primer capítulo pensaba: “Ha quedado guay, está divertido”. Pensaba que iba a tener un público, quizá pequeñito, casi de culto, que se iba a reír mucho y que se iba a hacer fan. Pero la reacción de Callao en el preestreno fue increíble, el aplauso justo antes de acabar… No me lo podía creer.

Paquita Salas se ha convertido en un personaje transmedia. Tiene su propia cuenta de Twitter, asiste a eventos televisivos… ¿Siempre hubo intención de que esto acabara siendo así o ha surgido de forma espontánea a raíz de las reacciones positivas tras los primeros visionados?

No estaba pensado. Paquita tampoco va a aparecer cada cinco segundos, pero me pareció un detalle de agradecimiento para la prensa, que tan bien habló de ella, ir al FesTVal de Vitoria para saludarles y estar en la comida con ellos.

Sobre la cuenta de Twitter, se debatió si sería ella o un community manager quien la gestionaría, pero es que también está funcionando genial con el hashtag #AskPaquita, al que de repente escriben Michelle Jenner, Toni Acosta… y además tiene muy buena interacción. ¡Le retuitean más que a mí! (risas)

¿Qué podemos esperar de lo que queda de temporada?

Vamos a ver cómo Paquita gestiona la marcha de Macarena García y la búsqueda de su lugar en el mundo y en la profesión, cómo le afecta esta noticia tan dolorosa que es que te deje alguien. Eso a grandes rasgos. También veremos lo que pasa con Magüi… ¡pero no quiero desvelar mucho más!

Entonces será una comedia con trama de continuidad, algo no tan habitual en este tipo de formato.

Sí, vamos a ver el viaje de Paquita. En el segundo episodio ya se ve más trama. Paquita Salas no es tan sitcom en ese sentido. El personaje tiene arco, un recorrido emocional.

Javier Calvo y Javier Ambrossi - El Palomitrón

¿Os habéis planteado rodar más temporadas o la agenda de los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) lo dificulta?

Esto nos lo preguntan bastante, pero todavía quedan tres capítulos por emitir de la temporada uno y os tienen que gustar. Quedan muchas cosas por contar de Paquita, y los Javis tienen muchas ideas. ¿Habrá segunda temporada? No se sabe nada todavía, pero ojalá. A título personal, me encantaría.

El éxito en redes ha sido incontestable, pero el pase del primer episodio en Neox no superó el 1,2 % de share. ¿A qué lo achacas?

No tengo ni idea de cómo funciona la tele. No sé por qué lo vio menos gente. Nosotros la hicimos para Flooxer. Que se haya estrenado en la tele obviamente nos hace ilusión, porque llega a otro público. Yo no sé cómo se miden las audiencias, pero estoy agradecidísimo a la gente que lo vio.

¿Fuisteis vosotros a Flooxer o Flooxer a vosotros? ¿Cómo surgió el matrimonio?

Yo ya hacía en Flooxer Roomies, un programa de entretenimiento, y recuerdo que en esa época ya habían contactado a los Javis para que hicieran algo. Una tarde grabamos un vídeo de 15 segundos para Instagram, que es lo primero que se hizo de Paquita Salas, y empezaron a surgir ideas muy divertidas. Lo propusieron, les gustó enseguida y dieron el ok muy rápido. Fue muy sencillo. Además, no metieron nada de mano y hemos hecho lo que nos ha dado la gana. Flooxer nos ha apoyado de un modo muy guay.

Tras el éxito de La Llamada y Paquita Salas, parece que los Javis no tocan techo. ¿Dónde los ves dentro de cinco años?

Creo que, si ellos quisieran, seguirían haciendo La Llamada. La obra de teatro ha demostrado que está a prueba de todo, da igual quién interprete cada papel, que la sala siempre se llena. No sé si seguirán con ella o se les habrá ocurrido otra obra y la estarán haciendo. Otra película mínimo habrán hecho. Igual tienen un musical en Gran Vía, una serie de televisión en prime time y una novelita les habrá caído a cada uno también, porque les da tiempo a todo (risas)

¿Y dónde te ves tú?

¿Yo? ¿Dentro de cinco años? Ni idea. Me encantaría seguir actuando y, probablemente, algún proyecto que me haya escrito yo y en alguna de esas series que estén haciendo los Javis también.

¿Alguna vez has perdido un trabajo, una cita, un ligue o una superoferta por culpa del spam, como le ha pasado a Paquita?

Por el spam del correo no, pero por la bandeja “Otros” de Facebook alguna vez he tardado dos años en tratar un tema importante (risas). El otro día, mismamente, me perdí un estreno porque me avisaron por Facebook y el mensaje se fue a esa bandeja.

¿Contrataría Brays Efe a Paquita Salas?

Sí. Paquita puede que no sea la mejor, pero es la que más lo intenta. Y a veces eso es mucho más importante, porque hay algunos que son los mejores y tampoco lo intentan demasiado. Javi me dijo una cosa muy bonita mientras ensayábamos: “El personaje de Macarena (García) ahora necesita otra cosa, y seguro que otra persona le va a ayudar a hacer cosas mejores, pero nunca le subirá la cremallera”. Y oye, a veces que te suban la cremallera es muy importante.

¿Eres seriéfilo? ¿Qué series sigues?

Tengo que decir que no soy superseriéfilo. La única serie a la que he sido adicto y me ha enganchado de verdad es The Good Wife. Veo Girls, he visto The Comeback, Ja’mie: Private School Girl (ambas inspiraciones de Paquita), Sexo en Nueva York, Broad City… La narrativa de las series no me engancha tanto. Soy más cinéfilo, aunque hay cosas que me interesan, me encantan y las veo, como me ha podido pasar con Vis a vis.

Brays, si te llamasen de Puente viejo, ¿irías?

Pues mira, si me llaman de Puente Viejo, voy a Puente Viejo. ¡Aprovecho esa oportunidad! ¡Claro que sí! ¡Es que Paquita tiene razón!

Fon López

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